ÉXTASIS EN LA IZQUIERDA PROGRE

El Quilombo / Borrachera mediática con la expropiación del pazo de Meirás: ¡Que se lo queden los marqueses comunistas como residencia de verano!

¡El Pazo de Meirás ya es del pueblo! La democracia española es un poco más digna a partir de ahora, como diría Antonio García Ferreras tras la exhumación de Franco. Nuestra democracia asilvestrada comienza a equipararse a las democracias europeas. Qué felicidad. ¡Que se lo queden los marqueses de Galapagar como residencia de verano!

Unanimidad en los medios españoles que se entregan con sonrojo a esta operación ideológica de la extrema izquierda que tiene más de propaganda que de reparación histórica. El sentimentalismo y la revancha sustituyen a la verdad. La Opinión de La Coruña nos arranca un lagrimón: «La Justicia devuelve el Meirás al pueblo».

Lástima que jamás fue del pueblo. El pazo de Meirás es parte del botín de guerra que los republicanos no llegaron expropiar a la familia Pardo Bazán. No les dio tiempo quizá porque estaban ocupados asesinando a al hijo de la escritora, Jaime Quiroga Pardo Bazán, en la famosa matanza de la calle Goya de 1936. El otro nieto de Bazán de solo 18 años apareció en la escena del crimen y fue asesinado también. Nadie como el pueblo a la hora de hacer justicia.

Los descendientes ideológicos de los pistoleros anarquistas que asesinaron al hijo y al nieto de la Bazán son los que han asaltado el Pazo de Meirás con el apoyo de una ley de Memoria Histórica liberticida y una Justicia podemizada para hacer este spin-off de la exhumación de Franco.

Antonio Maestre entró pletórico en laSexta: «Nada de lo que tienen los Franco era de su propiedad. Todo es fruto del expolio y la corrupción«. Lo dice con la seguridad con la que nos confirmaba los datos ‘fake’ de Miguel Lacambra.

«Es un problema de nuestra Transición que no se haya reclamado antes todo, en 1975, y que los Franco se fueran con una mano delante y otra detrás o que trabajaran, que es algo que no sé si conocen la palabra en la familia».

El problema es que los españoles hayan asumido que ante la Memoria Histórica no quieren responsabilidades ni problemas y permitan que toda esta patulea controle los resortes del poder, desde los medios hasta las togas, desde dachas como la de Galapagar. Aman tanto a España —como dice ‘la Chiqui’— que no descansarán hasta que no quede nada en pie de ella.

DEMOLER LA TRANSICIÓN

El Pazo de Meirás es un capítulo más de la demolición de la Transición en paralelo con la defenestración de Juan Carlos I, al que televisiones del Gobierno de Sánchez utilizaron para ocultar la corrupción de Podemos.

Al mismo tiempo que conocíamos que la confiscación del Pazo a manos del pueblo al mejor estilo chavista del exprópiase, Rodolfo Martín Villa se sienta en el banquillo de la justiciera universal Servini de Cubría —amiga del alma del prevaricador Garzón— para dar cuenta de la Matanza de Vitoria y los crímenes del franquismo. Así es como se rompe el candado del 78.

«Hoy se da en Argentina un paso histórico para la justicia y contra la impunidad. Rodolfo Martín Villa responderá por delitos de lesa humanidad. La generación que hizo la transición y trajo la democracia merece que rompamos la impunidad», tuitea el vicepresidente Iglesias. Les cuesta asumir que la Transción la hizo el franquismo de la ley a ley.

«El guión para pasar «de la Ley a la Ley» era de otro franquista, Torcuato Fernández Miranda; las Cortes que votaron su disolución para dar paso a elecciones libres eran las franquistas; y el Ejército que respaldó el cambio de régimen era el de Franco, que derrotó a los que, con el PSOE de Largo y Negrín al frente, y Stalin detrás, querían convertir a España en una tiranía soviética», dijo Losantos. Una voz en el desierto periodístico.

Lo que sí era del pueblo eran las reservas de oro que se robaron Negrín, Prieto y Caballero para comprarles armas a Stalin. Decisión que derivaba de la estrechísima afinidad, en aquel tiempo, entre la URSS y el partido del Lenin español, aspirante a la dictadura del proletariado. Como ha dicho Pío Moa, el envío del oro a Moscú tuvo una consecuencia política crucial muy rara vez mencionada: redujo al Frente Popular a una dependencia de Moscú.

Azaña fue el que firmó el permiso para que el ministro de Hacienda Juan Negrín a extraer de las bóvedas del Banco de España todo el oro, la plata y los billetes allí acumulados y transportarlo al «lugar que estime de más seguridad». Del recuento inicial de 7.900 cajas de oro, 100 cajas con 7,000 kg. se esfumaron como por arte de magia. Por aquel entonces las reservas de oro españolas eran la cuartas más grandes del mundo.

De aquel tesoro regalado a Stalin nunca hubo ni tan siquiera un recibo que justificase la entrega y Negrín durante su dorado exilio se negó a rendir cuentas. ¿Cuántos pazos de Meirás se podrían haber construido con el oro que se robaron los socialistas de la Segunda República?

Los expropiadores del Pazo de Meirás jamás tendrán que rendir cuentas porque la izquierda española ha decidido que los Franco vivan un autentico infierno en una gigantesca operación publicitaria guerracivilista del PSOE.

La Segunda Transición es inyectarle 100.000 euros a la Fundación Juan Negrin en memoria del republicano que le regaló el oro de los españoles a Stalin mientras ilegalizan a la Fundación Franco. Quieren el Pazo de Meirás como casa de veraneo de los Marqueses comunistas de Galapagar, como cuando Felipe González se iba a surcar los mares en el Azor, el barco de Franco.

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