EL COLUMNISTA DE EL MUNDO SE SORPRENDE POR EL SILENCIO DE LA GRAN MAYORÍA DE BARONES DEL PSOE ANTE LAS ATROCIDADES SANCHISTAS

Raúl del Pozo ‘entierra’ a Pedro Sánchez por pactar con el golpismo: «Nadie vuelve vivo tras tratar con embaucadores»

"En el PSOE hay quien ve su viaje a Junqueras como una travesía sin regreso, pero ya nadie conspira en el partido"

Raúl del Pozo 'entierra' a Pedro Sánchez por pactar con el golpismo: "Nadie vuelve vivo tras tratar con embaucadores"
Pedro Sánchez y Raúl del Pozo.

El conquense Raúl del Pozo suele leer a la perfección las claves políticas de este país llamado España. Este 31 de enero de 2020, en su tribuna de El Mundo deja claramente sentenciado a Pedro Sánchez por sus acuerdos con la banda del lazo amarillo. Considera el genial columnista que no hay camino de retorno para quien lo ha fiado todo al apoyo de unos políticos que solo piensan en romper España y en seguir intoxicando al electorado con toda una sarta de mentiras:

Nadie puede volver vivo políticamente después de hacer tratos con embaucadores, malversadores y sediciosos. Es casi imposible que Pedro Sánchez no se hunda en la brea de su pacto con los separatistas y pueda aprobar los Presupuestos antes del verano; necesita los votos de ERC, que estará en plena bronca con los neoconvergentes exigiendo la independencia.

Sí que le llama la atención el silencio de la gran mayoría de barones:

En el PSOE hay quien ve su viaje a Junqueras como una travesía sin regreso, pero ya nadie conspira en el partido. Hasta Susana Díaz ha dejado de dar la brasa y los chaqueteros tragan y callan. También los hay que ven a Pedro como la encarnación del florentino, que en caso de necesidad no titubea en entrar en el mal y es capaz de emplear la perfidia en su lucha con los aliados o los enemigos. «Se ha travestido en separatista para engañarlos. A mí me tiene alucinado. Les ha copiado su estilo de fake news», me dice un spin doctor del primer Sánchez.

Aunque hay uno, el presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, que con sus remilgos empieza a elevar la voz:

En medio del silencio de los villanos, un barón ha roto la docilidad del aparato y ya encarna la disidencia interna en el PSOE. Emiliano García-Page, que «es un cuerpo y piensa» (Voltaire), cree que de hombre a hombre no va nada y ha llegado a decir que además del Código Penal existen códigos éticos en el viejo partido que los está aplastando el actual dirigente. «Algún día –ha declarado– se podría discutir llevar al Código Penal [el hecho de] hacer lo contrario de lo que se prometió». Se atreve la criticar al bonapartismo sanchista diciendo que la pretensión del Ejecutivo de reformar el Código Penal para soltar a los presos del procés es un desvarío, porque ni con los derechos de los españoles ni con el Código Penal se pude mercadear: «No es una cuestión negociable».

El socialista manchego tiene claro que a él no le van a imponer la ley del silencio:

Se desmarca así de la heterodoxia de Ferraz y de Moncloa, pisa con todo descaro la línea continua, se subleva contra la ley del silencio impuesta por Cristina Narbona, quién tras ser preguntada por las críticas del castellanomanchego recordó que la reforma de la ley corresponde al Gobierno. García-Page ha contestado que entre sus responsabilidades como español está la de hablar de un delito contra el orden constitucional: «No es un problema del Gobierno de España, nosotros también somos España».

Emiliano García-Page es muy trabajador, un político sencillo y culto, con un buen discurso socialdemócrata. «No se come el pan a traición», como se dice en Cuenca. Le critican diciendo que pone una vela a Dios (el electorado) y otra al demonio, Pedro Sánchez. ¿Acaso no es una heroicidad lanzar el tintero al diablo, como Lutero? Ya lo están paseando en las redes.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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