ENTREVISTADO EN LASEXTA

El Quilombo / ¡Vete al carajo, Pérez Reverte! Pone al mismo nivel a Espinosa de los Monteros que a Echenique en laSexta

A mí me caía simpático. Arturo Pérez Reverte, digo. Fui un lector entregado de sus libros de columnas, que releo siempre que puedo para admirar una y otra vez ese estilo de macarra de bar que suelta argumentos como puñetazos.

Sin haber leído todas sus novelas, lo intenté con algunas pero se me caían de las manos por el aburrimiento, yo seguía entregado a ese columnista portentoso.

Hasta que un día de 2015 asistí a la presentación de un libro suyo sobre la Guerra Civil en el museo ABC de Madrid,. La Guerra Civil contada para los jóvenes era un breve texto con magníficas ilustraciones de Fernando Vicente.

Uno de esos típicos singles que sacan los escritores de éxito para pagarse unas buenas vacaciones.

«Quise escribir sobre la Guerra Civil como Manuel Chaves Nogales se la hubiera contado a sus hijos», comenzó Reverte.

Bueno, vale. Manuel Chaves Nogales —uno de mis periodistas más admirados— es el comodín que tiene Reverte para ser ecuánime como le gusta decir y que no lo tilden de equidistante.

Chaves Nogales y Pérez Reverte como la representación de esa Tercera España que no quería luchar para ninguno de los dos bandos.

Pero la cosa empezó a torcerse cuando le escuché explicar así el origen de la Guerra Civil:

«Hay un golpe de Estado ilegítimo contra un gobierno legítimo con la intención de cargarse la República. A partir de ahí comienza una Guerra Civil sangrienta donde se cometen atrocidades en todas partes. Hay cunetas en los dos bandos, aunque hay más en uno de ellos, que, además, prolongó la represión durante 40 años»

Una cosa es intentar llegar a los jóvenes con un lenguaje llano y sencillo y otro mentirles de forma descarada con un cuento infantil al que se le saltan todas las costuras. Reverte dice querer huir de esos clichés de la trinchera pero amigo, en un solo párrafo ya has cavado la tuya.

Reverte reducía las causas de la guerra a que «había mucha pobreza, incultura y desigualdades con clases dirigentes acomodadas y grandes masas necesitadas». Menuda pincelada marxista de brocha gorda.

Se lo eché en cara en la rueda de prensa y me respondió: «No podía entrar en todos esos temas. Lo difícil de este reto es que quien lea esto pueda entender la guerra y el contexto sin mencionar la larga sucesión de hechos».

Me sorprendía porque Reverte conoce perfectamente la guerra civil.

Reverte sabe que sin los crímenes de Casas Viejas a manos de la Guardia de Asalto de Azaña, el sangriento octubre de 1934 en Asturias, la quema de iglesias o el asesinato de Calvo Sotelo no se entiende el hundimiento de la República y la sublevación de Franco.

Que esto no iba de ricos contra pobres. No haber mencionado ninguno de esos hechos sitúa a este libro más cerca de la literatura infantil que de la historia.

Cuando un periodista de Público le preguntó sobre si se deberían localizar y exhumar las fosas comunes que albergan los cuerpos de miles de republicanos desde la Guerra Civil respondió que «Los dos bandos tuvieron cunetas, aunque uno más que otro. Los que ganaron sacaron a sus muertos en el ’39 y los otros deberían poder sacarlos. No es por memoria histórica, es por sentido común».

Husmeando en la hemeroteca encontré que en 2006, en plena ofensiva guerracivilista de Zapatero, Reverte decía lo contrario:

«Tengo verdaderas ganas de oír, en boca de estos cantamañanas aficionados no a desenterrar muertos, sino rencores, que el franquismo sometió a España a una represión brutal, cierto; pero que, de haber ganado la República, sus fosas comunes también habrían sido numerosas».

Ahí descubrí algo que me sorprendió de Reverte. Nunca se moja. Siempre queda bien con todo el mundo. Y al volver a oírle en la entrevista que le hizo Iñaki López en laSexta con motivo del lanzamiento de ‘Línea de Fuego’ volví a comprobarlo.

Detesta España («Me iría si tuviera 30 años, siempre los mismos errores») pero no deja de hablar de ella. Es republicano pero defiende al rey Felipe VI. Dice que la clase política es «gentuza» pero se confiesa fan de Pedro Sánchez al que pone al mismo nivel de la Guardia Civil y Leo Harlem.

Se la pasa jaleando la leyenda negra antiespañola —«España ha sido un país sometido a reyes malvados, curas fanáticos y ministros corruptos»— y ha atacado con saña a Elvira Roca Barea por reivindicar «lo mejor de nuestra historia a costa de ocultar estragos y sombras».

Pero tiene debilidad por artistas que la han combatido como el pintor Augusto Ferrer-Dalmau, ese auténtico genio que inmortaliza en lienzo las grandes gestas militares españolas.

Como dijo Pedro Fernández Barbadillo: «Pérez Reverte es una sacerdotisa ‘progre’ al que le encanta la leyenda negra española».

Le encanta a la izquierda porque le susurra al oído cuánto detesta al franquismo pero al mismo tiempo encandila a la derecha al decir de Pedro Sánchez que «no tiene escrúpulos, sabe que los españoles no tenemos memoria y miente sin ningún complejo».

Y en medio de ese ejercicio de equidistancia intolerable Reverte se escandaliza:

«¿Quién me va a reconstruir ese imperfecto estado? ¿Rufián? ¿Echenique? ¿Espinosa de los Monteros? ¿Ortega Smith? ¿Esos son los que me van a construir el futuro? ¿Los que van a hacer una España futura estable y convivible? ¿Esos son los que van a hacer una constitución? ¡Váyase usted al carajo!», ha lanzado.

Hay que tenerlos cuadrados para poner a Echenique al mismo nivel que Espinosa de los Monteros.

Uno defiende la Constitución y el otro solo piensa en dinamitarla junto a sus amigos etarras. Uno ha sido perseguido por los batasunos en campaña electoral, el otro no solo no lo ha condenado sino que incluso ha llegado a decir que los de VOX se ponían ketchup en la cara para simular las agresiones. Uno es un político que defiende España, el otro es un miserable que solo ha venido a aprovecharse de su sistema de salud. Uno es un ciudadano al día con sus impuestos, el otro es un defraudador de la Seguridad Social.

Ya está bien de tanta ‘ecuanimidad’. Si a Reverte le molestara de verdad la «gentuza» que nos gobierna no iría a la cadena que la jalea y la protege a soltar sus homilías.

La verdad es la contraria: va a laSexta porque lo único que le importa es vender libros. Y para ello lo mejor es no mojarse… por eso no se atreve a hablar de la pandemia que ha matado a 55.000 españoles.

«Yo de eso me he comprometido a no hablar», dice. Porque eso le haría perder lectores. Pero cuando lo haces te declaras fan de Sánchez. En fin…

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