Acusa al presidente del Gobierno de galbana a la hora de encarar la crisis sanitaria por el Covid-19

Ussía diagnostica que el coronavirus ya habría echado a Sánchez si TVE y el duopolio Atresmedia-Mediaset no estuvieran sometidos a su capricho

"En una nación normal, y no domesticada por las televisiones, ya sería expresidente. Pero el narcisismo y la delicia del poder están muy bien anclados"

Ussía diagnostica que el coronavirus ya habría echado a Sánchez si TVE y el duopolio Atresmedia-Mediaset no estuvieran sometidos a su capricho
Alfonso Ussía pone de vuelta y media a un Sánchez que minusvaloró la crisis por el coronavirus.

Alfonso Ussía remacha a base de bien este 13 de marzo de 2020 al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, por su galbana a la hora de ponerse al frente del gabinete de crisis por el coronavirus.

Eso sí, en su tribuna de La Razón no duda en meterle un buen zasca a los medios de comunicación, en especial a las televiones, de las que no tiene muy buena imagen porque considera que no están apretando al ‘okupa’ de La Moncloa con este episodio de crisis sanitaria.

Arranca Ussía contando como Sánchez ha estado dos semanas al mejillón con el Covid-19:

Llegó al Ministerio de Sanidad con catorce días de retraso rodeado de una multitud de agentes de seguridad. Conté doce, pero podían ser dieciocho. Le esperaba el tembloroso ministro de Sanidad, al que saludó sin cordialidad alguna, muy a lo chulo, sin dirigirle la palabra ni mirarle a los ojos. Él es así. Y después de la reunión con los responsables del desastre de la contención, nos auguró semanas difíciles: «Haremos lo que haga falta, cuando haga falta y donde haga falta». Contundente. Pero tendría que haber dicho: «Haremos lo que no hemos hecho hasta el momento, cuando ya es tarde y donde me salga de los cotubillos».

Para el escritor, el jefe del Ejecutivo no solo es un narcisista redomado, sino que además presume de sus propias mentiras:

Hay mucho de narcicismo grave, patológico, en este hombre tan dominado por su Yo. Sus mentiras no le afectan, por considerarlas instrumentos útiles de su cargo. Para él, la verdad y la mentira son la misma cosa. Su estricta conveniencia. Sólo le importa Yo, Mi Persona, el Presidente.

El periodista acusa a Sánchez de ser alguien sin escrúpulos y capaz de someter a todas las instituciones del Estado a su entero capricho:

Carece de escrúpulos. No tiene amigos, sino servidores. No sirve a España ni a su partido político. Tanto España como su partido están a su entera disposición, sirviéndole a él, a Yo, Mi Persona, el Presidente. El día que consiga que la Fiscalía, el CGPJ, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el CNI resuelvan unirse al grupo de sus servidores, el Golpe de Estado contra la democracia, la Constitución y la Corona se habrá producido mansamente, sin aspavientos.

Subraya que ha conseguido dominar a las televisiones y que estas poco menos que comen de su mano:

Ya tiene domesticadas a las cadenas de televisión, públicas y privadas, y al CIS. Sabe que su molicie, su placer y su encanto monclovita dependen de Podemos, de los separatistas y de los herederos de la ETA. Pero él no está para analizar sus dependencias. A él, sólo le importa su situación privilegiada, y disfruta con ella. Lo que algunos psiquiatras denominan la Psicopatía del Poder.

Apunta a cuatro excepciones mal contadas sobre prensa que aún no se rinde a los antojos del presidente del Gobierno:

El periodismo presumiblemente libre está a un paso del total sometimiento. Porque el periodismo de papel no le preocupa. Sí el audiovisual, donde todos o casi todos los presentadores, directores de programas de debate y contratados para simular debates, son en su casi totalidad, cómplices sometidos. Existen excepciones, claro. Carlos Herrera, Federico Jiménez Losantos, Eduardo Inda, Cuesta… y casi colorín colorado.

Subraya que el mandatario socialista se ha rodeado de personas ambiciosas, pero que no cuestionan su poder:

La vocación política de este hombre no se origina en el servicio a los demás, sino en la conveniencia propia. Y ha reunido en su entorno a un grupo de ambiciosos que aceptan su jefatura con arrobamiento, al que se ha sumado un partido catastrófico en derrota ciudadana, al que ha dado vida después de manifetarles su profundo desprecio. Desprecia si Yo lo precisa en ese momento, y abraza y regala poder si Yo lo demanda para sus intereses cuando la conveniencia personal se lo exige.

Repite que el presidente del Gobierno ha llegado con una intolerable demora al Ministerio de Sanidad y además para hacer seguidismo de la Comunidad de Madrid:

Con catorce días de retraso, se ha apercibido de la importancia del coronavirus. Inmediatamente después de la celebración de las manifestaciones feministas y feminazis, el coronavirus se ha mostrado devastador. Con anterioridad a las manifestaciones, era un riesgo contenido. La ministra Celaá repartió guantes de látex morados y no hay nada que temer. El resumen es que el gran narciso no hizo en su momento lo que hacía falta, ni cuando hizo falta ni donde se echó en falta su actuación. Eso sí, llegó muy guardado y precipitado con catorce días de retraso al Ministerio de Sanidad, para adoptar el protocolo de precaución que ya había puesto en marcha la Comunidad de Madrid.

Y concluye con la idea ya expuesta de que con otras televisiones y en una nación normal, Sánchez ya estaría fuera de La Moncloa:

Para mí, que a este egoísta patológico le da bastante pereza gobernar en lo desagradable. Y es osado, pero no inteligente. La inteligencia no se demuestra subsanando los problemas echando mano a la gran caja del dinero público y los recursos millonarios del poder. La inteligencia previene, y ve más allá de donde otros no alcanzan. El presidente del Gobierno, Yo, ha gestionado con gamberra laxitud la epidemia. Y en una nación normal, y no domesticada por las televisiones, ya sería expresidente. Pero el narcisismo y la delicia del poder están muy bien anclados.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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