El diario se parapeta en unos expertos que, en la mayoría de los casos también son anónimos como los miembros del comité de desescalada

Fernando Simón ‘ficha’ por El País: el rotativo de PRISA culpa al Metro del aumento de casos por coronavirus

Los especialistas también ponen en el ojo del huracán el mitin de VOX, el fútbol, las oposiciones y los conciertos

Fernando Simón 'ficha' por El País: el rotativo de PRISA culpa al Metro del aumento de casos por coronavirus
Fernando Simón y la portada de El País del 27 de mayo de 2020.

El artículo lo firma Luis Sevillano, pero perfectamente podía sustituirse por el de Fernando Simón.

El País se marca este 27 de mayo de 2020 la apertura de su portada con una noticia que perfectamente le sería imputable a Fernando Simón, ese peculiar director del Centro Coordinador de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Para empezar, el rotativo de PRISA se marca una pieza basada en el testimonio de más de seis expertos que, en su gran mayoría, prefieren mantenerse en el anonimato, justo igual que la identidad de los miembros del comité de desescalada, negada insistentemente a los medios de comunicación y a la sociedad en general por el doctor Simón.

Pero no es la única coincidencia detectada. Según el catedrático de Salud Pública Ildefonso Hernández, consultado por El País viene a culpar al transporte público de Madrid del número de contagios:

No se puede saber qué porcentaje de transmisión hubo, pero sí que fue extremadamente bajo comparado con las demás actividades que se venían realizando, especialmente el transporte público.

Antoni Trilla, epidemiólogo y miembro del equipo científico que asesora al Gobierno, remacha la jugada:

Las explicaciones de Fernando Simón son razonables. Imposible saber cómo contribuyó la manifestación. Probablemente, no significativamente; cada día se movían millones de personas en Metro.

Por supuesto, nada de referirse a los informes y a las advertencias de la Organización Mundial de la Salud. La culpa de todo la tuvieron las Comunidades Autónomas, aunque en realidad donde se habla de autonomías lo que se pretende es poner solo a Madrid en el ojo del huracán:

Sobre si fue una decisión incorrecta, los expertos insisten en recordar lo que se creía entonces: que había solo unos cientos de casos y que la transmisión asintomática era anecdótica. Ambos datos se han demostrado falsos. El 7 de marzo de 2020, las autoridades sanitarias pensaban que la situación del coronavirus estaba más o menos bajo control. O al menos eso decían, basándose en los datos que les proporcionaban las comunidades autónomas. El viernes 6 los Gobiernos regionales reportaban unos centenares de casos (365), y de la mayoría se conocía su procedencia y su cadena de transmisión. La realidad era otra. La epidemia ya había explotado y estaba oculta por culpa de un diagnóstico insuficiente. Esa realidad no llegó a los informes oficiales hasta el 9 de marzo, el día que cambió oficialmente el escenario.

Según los especialistas contactados por el diario de Soledad Gallego-Díaz:

Ese fin de semana millones de personas se desplazaron en transporte público, acudieron a bares, a restaurantes, a conciertos; miles de españoles hicieron oposiciones y fueron a mítines políticos. También a las manifestaciones feministas del 8 de marzo, que desataron una tormenta política y, ahora, también judicial. La vida ese fin de semana seguía prácticamente igual. Se recomendaban medidas de higiene y, más allá de la cancelación del Mobile World Congress, tan solo se había tomado una medida preventiva drástica: que los encuentros deportivos con equipos de las zonas más afectadas se disputasen a puerta cerrada.

Por supuesto, había que salvarle la cara al Ministerio de Sanidad, aunque sea a base de retorcer lo que decía el Centro Europeo de Control de Enfermedades:

Aunque muchos médicos ya advertían de que con toda seguridad había muchos más casos de los detectados, los protocolos del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) marcaban que solo había que hacer pruebas a quienes tuvieran síntomas y procedieran de zonas de riesgo, a quienes hubieran estado en contacto cercano con un positivo o aquellos casos de neumonías graves de origen desconocido. Estas restricciones contribuyeron a que se colaran cientos de casos inadvertidos.

Los preceptos del ECDC son los mismos que usó el ministerio para dar sus recomendaciones. En dos informes del 3 y el 6 de marzo aconsejaba cancelar actos multitudinarios, pero solo los tuvieran previsiblemente implicadas a personas procedentes de zonas de riesgo. El propio ECDC ya recomendaba el 2 de marzo no acudir a reuniones masivas innecesarias. Pero, para el escenario 1, en el que se encontraba España, decía: “La cancelación de las reuniones masivas puede estar justificada en casos excepcionales (por ejemplo, grandes conferencias con un número importante de participantes de una zona afectada)”.

La nota de El País remacha con la tesis que se pretende demostrar, que la marcha de las feminazis no provocó los contagios por coronavirus, pese a infectase en la misma Carmen Calvo, Carolina Darias, Irene Montero, Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez o la propia madre del presidente del Gobierno socialcomunista:

El 8 de marzo habían muerto en España 17 personas por covid-19. Esa tarde todo cambió. Y no por las manifestaciones. La Comunidad de Madrid comenzó a reportar una importante bolsa de casos. Ya no estaban controlados. El goteo de positivos diarios, de unos centenares, se multiplicó en Madrid por ocho de un día para otro. El lunes cambió el escenario y el viernes el presidente del Gobierno anunció un estado de alarma en el que España sigue sumida.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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