ESTRENO DE 'LAS COSAS CLARAS'

El Quilombo / Cintora resucita a las momias de Cuatro: Losada, la monja diabólica y Ekaizer… ¡con gotero!

Lo único que nos ha quedado claro del debut de ‘Las cosas claras’ de TVE es que Jesús Cintora sigue añorando ‘Las Mañanas de Cuatro’.

Tanto que les ha colado a los soviéticos comisarios políticos de Moncloa un programa que es copia del que hacía en Mediaset hasta que le echaron en 2015 por «formar y no informar a los espectadores». Por manipular, vamos.

El comienzo no pudo ser peor. Cintora apareció con la imagen de un hospital detrás y nos soltó un rollo emotivo:

“Hemos querido empezar así, aquí, con un homenaje a nuestros trabajadores de la sanidad pública, de la sanidad en general, de la investigación, de la ciencia, porque son los que no están salvando la vida. Lo están intentando, no siempre lo consiguen, pero se están dejando la piel. Por eso son los protagonistas y esto es un humilde homenaje a ellos”.

Parece mentira que una televisión que cuesta mil millones de euros al año y emplea a 6500 trabajadores (entre ellos, 1000 periodistas) tenga que externalizar un programa tan cutre y lamentable para tener contentos a sus siervos mediáticos.

Cinco años después, Cintora regresa de la mano de la productora de José Miguel Contreras, —que ya puede presumir de haberle lustrado las botas con la lengua a todos los capos socialistas, desde Felipe a Sánchez pasando por Zapatero— para hacer un programa con las mismas momias de Cuatro: Javier Aroca, Antón Losada, la monja diabólica Caram y hasta un Ernesto Ekáizer desde el hospital, salido del coma y con el gotero puesto tras superar el coronavirus. (Sanidad privada, como buen pijoprogre…)

Misma fórmula, mismo bodrio. Solo faltó Miguel Ángel Revilla, íntimo de Cintora, pero tranquilos que no tardará en aparecer.

Una tropa para vocear consignas gubernamentales en la cadena pública que pagan todos los españoles para recibir su dosis diaria de agitación y propaganda de la izquierda.

A ellos hay que sumarle la cuota monclovita (Ana Pardo de Vera, Pedrojota Ramírez), Paloma Cervilla (ABC, la disidencia controlada) y el economista Fran Simón (colaborador de ‘El Quilombo’ y el único con argumentario propio).

El programa tuvo un ritmo nervioso y atropellado, en el que era imposible hilvanar una frase y mucho menos una idea. por mala que sea. Cintora llegó al ridículo de interrumpir a Pedrojota apenas comenzó a hablar para dar paso a una entrevista al ‘juez Castro’.

La entrevista al ‘juez Castro’ la iban pasando de a trozos consiguiendo que los espectadores pierdan todo hilo informativo y no se enteraran de nada.

Y por cierto, ¿por qué Cintora ha contratado a la verificadora ‘Maldita’ de Clara Jiménez (paga Soros) en TVE para hacer el trabajo de ‘Verifica RTVE’?

También conectaron con el infame Fernando Simón que dejó un titular aterrador: «Espero que no sea necesario hacer obligatoria la vacuna del coronavirus en España». Aroca tuvo la desfachatez de decir que «el doctor Simón me relaja».

Tiene toda la razón Jaime Olmo cuando dice en ‘Infolibre’ que «no estuvo especialmente hábil Cintora en el cambio de un asunto a otro; con frecuencia se realizaron de una manera brusca, casi espasmódica».

Para espasmos, los que sufrieron los espectadores de este infumable bodrio pagado con su dinero a mayor gloria del aparato de intoxicación masiva de Sánchez y su banda.

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