EDITORIAL QUILOMBO

El Quilombo / La Navidad se adelanta para los separatistas: lo que no consiguió la ETA, lo consigue Sánchez

El precio de los Presupuestos Generales del Estado que está pagando el insensato de la Moncloa por seguir en el marchito es incalculable.

Cada euro de esos presupuestos es una rendición ante quienes vienen a Madrid a tumbar definitivamente el régimen», como dijo el presidente de Sortu, Arkaitz Rodriguez, en el Parlamento Vasco.

¿Se acuerdan cuando Sánchez le decía a Pepa Bueno en la SER que era falso que él fuera a vender su alma a Iglesias y a los separatistas? Para desgracia de los españoles, esa mentira marca de la casa se ha cumplido al pie de la letra.

Da risa ver a los palmeros mediáticos de la izquierda intentar blanquear a los proetarras diciendo que Bildu es un partido legal y legítimo, sin ir más lejos, Esther Palomera, la misma que dijo que el PSOE jamás pactaría con Podemos y separatistas.

No extraña que Otegi diga en la TV3 que «no se veía un Gobierno como el actual desde la II República».

Tiene toda la razón ‘El Gordo’. Desde los tiempos de Azaña que no veíamos un Gobierno con esa tendencia mesiánica en el que compadrean chavistas, golpistas, separatistas vascos y hasta bildutarras disfrazados de palomas de La Paz.

Solo que esta vez no han necesitado pegar un solo tiro para instalar el terror: financiados por la UE y bendecidos por un pandemia, han comenzado a desmontar el régimen del ’78 a toda velocidad porque saben que no tendrán una oportunidad como esta.

Por ejemplo la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal (LeCrim) que prepara el Gobierno en la que a partir de ahora será el fiscal el que dirigirá la instrucción, y no el juez como ocurre actualmente.

El anteproyecto de la nueva LeCrim confiere un destacado papel a la Fiscalía que incluye el control de la información que trasciende sobre los procesos penales en fase de investigación, para limitarla a «lo esencial desde el punto de vista del interés informativo» y evitar así un «grave atentado» a la presunción de inocencia. Normal, la fiscalía de quien depende. De Lola y Balta, los amigos de Villarejo. De ellos dependen. De la información vaginal y el testaferro de Maduro.

Un salvavidas para partido con tantas fugas de agua por corrupción como Podemos. A los socialistas le preocupa ahora la pena del banquillo.

No les preocupó en el caso de Ignacio González, de Rodrigo Rato o De Francisco Camps. Tampoco cuando el juez José Ricardo de Prada, en la sentencia del caso Gürtel, divagó sobre la existencia de una «caja B» inexistente que permitió a Sánchez asaltar el poder ante el impávido Rajoy.Un Gobierno que llegó por una moción de censura basada en una sentencia chapucera ahora está preocupado en la pena de telediario.

Tiene lógica y es que estos aspiran a estar muchos años en el poder y no es cosa de que la gente se desayune en los informativos con los líos de faldas de Iglesias.

Mientras nos entretienen con la bolita de la cena de Navidad, nos cuelan leyes liberticidas como esta del novio de la Batet, y la de la cochera de Dracula, Isabel Celaa.

Es una ley en la dirección que ha marcado Otegi: «hay que parar a la derecha y a la extrema derecha» porque están planteando la imposición de un «régimen autoritario».

Y para hacerlo Sánchez ha cedido el Acuartelamiento de Loyola, en San Sebastián, a cambio del apoyo del PNV a los Presupuestos Generales del Estado para 2021.

Excelente momento el elegido por el PP para buscar acercamientos con el PNV. Pueden encontrarse con ellos en el Batzoki de lujo que piensan construir en ese cuartel, sede del Regimiento de Infantería “Tercio Viejo de Sicilia” nº67, una unidad laureada y de las más antiguas del Ejército Español, pues sus orígenes se remontan a la fundación del citado Tercio en 1534.

Este Regimiento lleva más de 300 años vinculado a la ciudad San Sebastián, y su expulsión del País Vasco es uno de los más viejos anhelos del separatismo, empeñado en borrar toda presencia de España en tierras vascas.

«La banda terrorista ERA atentó en siete ocasiones contra el Acuartelamiento de Loyola, asesinando al Brigada Mariano de Juan Santamaría el 10 de abril de 1995 de un disparo en la nuca, y al cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián Ramón Díaz García el 27 de enero 2001 con una bomba lapa. Con aquellos atentados, ETA quería echar al Ejército de esa región española», cuenta Elentir.

Lo que no consiguió la ETA, lo consiguió Pedro Sánchez. Por eso no puede escribir su nombre.

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