'ESTADO DE ALARMA'

EL LADO OSCURO DE LOS MEDIOS / El gatillazo de Pablo Iglesias en laSexta deja en la miseria a Podemos

Se suponía que tenía que ser la reaparición triunfal del desaparecido líder chavista en la cadena oficial del Gobierno entrevistado por un ex chico Wyoming pero algo salió mal.

Y lo que salió mal es que Pablo Iglesias aprovechó la entrevista para atacar al PSOE, para decir que no se fía de Sánchez, para culpar a los ricos y poderosos por no cumplir su promesa de bajar La Luz y encima decir que Puigdemont es un exiliado político.

Que Iglesias defienda que los presos del procés deben estar «libres y representar a sus votantes» y que el golpista Puigdemont «es un exiliado como los del franquismo» ha humillado a las familias de los exiliados republicanos en los años treinta que lo recibido como una tomadura de pelo más del vicepresidente chavista.

Que haya causado tanto revuelo sorprende porque para los comunistas en el poder en España sí hay presos políticos y nunca lo han ocultado.

El entrevistador le podría haber recordado que la directora es una tal Dina Bousselham pero eso ya era pedir demasiado. Ahí metieron un corte en la edición y cambiaron de tercio.

“¿Son los ricos y los poderosos tan malos como pensaba”. Su respuesta fue impactante: “Son peores (…) «Ningún rico y ningún poderoso está dispuesto a aceptar cualquier decisión por muy democrática que sea si afecta a su poder. Sé que es duro, pero es la puñetera verdad».

En otras palabras, como decía Marcos de Quinto en Vozpópuli: Iglesias transmite que quien ha hecho fortuna es porque ha obrado con maldad y de forma autoritaria. Por tanto, es el enemigo de los demócratas, a los que quiere silenciar y dominar. Esta corriente de pensamiento mata las sociedades, pues ahoga el mérito y vierte sospechas sobre aquellos a los que les va bien por méritos propios.

Abel Hernández en La Razón se creyó la actuación de Iglesias: «Su confesión desvela un personaje cargado de frustración. Se muestra abiertamente insatisfecho». Falta ahora que diga como Luis María Anson que vive Iglesias y la fanática de su mujer viven en un chalet de clase media.

Pero sí tiene razón cuando dice que «Se resiste a ser parte del sistema, pero está metido en él de hoz y coz. Como agitador ideológico, ha perdido crédito y pierde apoyo. Sus provocaciones revelan su desquiciamiento, su desconcierto».

Lo que me produce carcajadas es cuando dice que «Pablo Iglesias está dándole vueltas a la idea, no tan descabellada, de dejar el Gobierno y recuperar el poder de la calle». No has entendido nada. Iglesias, que es un farsante, culpa al sistema porque es lo que siempre le ha sido rentable, a él y al sistema que le llevó a vivir como un sátrapa africano en Galapagar.

Este Calígula peronista sueña con ser junto a su mujer los elegidos por el pajarito de Maduro para repartir las cartillas de racionamiento.

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