EL ARTICULISTA DE LA RAZÓN SE MOFA DEL TURBIO ENCUENTRO SECRETO EN EL AEROPUERTO MADRILEÑO

Alfonso Ussía remata en verso a José Luis Ábalos: «Se pasó la Ley por sus huevos»

"Para mí, que hubo algún beso, una caricia entre mimos, que ya lo cantó Julián en zarzuelero zollipo"

Alfonso Ussía remata en verso a José Luis Ábalos: "Se pasó la Ley por sus huevos"
Alfonso Ussía comenta divertido el encuentro entre Ábalos y la chavista Delcy Rodríguez.

Alfonso Ussía, como está pasando en las redes sociales, prefiere tomarse a chacota el caso de la clandestina reunión en el aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas entre el ministro de Transportes del Gobierno de España, José Luis Ábalos, y Delcy Rodríguez, la número dos del sanguinario régimen chavista de Nicolás Maduro.

Eso sí, el genial columnista de La Razón no pierde su espíritu mordaz y deja tanto al titular ministerial del Ejecutivo de Pedro Sánchez como a la enviada del dictador de Venezuela como hojas de perejil.

Aquí tienen los versos poéticos que Ussía dedica al turbio encuentro celebrado en el aeródromo madrileño la madrugada del 19 al 20 de enero de 2020:

Llegó en avión a Madrid, una delincuente brava, una choriza de dólares, por las torturas, manchada. Tenía prohibido volar Sobre la Europa cuitada, y más prohibido pisar el territorio de España. De pisarlo – y lo pisó con holgura meridiana-, la Policía española cumpliendo las ordenanzas habría de detenerla o mandarla a freír gárgaras, hacia La Carlota, base del tirano de Caracas, o a Maiquetía, aeropuerto en los predios de La Guaira que tan bien ama y conocen los Zapatero y su banda, los Monedero y sicarios, los Iglesias y su panda, los Errejón y sus niñas, y los Sánchez y sus farsas.

Prosigue el columnista:

Llegó a Madrid en avión una delincuente brava, que exigió ser recibida, mimada y acompañada por el ministro más bello y simpático de España. El ministro, raudo, intrépido, como una gacela impala, como un guepardo moteado de la sabana africana, como un conejo obediente se encaminó hacia Barajas, para dar la bienvenida a la caribeña dama, longaniza pestilente, fantoche bolivariana. El ministro era el más guapo de este Gobierno de España, que cree que España es suya y hace lo que le da en gana, Y por ello, responsable de acoger a una tirana que vicegobierna en sangre la patria venezolana.

Relata Ussía que:

El ministro saludó a la morcilla antillana pero sólo le ofreció un par de besos de hermana, sin permitir que sus pies tierra de España pisaran, porque así lo aconsejó el gran ministro Marlaska. Media hora en el avión… Pero ninguna palabra, según lo reconoció el bello Ábalos de marras.

Después el ministro Ábalos, el dulce ministro bello, dijo que se había olvidado de algún detalle en concreto. Por ejemplo, que aprobó que pisara sin respeto Tierra de España, humillando los mandatos europeos, prevaricando, y pasándose la Ley por entre sus huevos.

Detalla como imagina ese encuentro:

Acompañó a la tirana paseando el aeropuerto, durante veinte minutos que es prolongado paseo. La llevó, con mimo y tacto a un salón VIP con esmero, Y allí le ofreció café con churros, o en su defecto un escocés de tronío

En vaso bajo con hielos. Ella, que estaba pasmada ante un ministro tan bello, optó por el escocés de reserva, y le dio un beso, Un besillo en la mejilla huyendo del vil morreo. Estuvieron en la sala una hora, más o menos, Pero no hablaron de nada que afectara a Zapatero, Ni a los millones de dólares, o a los millones de euros que han llenado los bolsillos Y las arcas de Podemos. Hablaron de lo bonito que es el azul caribeño, los vuelos de los pelícanos, guacamayos ribereños, las aguas del Caroní

Y ese Orinoco, tan bello, ella se hallaba encantada, en busca y captura…pero tenía a su lado, alelado al ministro, de escudero. Delcy es mujer del Caribe, piel morena, ojos bonitos, voz de urraca de la selva, culo más grande que Isco.

El escritor no quiere pensar en lo que pudo suceder durante esa turbia cita:

Y una mirada que puso muy a tono a nuestro ministro, que es hombre de ardores bravos como un miura o victorino. Si no hablaron en dos horas, ¿qué pasó? ¿Tiene sentido estar dos horas callado sin un verbo, sin un guiño, sin un sutil chicoleo, sin un concurso de trinos como tórtolas de paso o el tibio amor de los mirlos?

No me atrevo ni a pensar que sucedió en aquel sitio porque no soy partidario de entrar en sendas de vidrios, en caminos hortigados o en duros carriles pindios. Sólo sé, que algo pasó, pues no es núcleo de capricho permanecer tanto tiempo callado, como mudito viendo como Blancanieves le plancha los calzoncillos.

Remacha Ussía aguardando la nueva versión ministerial:

A la espera de una nueva versión, aguardo que hoy mismo nuestro ministro nos diga lo que sucedió allí mismo. Para mí, que hubo algún beso, una caricia entre mimos, que ya lo cantó Julián en zarzuelero zollipo. También la gente que mata tiene su corazoncito, y lágrimas en los ojos y celos mal reprimidos.

Sólo Sánchez y Maduro conocen lo sucedido. Delcy se marchó a Turquía y quedó Ábalos tranquilo, después de estar cuatro horas -y si no son cuatro, cinco-, con la dulce mandataria de un régimen asesino.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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