"DISPUESTO A PROPICIAR EL DIÁLOGO TERRITORIAL"

Sánchez se baja los pantalones ante el golpista Torra en TVE y su discurso comunista hace sonar todas las alarmas

Pedro Sánchez ha sido entrevistado en RTVE por Ana Blanco y Carlos Franganillo. Alfombra roja al presidente del Gobierno en su televisión oficial, en un ejercicio descarado de manipulación patrocinado por la soviética Rosa María Mateo. Su discurso ha sorprendido por calcar una a una las ideas de los comunistas de Podemos.

Sánchez ha afirmado en una entrevista en RTVE que propondrá al presidente de la Generalitat, Quim Torra, mantener una reunión la primera semana de febrero en Barcelona para resolver el «conflicto político» en Cataluña y que se marca como objetivo aprobar los Presupuestos Generales del Estado «antes de que termine el verano».

Lo más alarmante ha sido que Sánchez no descartó cambios en el Código Penal, preguntado específicamente por rebajar las penas del delito de sedición, por el que están condenados los líderes independentistas. Eso sí, pidió ir «paso a paso» y trasladó parte de la responsabilidad al debate que se suscite en el Congreso. Según Sánchez, ha quedado demostrado que el Código Penal español no se corresponde «con la época que ha tocado vivir a España y que no tiene delitos homologables» a lo que ocurre en otros países europeos.

Entre los temas que ha tocado, destacaron su férrea defensa del nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general del Estado; el llamado ‘pin parental’; la aprobación de los Presupuestos Generales de Estado antes de que termine el verano y el desbloqueo del consejo de administración de RTVE.

Ante preguntas de los periodistas de TVE Ana Blanco y Carlos Franganillo en el Palacio de la Moncloa, Sánchez ha avanzado que el Consejo de Ministros de este martes aprobará la subida del salario de los funcionarios al 2% y ha defendido la propuesta de la exministra de Justicia Dolores Delgado como fiscal general del Estado.

Como comenta Pablo Molina en Libertad Digital, «Sánchez e Iglesias son ya la misma persona y resulta intrascendente que los disparates y las amenazas las pronuncien uno y otro. Los pobres presentadores le ponían a Sánchez breves piezas con las contradicciones más clamorosas del personaje como una especie de disculpa antes de lanzarle, educados y perfectamente envarados en la silla, alguna pregunta calculadamente incómoda».

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