EN 'SALVADOS' DE LASEXTA

El Quilombo / La llorica Montero denuncia ‘acoso’ y dice que sus escraches eran legítimos porque «duraban poco»

Mientras Pedro Sánchez claudica a todas y cada una de las exigencias de golpistas y populistas, sus televisiones salen de cacería contra la ‘ultraderecha’.

Solo un insensato sin escrúpulos como Pedro Sánchez (El País dixit) puede optar por convertirse en rehén de quienes pretenden la destrucción de la España que se concibió en 1978.

Y para ocultar el derrocamiento del régimen que proclaman sin sonrojarse sus socios que ahora ‘dirigen el Estado’, las terminales de Moncloa han puesto en marcha dos operaciones mediáticas.

Un ‘Salvados’ para disparar de nuevo las alarmas ante el crecimiento de VOX (señalando a periodistas tal como reza el manual chavista de exterminio del disidente) y el ‘road show’ del topo de Podemos que filtró el chat de militares retirados.

Las dos han acabado en gatillazo. Los españoles están hartos de que les mientan y huyen de las televisiones hacia zonas informativos menos tóxicas como la prensa digital o algunos canales de YouTube.

Centrémonos en ‘Salvados’. La última vez que ‘Gonzo’ hizo periodismo fue cuando acorraló a Tania Sánchez por los chanchullos de su hermano en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid.

Da pena ver a un buen periodista reptando por los ministerios del Gobierno ofreciendo masajes a cambio de audiencia. Lo hizo el domingo 29 de noviembre de 2020 cuando sacó a pasear en coche a Yolanda Díaz y lo ha vuelto a hacer con Ábalos e Irene Montero.

laSexta se propuso mostrar que Ábalos y Montero eran unas víctimas del acoso sufrido durante la pandemia: «Un canal de YouTube ubicó mi casa», decía el mentiroso Ábalos señalando a ‘Estado de Alarma’.

Con el paso de los días, esas protestas fueron a más. «Me llegó un chat diciendo que ‘el cerdo de Ábalos vivía en la calle tal’…», lloraba el ministro en el hombro del periodista.

Lo de Montero fue toda vía mejor. La ministro que tiene en su casa a todo un cuartel de la Guardia Civil protegiéndole dijo que tuvo que «cambiar las rutinas» con sus hijos.

«Lo que cuestionan es tu mera existencia», dijo olvidando cuando era ella la acosaba y señalaba con nombres y apellidos a las propietarias de vivienda a las que había que okupar.

¿Y los escraches que organizaba Podemos contra Soraya, Cifuentes o Rosa Díez? Todavía hay quienes caen en la abyecta tentación de establecer diferencias.

«No son escraches, es acoso. La diferencia más importante es la duración; esto lleva ocurriendo durante siete meses. En nuestro caso el objetivo es: ‘No voy a parar hasta que te vayas de tu casa, de tu país y te vayas a Venezuela'», ha afirmado la ministra de Sanidad.

¡Ah, la duración! Y lo dice alguien que lleva años enriqueciéndose en un partido que recibió financiación de una dictadura que secuestra, tortura y asesina.

Merced a su absoluto control de los medios, bien entregados a la mentira, Montero puede decir esto sin que se le caiga la cara de vergüenza.

Alguien que ha demandado a un ciudadano de a pie por llamarle ‘garrapata’ y ‘molestar a las aves’.

Amárrame los pavos, como dice la Belmonte.

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