Editorial de Hugo Pereira

Hugo Pereira vapulea a Pedro Sánchez: “crisis, pobreza, inmoralidad, despilfarro y chanchullos”

Cada sábado, a las 20:00 horas, Hugo Pereira conduce 'Clave Editorial'. Un programa de actualidad en el que se repasarán las noticias más destacadas de la semana.

Hay un refrán muy conocido en español que nos enseña que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”; hay otras variantes también: “no hay peor sordo que el que no quiere oír” o “no hay peor desentendido que el que ni quiere entender”.

Pues ante la nefasta gestión económica del Gobierno Sánchez que nos está avocando irremediablemente a una crisis sin paliativos como ya destacan los expertos; ante la inexistente política exterior que nos ha hecho convertir en el hazmerreír de Europa; ante el negocio y la rendición de Sánchez con aquellos que intentaron, y afirman sin tapujos que volverán a intentar, romper España; o ante la pleitesía que PSOE-Podemos mantiene con Bildu, el brazo político de los asesinos y malnacidos terroristas de ETA que tanto dolor y muerte han causado y que ahora, lejos de pedir un mísero perdón, organizan y promueven homenajes a sanguinarios asesinos.

Y qué decir del despilfarro, que no gasto, público, despilfarro, que es diferente, que entre asesores, Ministerios y políticas ideológicas ha perpetrado el Gobierno más grande y caro de la Historia, cuyo producto es un déficit y deuda pública sin precedentes que ni tan siquiera podemos encontrar en la crisis del 2008.

Porque no solamente la factura de la luz está en máximos históricos, sino que también lo está el desempleo (España es el país europeo con más paro de toda Europa) y sobre todo el desempleo juvenil. También está en máximos el empobrecimiento de la población española (tenemos más de 12 millones de personas en riesgo de pobreza extrema) o la cada vez más baja inversión extranjera directa (1 de cada 3 euros que los inversores destinaban a nuestro país hace tres años, ahora se ha esfumado).

Y todo esto sin contar el sometimiento, cada vez más explícito y acusado, del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial, que no hace más que acabar con la democracia y la libertad; o el descrédito que todas aquellas instituciones que toca Sánchez acaban por tener.

Ante todo esto, y más que me dejo en el tintero, quien siga apoyando a Sánchez y a Podemos son ciegos, sordos y desentendidos, como decían los refranes. Pero no por enfermedad física, sino por una enfermedad moral que se llama: sectarismo y socialismo.

Aunque, también he de decir, que no todo en esta vida son malas noticias, que cada vez más gente está abriendo los ojos y curándose. Para bien de todos.

Esta semana hemos conocido que Baltasar Garzón firmó con la dictadura venezolana un acuerdo que, entre otras tareas, se encontraba la “coordinación con la Fiscalía y Tribunales españoles a fin de agilizar los trámites y avances del proceso judicial” gracias al cual se forró con 8,8 millones de euros.

Para pagar las medicinas a los venezolanos que mueren como conejos no hay pero para forrar a Garzón y, así, que contribuya a las tropelías chavistas, le sobran los millones a Maduro.

Pero para entender la noticia hay que recordar que Garzón es pareja de la actual Fiscal General del Estado, la exministra Dolores Delgado, y abogado de Alex Saab, el recientemente detenido, junto a Hugo Carvajal, testaferro de Maduro. Y este ‘cante jondo’ del ‘Pollo’ Carvajal no es el único: también dará pruebas al juez de los chanchullos chavistas de Zapatero. El pollo ya se ha convertido en todo un señor gallo y se ha puesto a cacarear y no hay quien lo pare. Esperemos que no nos quedemos tan solo en los titulares.

Y no solamente Venezuela. La ecuador autoritaria de Rafael Correa también regó de dinero a Podemos y, atención, al PSOE, que está tan hasta el cuello como los morados.

Testaferros, empresas interpuestas, contratos sin base alguna… todo valió para dar millones y millones a Podemos y una ingente cantidad, también, al PSOE. Ahora entendemos por qué la Fiscalía de Dolores Delgado, de la que hablábamos antes, no emprendió una investigación de oficio ante las más que suficientes pruebas que ya se han hecho públicas.

Y quien no quiera ni ver ni entender esto es que está, como decía, enfermo de sectarismo y socialismo. Todo lo que dije hasta ahora no es opinión, es, por desgracia, información. Y ojalá que la realidad no fuera esta.

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