OTRO BOCHORNOSO POSADO DE LA MINISTRA DE IGUALDAD

‘La Preysler de Galapagar’ lucha por la clase obrera posando para ‘Vanity Fair’: «¿Si tuve relaciones sexuales con mujeres? He probado cosas…»

La feminista Montero posa como las mujeres de la casta a las que tanto ha criticado

La ministra de Igualdad, Irene Montero, le ha cogido el gusto al papel couché. Esta vez ha posado para ‘Vanity Fair’ que es una especie de ‘Hola’ para ‘progres’.

Sus escoltas la ven más posando en las revistas del corazón que en su despacho trabajando.

Las podemitas luchan contra el heteropatriarcado posando en las revistas del corazón mientras otros denuncian las desigualdades sociales desde restaurantes de lujo como Monedero. Han pasado de ser unos desgarramantas a pisar moqueta y posar como si fuera una aviso de Porcelanosa.

La indignada del 15-M —»me marcó mucho»— vuelve a marcarse un publirreportaje en la que hace gala de su republicanismo con la foto de Felipe VI y la reina Letizia detrás.

El lugar de Rosa Villacastín lo ocupa ahora Joana Bonet, una periodista de extrema izquierda de ‘La Vanguardia’, que estrena rodilleras para colmar a la ministra de elogios en una entrevista no apta para diabéticos.

Es «ordenada y contenida», una madre ideal —»Montero parece un libro abierto de pedagogía moderna»—, su carácter «está cincelado por la condición de hija única, como su pareja».

La feminista Montero posa como las mujeres de la casta a las que tanto ha criticado.

Bonet se encarga de victimizarla diciendo que «desde hace cuatro meses ambos (ella y su pareja Pablo) sufren acoso permanente».

“Están sufriendo un gran maltrato psicológico, aunque son fuertes y seguros”, comenta un miembro de su equipo. El mismo que sufrieron todos aquellos a los que ella dedicaba escraches e insultos.

«En cuanto a relaciones de pareja, soy conservadora», dicen cuando le preguntan por su pareja, que es «muy sensible».

Elogios a Letizia: “Con la reina coincidí en un acto de Apramp, la asociación de víctimas de trata, y escuchamos juntas sus historias de vida. Más allá de que yo sea republicana, me pareció una mujer inteligente, irónica, llevaba la reunión bien preparada y hablamos de temas que nos interesaban a las dos”.

Experiencias sexuales: «¿Si tuve relaciones sexuales con mujeres? He probado cosas, claro…»

La belleza es un derecho: “Nunca me compraría un reloj de 5.000 euros, ni de 1.000. Entiendo a quienes lo hacen con su dinero, aunque sean de izquierdas. Para mí es una desproporción y me crea cierto rechazo. Por otro lado, estoy descubriendo que la moda no es siempre impostura, también es una forma de expresar cómo eres. Mi suegra, que es abogada sindicalista, siempre nos explica que tiene la responsabilidad de ir tan bien vestida o más que los abogados de la patronal. Como si ser progresista implicara pasar penurias. Precisamente lo que la izquierda defiende es un reparto más justo. El acceso a la belleza es un derecho”.

Ana Botín: «Pertenecemos a mundos distintos, me parece una mujer inteligente y de trato agradable que expresa claramente el disenso».

Galapagar:

—¿Fue un error Galapagar?
—Dimos ese paso para proteger a nuestra familia. Y lo ocurrido en los últimos dos años ha demostrado que teníamos razón.
—¿Y ahora se siente protegida?
—Confío en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

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