El líder del PSOE va repartiendo instituciones como si fueran suyas

A Pedro Sánchez ya no le salen las trampas ni dentro del PSOE

El presidente socialista ofreció un ministerio a Susana Díaz a cambio de rendirse en las primarias andaluzas

A Pedro Sánchez ya no le salen las trampas ni dentro del PSOE
Susana Díaz y Pedro Sánchez (PSOE). PD

Ha cambiado el escenario y desde la humillante derrota sufrida a manos de la popular Isabel Díaz Ayuso en Madrid, el pasado 4 de marzo de 2021, al socialista Pedro Sánchez no le salen las cuentas.

Y en estas circunstancias, con los indultos a los golpistas catalanes ya sobre la mesa y las encuestas detectando, una tras otra, un desplome general del PSOE, un nuevo revolcón en Andalucía, donde apoya a Juan Espadas contra Susana Díaz en las primarias socialistas, sería grave.

Revela Carlos Cuesta en OKdiario este 9 de junio de 2021 que, para evitarse disgustos y en una prueba evidente de que no tiene excesiva confianza en las posibilidades de su ‘tapado’, Sánchez envió desde el primer momento un mensaje a Susana Díaz: estaba dispuesto a darle un ministerio en una futura crisis de Gobierno nacional si se rendía y no se presentaba a las primeras del que ha sido tradicionalmente el principal feudo de voto de los socialistas.

Una victoria de la ex presidenta andaluza sería ya demasiado: batacazo frente a Ayuso en Madrid, división en el partido por los indultos a los golpistas y humillación ante una de las enemigas íntimas del sanchismo.

Sánchez es así: va repartiendo instituciones como si fueran suyas, lo que revela hasta qué punto el presidente del Gobierno practica el trilerismo político. Va comprando voluntades con los recursos públicos. En cualquier caso, y como eso no es ninguna novedad, lo sustancial es que en La Moncloa no las tienen todas consigo.

Las primarias socialistas en Andalucía no serán un paseo triunfal del sanchismo, que anda con la mosca detrás de la oreja.

Lo cierto es que Sánchez hizo todo lo posible para que Susana Díaz no le plantara cara: primero ordenó aplastarla políticamente y, una vez constatado que la ex presidenta andaluza no se rendía, optó por la vía de comprarla.

El mensaje que recibió Díaz fue, más o menos, el siguiente: si te quitas del medio, Susana, el presidente sabría agradecerte el sacrificio con un ministerio en la próxima crisis de Gobierno.

Lo cierto es que Díaz no tragó -tal vez porque el ofrecimiento revelaba, precisamente, que a los de Ferraz no les llegaba la camisa al cuello- y siguió adelante.

Hasta el punto de que su candidatura ha denunciado las prácticas «fraudulentas» del alcalde de Sevilla y candidato en las primarias del PSOE-A, Juan Espadas, tras el envío masivo de mensajes de Whatsapp a la militancia del PSOE de Sevilla, todo ello «sin autorización previa» y violando la Ley de Protección de Datos.

No parece que la ex presidenta andaluza se haya amilanado, más bien todo lo contrario.

Si este domingo 13 de junio de 2021, mientras en la Plaza de Colón de Madrid se concentran decenas de miles de españoles protestando contra la ignominia de los indultos a los golpistas catalanes, Sánchez vuelve a salir trasquilado en una batlla interna del PSOE, su poder quedará seriamente en entredicho.

La primavera no le está sentando nada bien al presidente, que se pellizca y no da crédito:

«!Pero cómo puede estar pasándome esto!»

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