EN 'CUATRO AL DÍA'

El Quilombo / Una podemita se quita la careta afirmando que los proetarras de Bildu «defienden los derechos humanos, no como el PP»

«Pablo, yo sé que tú no eres un ultra»…

Con esta ternura el chavista Pablo Iglesias daba la bienevenida a Pablo Casado al club de los demócratas. Lamentablemente, «llegaba tarde» y le dejaba bien claro que el PP no es un partido con el que se pueda llegar a acuerdos.

“Usted comparte mucho más con VOX de lo que usted cree”, le respondió el nuevo Casado, poniendo al mismo nivel a los socios de los etarras con Ortega Lara.

Al mismo tiempo que Casado provocaba la voladura descontrolada del bloque de la derecha, Joaquín Prat entrevistaba en ‘Cuatro al Día’ a las puertas del Congreso a la podemita Lucía Muñoz.

Ocurría ese mismo 21 de octubre de 2020 minutos después del «brillante» según Iglesias discurso del líder del PP.

La chavista fue generosa con Casado —»Este país se merece una derecha civilizada»— pero el problema es que llegada «tarde» como dijo su jefe de filas.

Pero lo mejor fue cuando afirmó que la moción de censura había sido una «batalla entre la ultraderecha y las derechas radicalizadas».

—¿Quiénes son las derechas radicalizadas? —preguntó con asombro el presentador.

—PP y Ciudadanos —dijo la podemita sin titubear.

Prat volvió a la carga:

—¿ERC es independentismo radicalizado?

—Habría que preguntárselo a ellos —dijo Muñoz. A la podemita ya no se la veía tan cómoda.

Prat olió sangre:

—¿Bildu es independentismo radicalizado?

—A mí no me parecen que digan nada sobre los derechos humanos ni estigmaticen a colectivos vulnerables, ni hagan nada de lo que hacen las derechas radicalizadas.

Ahora el incómodo era el presentador Joaquín Prat, que entre rematar a la podemita por decir que Bildu era un partido menos radical que PP y C’s y cambiar de tema para que no le digan que defiende al bloque de la derecha, eligió lo segundo.

La salvajada de Múñoz y los titubeos de Prat demuestran en pocos segundos el miedo que existe en las televisiones a poner en tela de juicio las mentiras de la izquierdas. Demuestran, como ha dicho Alfonso Ussía, que «el silencio o es cobardía o es subvención».

Una diputada de Podemos puede alegremente frente a una cámara de televisión decir que el partido de los herederos de la banda terrorista ETA defiende los derechos humanos y nadie se atreverá a contradecirla.

Una comunista con nómina y coche oficial puede hablar de «derechas radicalizadas» sin que nadie le pregunte por el pacto que han firmado con aquellos a los que Sánchez les da el pésame por el suicidio de un terrorista.

El silencio, la complicidad y la cobardía de los medios de comunicación ante quienes amenazan a España pactando con sus enemigos.

Esta es la escoria que apoya a Pedro Sánchez y que hoy celebran el giro centrista y moderado de Pablo Casado.

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