REPASO RÁPIDO A LA PRENSA DE PAPEL

La prensa se burla del NO-DO sanchista con las vacunas: «Solo faltó Pedro Sánchez disfrazado de Papa Noel»

Un Gobierno socialcomunista haciendo propaganda gracias a un logro de la industria farmecéutica privada. Quién lo diría. No son vacunas, son votos.

Es Gramsci puro, como señala el historiador José Ramón Bosch en La Razón: «Gramsci afirmó que la política es el arte de seducir y convencer, para que los intereses de un grupo o partido se impongan en la sociedad, consiguiendo que una determinada idea o programa político se torne hegemónico, imponiendo un relato ficticio de la realidad, con la intención de dominar».

En ABC, Jesús Lillo recuerda una obviedad que a veces se nos pasa: «Los primeros antivacunas, antes incluso de la irrupción del Covid-19, no eran cuatro iluminados por la paraciencia, sino un grupo organizado y obsesionado con la persecución de la iniciativa privada y el mercado, peor cuanto más libre, justo allí donde se compran y se pagan los medicamentos que nos curan y nos permiten seguir viviendo para recordar sus campañas de salud pública».

El Mundo deja en su editorial un titular navideño: «Pareciera que todo el tiempo que Moncloa no ha dedicado en las últimas semanas a gestionar la pandemia –como si la situación epidemiológica no fuera hoy más que preocupante– lo hubiera empleado en organizar el mayor spot propagandístico imaginable. Solo faltó Pedro Sánchez disfrazado de Papa Noel o de algún rey mago portando alguna de las cajas que contienen los viales de la farmacéutica Pfizer adornada con un lazo».

El editorialista de ABC no es tan afilado como el del diario de Paco Rosell y solo tiene para Sánchez un pellizquito de monja: «La historia política de la pandemia en España es el retrato de un mal Gobierno central. Hace falta, y de forma urgente, esa auditoría que tantos expertos solicitaron sobre la gestión de la crisis sanitaria; y una rendición de cuentas sobre la opacidad y el engaño a los ciudadanos».

Una auditoría, dice el diario de Julián Quirós. Madre mía, cómo se echa en falta a Bieito Rubido. Lo que los españoles quieren es justicia con sus muertos, no un expediente burócratico.

Vicente Vallés en La Razón no entiende que algunos, contra toda evidencia, no confían en las vacunas en general, «a pesar de que han salvado la vida de miles de millones de personas durante décadas al frenar la incidencia de la viruela, el sarampión, la gripe y otras enfermedades con potenciales efectos letales» y para luego confesar que él no se fía del Gobierno. Vacúnate tú, chato, que ya iremos nosotros cuando toque.

Ignacio Camacho se pone cinéfilo. «Cuando termine esta función inaugural de oficialismo populista con resonancias berlanguianas, tan parecida a la de la mañana de la Lotería que sólo faltaban descorches de cava, alguien que no sea Illa tendrá que decirle la verdad a la nación mirándola a la cara. Y la verdad es que el Covid no va a desaparecer mañana, que en la sociedad contemporánea no hay sitio para soluciones mágicas y que de momento la vacuna sólo trae, y ya es mucho, un aliento de esperanza».

Lo malo es que en esta película no aparece ningún podemita aprovechado para recordarnos las mentiras de este Gobierno al igual que el cura con sotana que era un fijo en las películas de Berlanga para recordar los males que ha hecho el poder eclesiástico imponiendo una moral hipócrita.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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