"LES DA URTICARIA VERNOS EN EL CONSEJO DE MINISTROS"

Pablo Iglesias recomienda ‘pomadita’ a sus enemigos del IBEX y desata una guerra contra PRISA

El líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha recomendado a los que “les da urticaria” verle en el Consejo de Ministros “pomadita” y ha destapado la caja de los truenos en Moncloa.

“A quien siempre ha mandado en este país le produce urticaria que gente como nosotros esté en el Consejo de Ministros, incluso después de todo lo que han dicho de nosotros, de todas las cloacas y de toda la presión. Ya sé yo que les da urticaria. Pues pomadita”, ha dicho en una entrevista en el diario portugués ‘Expresso’.

Y atenti a quienes señala con el dedo en tono amenazador:

Hay «muchos sectores de las élites» que sienten ese rechazo y «dueños de medios de comunicación» que utilizarán sus medios para «tratar de influir». Sin embargo, considera que hay «más un deseo que una potencia real» de conseguir que Podemos no esté en el poder.

«Pensar que hay grupos de pensar que influyen en el Gobierno está muy bien como conspiración pero no es real», decía Paco Marhuenda en ‘Liarla Pardo’. Nadie lo pensaría después de leer el publirreportaje que se ha pagado medio IBEX este 24 de mayo en La Razón para lanzar un mensaje de optimismo a la población y ni una crítica al Gobierno de Pedro Sánchez.

La clave se entendía mucho en la nota de apertura del diario de Planeta firmada por Carmen Morodo:

«El plan Iglesias: romper con Sánchez ante el rescate: el líder de Podemos utiliza La Moncloa para relanzar su alternativa electoral al Partido Socialista Sánchez está atrapado en la coalición y el PP está dispuesto a exprimir su agonía».

Era una mensaje a Pedro Sánchez de sus valedores mediáticos: «¿Ves Pedro que no te enteras? Te la quiere jugar apuñalándote por las espalda. Tienes que quitártelo de encima».

Es el enésimo intento del diario de Marhuenda por provocar una crisis de Gobierno que haga que Sánchez liquide a sus socios chavistas y forma una entente cordial con el PP y C’s.

Primero lo intentó presionando a Pablo Casado para que acuda al rescate de Sánchez como adelantó Periodista Digital.

La orden venía de arriba. Los amos del dinero echaron cuentas y vieron que la aparición de Podemos estaba muy bien para quitarse de encima a Mariano Rajoy pero no para gobernar un país con más de 800 muertos al día por coronavirus.

Marhuenda no hacía otra que seguir las miguitas de Juan Luis Cebrián, otro ‘descamisado’ del establishment, que se lo dijo a Sánchez desde ‘El País’ en aquella cabeza de caballo con forma de tribuna libre titulada: «Un cataclismo previsto»:

«La impresión dominante es que el Gobierno es prisionero en sus decisiones de los pactos con sus socios de Podemos y los independentistas catalanes y vascos. En una palabra, la conveniencia política prima, incluso en ocasiones tan graves como esta, sobre la protección de la ciudadanía».

Marhuenda siguió presionando con una encuesta el 13 de abril de 2020 en la que «el 74% pide un pacto entre los partidos para salir de la crisis». En el editorial lo decía con todas las letras: «Sánchez deberá romper amarras con Iglesias».

La segunda jugada fue presionar a Ciudadanos para que arrime el hombro con Sánchez y le prorrogue el estado de alarma traicionando una de las señas identitarias del partido naranja que era no pactar jamás con el PSOE de Pedro Sánchez.

Según contó Jesús Cacho, la pirueta de C’s fue obra y gracia de las presiones de la banca:

«Sostienen las fuentes que ha sido la intervención de Ana Botín la que ahora ha logrado el milagro de que Inés Arrimadas, heredera de las siglas Cs, haya corrido de la noche a la mañana a echarse en brazos de Sánchez».

EL NIÑO MIMADO ES UN TRASTO

Sánchez es el niño mimado del establishment, el dúctil chico de los recados que se hace selfies con el hijo de Soros, mientras su padre George escribe homilías globalistas en el tóxico diario gubernamental de PRISA, grupo mediático hoy controlado por la banca y las telefónicas.

Pero resulta que el niño mimado Sánchez es un trasto al que le gusta revolcarse en el barro con los chavistas y los bildutarras dejando con el culo al aire a los propios ministros socialistas que como Calviño o Escrivá se enteran por los telediarios de lo que se cuece en el Gobierno.

El acuerdo a oscuras con Bildu fue la gota que colmó el vaso. Intolerable, al punto de que hizo perder la paciencia al IBEX, que ordenó a Soledad Gallego Díaz escribir un editorial de urgencia lanzando un ultimátum a Sánchez:

“La única manera en la que podría contener la hemorragia política provocada por el acuerdo sobre la reforma laboral en un contexto impropio y con un socio inadecuado es depurando responsabilidades. De no hacerlo con urgencia, será el propio presidente Sánchez el que se arriesgue a perder toda cobertura…”

Podemos tomó nota y desde su pasquín cloaquil disparó contra PRISA. Iglesias no olvida cómo fueron ellos los que presionaron a Sánchez para que no pactara con los chavistas en 2016 como le contó Sánchez a Jordi Évole llorando en su hombro:

«Me reuní con los responsables de El País y me dijeron que o Rajoy o la línea editorial de El País no iba a ayudar para que hubiera un gobierno progresista liderado por el Partido Socialista».

Esto desatará una guerra soterrada entre el principal valedor mediático de Sánchez y su socio preferente de Gobierno.

Con una hecatombe económica ala vuelta de la esquina, con las acciones de los bancos y los grupos de comunicación cayendo en picado, y con un malestar brutal en la calle como se vio en la manifestación de VOX, la última esperanza del mundo del dinero lo apuesta todo a un rescate de Europa. Que no vendrá de seguir Podemos/Bildu mandando en Moncloa.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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