LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Guante de seda de Sánchez con los CDR independentistas y cargas, porras y pelotas de goma contra los agricultores españoles

John Müller: "El PSOE lo tiene mal porque tiene votantes en el sector agrícola. Podemos, en cambio, no tiene electores rurales. A Iglesias le da lo mismo"

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han sembrado una subida del salario mínimo interprofesional y les ha brotado una rebelión en la granja.

Por lo pronto, tal y como este 30 de enero de 2020 cuentan las tribunas y editoriales de la prensa de papel, el mundo rural se les ha echado encima y en la jornada del 29 de enero de 2020 se ha podido ver en una feria agrícola, en la de Don Benito, en Badajoz, que los profesionales de este sector no están precisamente tocando las campanas:

La Razón, en uno de sus sueltos editoriales, denuncia que a todos los problemas que ya sufre el agro español encima hay que añadirle la nada estudiada medida de incrementar el salario mínimo interprofesional:

A la crisis que afecta al campo español, golpeado por los bajos precios en origen, los aranceles de Donald Trump, las sanciones a Rusia, el incremento de las primas de los seguros agrarios, los incrementos de los costes de producción y la competencia de países terceros –que ha hecho que caiga la renta agraria en un 9 por ciento– se le suma la subida del Salario Mínimo Interprofesional, decidida unilateralmente, sin contar con los actores sociales, por el Gobierno de Pedro Sánchez, que condena a la desaparición a muchas pequeñas y medianas explotaciones. Sólo en Extremadura, como denunció el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, se han perdido 8.000 puestos de trabajo en el último trimestre de 2019. El campo español necesita ayudas, no más gravámenes.

Cristina López Schlichting considera que ha habido un claro alejamiento de la realidad por parte de los gobernantes de La Moncloa:

Me pregunto qué hacen los trabajadores del campo manifestándose delante del ministro de Agricultura a gritos. ¿No era éste nuestro gobierno, el de los asalariados? Diez mil agricultores y ganaderos extremeños denuncian que tienen precios de miseria y que sus costes de producción suben cada vez más, de modo que les resulta prohibitivo pagar el Salario Mínimo Interprofesional que se ha establecido. Alguien está en las nubes en Moncloa, legislando con los deseos, pero alejado de la realidad. Las consecuencias de esta nueva clase social, que vive en chalets periféricos y a menudo ni ha trabajado el tiempo suficiente para sentir el ahogo de final de mes, es que sólo en Extremadura se han perdido ya 8.000 empleos en el campo, de acuerdo con el presidente socialista de la autonomía, Guillermo Fernández Vara.

Álvaro Martínez, en las páginas de ABC, le manda un recado a un tal Guillermo Fernández Vara que ahora se lamenta tarde y mal de esos problemas que están pasando los profesionales agrícolas:

No parece que los trabajadores del campo que ayer se manifestaron en diversas provincias sean esos «ricachones de chalé con piscina» que iban a correr con el nuevo reparto de la riqueza ideado por la dupla gobernante. La subida del Salario Mínimo ejecutada alegremente por el primer Gobierno de Sánchez –aquel que era tan bonito que no aguantó un año en pie– ha hundido el empleo en el campo y en el hogar. Lo dijo el socialista Fernández Vara, que tarde acude al llanto pues tuvo tiempo de hacer caso a quienes alertaban de lo que podía ocurrir. Gracias al sanchismo, no es que jornaleros y empleadas de hogar no se hayan beneficiado de la subida del SMI, es que se han quedado sin trabajo.

Daba pena ayer ver a los sindicatos que, después de dar saltos de alegría por la subida del SMI, ahora apoyan las movilizaciones de los trabajadores del campo a los que esa medida ha hecho bicarbonato. La primera estocada, a «los de abajo». Y «¡yabadabadú!», como decían aquellos Pedro y Pablo de Piedradura, que hacían bastante más gracia que los de La Moncloa.

María Jesús Pérez observa una rebelión en la granja tras la medida de Sánchez e Iglesias de incrementar el SMI perjudicando claramente a quienes trabajan en el campo:

El sector agrícola ya no puede más. Y ahí no cuenta ser del partido. Da igual, regiones socialistas que populares. Arrastra una grave crisis de rentabilidad desde hace años y una nueva subida del salario mínimo no va a ayudar precisamente. Ya hay miembros del Gobierno socialista que han reconocido los efectos perversos que ha generado tanto en la agricultura como en el empleo doméstico el SMI, cuyos profesionales cobran bajos salarios y están compuestos, principalmente, por mano de obra poco cualificada, jóvenes, extranjeros y mujeres. Precisamente, los colectivos a los que el PSOE asegura proteger con la medida. ¿Entonces? Rebelión en la granja a la vista.

John Müller considera que quien tiene que perder en esta revuelta del campo español es el PSOE, donde tiene un nicho de votos importante. Podemos, sin embargo, puede proponer medidas como la de incrementar el SMI sin que le perjudique:

El PSOE ha empezado a descubrir los efectos del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Ayer fueron reprimidas violentamente las manifestaciones por los bajos precios de los productos agrícolas y la subida del SMI en Don Benito (Badajoz), donde se celebra la feria Agroexpo. Estos dos fenómenos hacen que el margen de beneficio de los productores se haya estrechado tanto que la decisión de elevar los costes salariales este año (5,5%), más la subida del año pasado (22,3%) aboque a la ruina a muchas explotaciones. En este debate, el gobierno de Sánchez está ante una línea divisoria. El PSOE lo tiene mal, porque tiene votantes en el sector agrícola. Podemos, en cambio, no tiene electores rurales. A Iglesias le da lo mismo.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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