ENTREVISTADO EN 'EL OBJETIVO'

El Quilombo / Salvador Illa insulta a las víctimas con la inestimable ayuda de Ana Pastor: «No tengo por costumbre contradecirme»

En cualquier país serio, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, estaría en la cárcel a la espera de un juicio por su nefasta gestión de la pandemia que costado hasta hoy la vida de 53.000 españoles.

Una cifra que no apareció en toda la entrevista que le hizo Ana Pastor a Illa en ‘El Objetivo’ el día en que la Asociación Nacional de Víctimas y Afectados por el Coronavirus colocó más de 50.000 banderas de España en Madrid para homenajear a las víctimas por la pandemia. A Pastor, censora oficial de este Gobierno en Facebook, no vio interés en preguntarle por esa dramática imagen.

Para este Gobierno y su aparato de vasallaje propagandístico, los muertos son una estadística. Los ocultaron desde el minuto uno de la pandemia y lo siguen haciendo ahora.

Illa ha hecho de la mentira su principal arma política desde el momento en que admitió que la última semana de febrero fue clave en la expansión del contagio tras negarlo durante meses.

El socialista catalán es una frío apparatchik soviético que sabe mentir descaradamente con cordialidad y sin que se le mueva una ceja. Un político que tiene como alcalde de la localidad Roca del Vallès toda su hoja de servicio y que aterrizó en Sanidad por cuestión de cuotas y enjuagues políticos. Desgracia que pagamos todos los españoles.

«Seguro que hemos hecho cosas mal», fue toda la autocrítica que hizo un arrogante Illa, sin entrar en detalles. «No tengo por costumbre contradecirme y menos en 24 o 48 horas». Lo dice con todo su papo el ministro que se inventó un comité de expertos para hacer la peor desescalada del mundo según la revista Lancet.

Era un comité ‘fake’ que servía de cortina de humo porque a Illa le interesaba imponer arbitrariamente las decisiones sobre las comunidades autónomas que pasaban o no de fase según los caprichos del filósofo. Ahora Illa dice que los ‘expertos’ son ellos mismos, los funcionarios y técnicos del Ministerio de Sanidad.

«Son los profesionales de salud pública que están a cargo del combate contra la pandemia por la posición que ocupan en la administración general del Estado y en las administraciones autonómicas», ha respondido Illa.

También mintió sobre las reservas de remdesivir, el medicamento autorizado por eficaz desde la Agencia Europea del Medicamento para combatir la Covid-19, ya que el departamento de Illa anunció que en las próximas horas van a acabarse las existencias tras decir el pasado 1 de julio de 2020 en una comparecencia en el Congreso de los Diputados que “teníamos suficiente stock del medicamento antiviral” para atender a todos los ciudadanos que caigan enfermos de Covid-19.

Illa es un experto en «lanzar mensajes sin ninguna sustentación en datos o verdades contrastables, simplemente con el objetivo de granjearse una corriente favorable o darse aire en una situación sofocante», ha escrito José Antonio Giménez.

Así todo se plantó en ‘El Objetivo’ de laSexta a sacar pecho de su gestión, a presumir de «lealtad institucional» y «de actuar con determinación».

«Me siento cómodo en un tono en de colaboración», afirmó. Hay que tener la cara de cemento armado para decir eso luego de haber contraprogramado la rueda de prensa de la Comunidad de Madrid pidiendo el confinamiento de la capital cambiando de criterio tras apoyar los confinamientos selectivos.

El ministro de Sanidad considera que no se equivocó cuando ofreció una rueda de prensa al mismo tiempo que se producía la de los expertos del área de Sanidad de Madrid para informar de la situación de la pandemia en la comunidad. «Si hubiera tenido la percepción de que me equivocaba, no lo hubiera hecho», ha añadido.

«La Comunidad de Madrid tiene que dejarse ayudar», afirma Illa, el que ayudaba en marzo y abril gastándose cientos de millones de euros en material defectuoso para los sanitarios que se protegían con bolsas de basura o de pienso.

Se pone farruquito con la Comunidad de Madrid pero le tiemblan las piernas a la hora de condenar los tuits contra la Monarquía de sus siniestros socios de Gobierno podemitas, después de las críticas del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y el ministro de Consumo, Alberto Garzón. Ambos acusaron al rey Felipe VI de falta de “neutralidad política” y de “maniobrar contra el Gobierno democráticamente elegido” a raíz de su conversación con el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes.

Illa ha defendido el papel de la Monarquía en España como una institución que forma parte “del pacto constitucional que siempre hemos defendido”, ha declarado. Además, ha remarcado también el hecho de que el Rey Felipe VI “está haciendo un papel muy importante y una labor magnífica al frente de esta institución”. Soltó una risa nerviosa cuando le preguntaron quién había tomado la decisión de vetarlo del acto con los jueces en Barcelona.

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