El BOE publica los indultos: los nueve condenados del 'procés' salen hoy de prisión

El socialista Sánchez une su destino al de los golpistas catalanes y queda ahora en manos del Tribunal Supremo

El Gobierno PSOE-Podemos reinventa la historia del 'procés' y culpa al PP por no querer 'dialogar'

El socialista Sánchez une su destino al de los golpistas catalanes y queda ahora en manos del Tribunal Supremo
Pedro Sanchez (PSOE) y Oriol Junqueras (ERC). PD

Ha uncido el socialista Pedro Sánchez a los golpistas catalanes, que este 23 de junio de 2021 salen de prisión, indultados por el.

Si el sedicioso Oriol Junqueras o cualquiera de sus compinches separatistas quieren, dentro de un par de meses les basta encaramarse a una silla y dar cuatro berridos para que al líder del PSOE se le hunda la tierra bajo los pies.

Tenían los de ERC y colegas cogido a Sánchez por donde más duele al socialista, que es su obsesión por seguir durmiendo en La Moncloa, y ahora, además de eso, pueden hacer con el lo que quieran.

Les basta delinquir otra vez y dejar al Gobierno PSOE-Podemos desnudo e inerme, porque no sabrá cómo reaccionar.

El Consejo de Ministros ha aprobado los indultos a Junqueras y al resto de condenados por el 1-O que aún permanecían en prisión, en contra del criterio unánime de los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y de la Fiscalía. La coartada del Gobierno ha sido la «utilidad pública» del perdón a los sediciosos,

El indulto es una facultad discrecional del Gobierno que no puede ser arbitraria. La ley exige tres razones para justificar el perdón —justicia, equidad y utilidad pública— que tienen que ser motivadas por el Ejecutivo.

¿Cómo va a motivar el Gobierno socialcomunista la utilidad pública del indulto si en su informe contrario a la aplicación de la medida de gracia el propio Tribunal Supremo  aseguró que  «el mensaje transmitido por los condenados en el ejercicio del derecho a la última palabra y en sus posteriores declaraciones públicas es bien expresivo de su voluntad de reincidir en el ataque a los pilares de la convivencia democrática, asumiendo incluso que la lucha por su ideales políticos —de incuestionable legitimidad constitucional— autorizaría la movilización ciudadana para proclamar la inobservancia de las leyes, la sustitución de la jefatura del Estado y el unilateral desplazamiento de la fuente de soberanía».

¿Cómo va a motivar Sánchez que el indulto sirve al interés general si la primera respuesta del independentismo a la medida anunciada por el Gobierno es exigir el cese de la «represión» del Estado en Cataluña, la aprobación de una amnistía general y la celebración de un referéndum»?

¿Cómo va a motivar Sánchez que el indulto es por el bien de España si a quienes ha concedido el perdón, según el Tribunal Supremo, «se presentan como presos políticos cuando han sido autores de una movilización encaminada a subvertir unilateralmente el orden constitucional, a voltear el funcionamiento ordinario de las instituciones y, en fin, a imponer la propia conciencia frente a las convicciones del resto de sus conciudadanos».

El indulto de Sánchez a los golpistas catalanes es imposible de motivar por la sencilla razón de que la única motivación que ha movido a Sánchez no es de «utilidad pública», sino de «utilidad individual».

Esto es, lo ha hecho para garantizarse su continuidad en el poder.

El Tribunal Supremo puede impedir que Sánchez pervierta la democracia y el Estado de Derecho.

Tiene, con la ley en la mano, que hacerlo.

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