'ESTADO DE ALARMA'

Alfonso Rojo: «Por qué me alegro del suicidio del terrorista de ETA»

El socialista Pedro Sánchez, en su papel del presidente del Gobierno PSOE-Podemos y desde la tribuna del Parlamento español ha lamentado, con cara triste y casi lloroso, que el terrorista etarra Igor González Sola se haya suicidado en la cárcel.

Han sido muchos, desde la política y el periodismo, los que han mostrado su escándalo por ese ‘pésame’ del líder del PSOE a los colegas, amigos, socios y compinches del miembro de la banda asesina, pero puntualizando siempre que no se debe alegrar alguien por la muerte de otro ser humano.

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, discrepa.

El etarra González Sola, que estuvo integrado en el equipo de apoyo al comando Donosti, el mismo que secuestró y asesinó sin piedad a Miguel Ángel Blanco, está mejor muerto que  vivo, como explica Alfonso Rojo a Javier Negre en ‘Estado de Alarma’.

«Lo lamento profundamente», aseguró Sánchez en su turno de respuesta a Gorka Elejabarrieta, portavoz de los proetarras de Bildu en la Cámara alta.

Nunca antes un presidente de la democracia española había llegado tan lejos con la muerte de un terroristas etarra condenado.

Y menos aún con un etarra condenado a 20 años en 2005 por colaboración con la banda terrorista ETA. Igor González se suicidó en la cárcel de Martutene.

La actuación policial contra el etarra se apoyó en el descubrimiento por la Policía en la localidad de Cabañas (Burgos) de un zulo en el que se encontraban 10 bolsas con material para confeccionar seis artefactos explosivos similares a los usados por la banda y un dispositivo para activar artefactos explosivos a distancia.

En las diez bolsas, los terroristas habían guardado ocho kilos de clorato sódico y uno de azufre, material con el que ETA podría haber fabricado seis bombas del mismo tipo que las usadas por la banda en las acciones terroristas cometidas en los últimos meses.

El hallazgo del zulo, además, se enmarcó dentro de la operación que permitió la detención de estos tres “liberados”. La condición de liberado implicaba que se trataba de personas a sueldo de la banda terrorista. Y entre los cometidos de González Sola como liberado se encontraba también, precisamente, el de reconstituir el grupo Donosti, nombre que las fuerzas antiterroristas dieron al entramado de grupos no fichados por las fuerzas de seguridad y «liberados» que trabajaban como colaboradores habituales de ETA en la provincia guipuzcoana.

Detenido por los GEO

Iker Olabarrieta Colorado, Igor González Sola, alias ‘El Enfermo’, y Carmelo Laucirica Orive fueron arrestados por todo ello mientras dormían en un piso del número 113 de la avenida de Zarautz en San Sebastián, cuyo acceso fue facilitado por una docena de agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GEO).

En el registro del inmueble en el que se encontraban los etarras, los agentes se incautaron de tres pistolas y un subfusil; placas falsificadas de la Guardia Civil y de la Ertzaintza, y cinco juegos de documentación falsa (documentos de identidad, carnés de conducir y tarjetas de crédito).

Igor González Sola pertenecía efectivamente al Comando Donosti. Y ese grupo terrorista fue el que llevó a cabo el secuestro y asesinato del concejal popular Miguel Ángel Blanco. González Sola no fue él el autor material de los hechos. Los autores materiales, según la sentencia, fueron Francisco Javier García Gaztelu, ‘Txapote’, y su compañera Irantzu Gallastegui, ‘Amaia’, condenados en 2006 a 50 años de prisión. Pero sí estuvo en el grupo de apoyo al comando.

La Audiencia Nacional condenó a los tres autores materiales por los delitos de secuestro y asesinato terrorista por planificar y ejecutar, siguiendo las directrices de la cúpula de ETA, el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua en 1997.

Condenado a 20 años

Igor González Sola cumplía desde 2005 una condena de 20 años de cárcel por los delitos de colaboración con banda armada, depósito de armas y falsificación de documento oficial, pero no fue condenado por ser el autor material del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Sánchez ha elegido a este etarra para engrasar aún más su relación con los cinco diputados de la formación proetarra. Todo ello, después de que Sánchez ya haya blanqueado a Bildu como socio para sacar adelante cualquier cuestión, bien sea el estado de alarma, la contrarreforma laboral o la Presidencia de Navarra.

«Me quiero referir al caso de Igor González Sola, el preso de la banda ETA [sic] que se suicidó la semana pasada en la cárcel donostiarra de Martutene. Y quiero antes de nada decir algo obvio: lamentar profundamente su muerte. Lo lamento», proclamó Sánchez, con ceño compungido, dirigiéndose al senador de Bildu, que en su intervención previa había atacado al Gobierno por la muerte del terrorista y avisado de que sin resolver «el problema de los presos» es imposible «avanzar en la paz» en el País Vasco.

El terrorista Igor González Sola fue hallado muerto el pasado viernes en su celda, en la que estaba solo, en el recuento que se efectúa después de comer. Había ingresado en prisión en marzo de 2005 para cumplir una condena de 20 años de cárcel por colaboración con banda armada, depósito de armas y falsificación dentro de su actividad en el comando Amaiur de ETA, integrado en el comando Donosti.

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