LORENA G.MALDONADO (EL ESPAÑOL) ECHA UN CAPOTE AL EXMINISTRO DE TRANSPORTES

Pedrojota lanza a otra articulista a despedazar la investigación de Ketty Garat sobre los escándalos de Ábalos

"Los artículos firmados esta semana en The Objective no prueban absolutamente nada, sólo lo deslizan, que es la forma más miserable, sibilina y tramposa de amenazar la imagen un ser humano"

Pedrojota lanza a otra articulista a despedazar la investigación de Ketty Garat sobre los escándalos de Ábalos
Lorena G. Maldonado y Ketty Garat.

La envidia le corroe al ‘bueno’ de Pedrojota Ramírez.

El mismo que en los años 90 del siglo XX no dudó en ilustrar a sus lectores del El Mundo con las correrías de Luis Roldán, el entonces director general de la Guardia Civil, ahora se pone puritano cuando es la competencia la que publica la vida disoluta del exministro José Luis Ábalos.

Pero el director de El Español es muy hábil a la hora de pisar ciertos terrenos pantanosos y prefiere lanzar a columnistas a zurrarle la badana a Ketty Garat y a The Objective por su ‘scoop’ sobre el extitular de la cartera de Transportes.

Si hace unas fechas fue Ferrer Molina quien se tiró a la yugular de la exclusiva y su autora, ahora es Lorena G. Maldonado la que hace tres cuartas partes de lo mismo.

La tramposa hipótesis de trabajo es la misma que la de su colega, que nada aporta y nada importa a los ciudadanos lo que hiciera Ábalos en su tiempo libre:

El tema de la semana es una habladuría: más o menos lo que merece este país lleno de patios de corrala. Que dicen que Ábalos tiene más noche que el camión de la basura. Que dicen que viene “entregándose” (los verbos son translúcidos, los verbos pueden ser carcas) a una “oscura doble vida” (¿qué es la vida si no oscura, qué es la vida sino doble, y triple, y múltiple, y poliédrica y compleja?).

Dicen que le mola “la fiesta” y quedar con “mujeres en locales y pisos privados” (no se pierdan ese uso tan simpático de la palabra “mujeres” como sinónimo descarnado de “putas”. Jajá). Dicen que montó un guateque en un Parador (¿en cuál?) y que la habitación “quedó destrozada” (¿llevaba martillo, acaso un lanzallamas?) y “con restos de todo”. ¿Qué es “todo”, al cabo? ¿Pájaros, esperma, cocaína, torreznos, champán, pelos, libros, agua bendita?

Compara a la periodista y al medio en cuestión con esos curas de décadas atrás que no dejaban sin sancionar una alegría que estuviese fuera de sus normas de comportamiento:

Agárrense: cuando pensábamos que nos habíamos librado del sermón del cura, nos llega la arenga de los periodistas y los correveidiles, tan rectos ellos, tan intachables desde el escudo de su intimidad. Quieren que seamos buenos chicos: si no, nos pegarán un reglazo en la mejilla o nos colocarán un garbanzo duro en las piernas mientras nos arrodillan de cara a la pared al final del aula. Esquinas de la vergüenza: toda, toda la vida. Le pondremos una vela a San Ignacio de Loyola a ver si él puede meterle mano a nuestras almas perdidas.

Por supuesto, sospecha abiertamente de las fuentes consultadas por Ketty Garat:

Las cosas están así. Las “fuentes de primer nivel” se toman tres cafés cortados y te airean ante España entera aquella borrachera tan mala que te pegaste el día de tu graduación. Tus viejos vómitos por sus vómitos nuevos: es el ciclo de la vida. Es el ciclo de la política cañí. Es el ciclo de la cloaca.

Maldonado se pone la venda antes de la herida por si se demostrase la veracidad de las informaciones sobre Ábalos, en especial que sus correrías se hubiesen producido en pleno estado de alarma. Sin embargo, acaba por volver a aseverar que el medio de Álvaro Nieto no aporta nada sólido:

Pero los artículos firmados esta semana no prueban absolutamente nada, sólo lo deslizan, que es la forma más miserable, sibilina y tramposa de amenazar la imagen un ser humano. Cuando se inaugura la cacería del chisme y la patraña por un puñado de clics para un medio naciente, pierde toda la profesión periodística. Yo quiero vivir en un país donde el ojo cíclope de la opinión pública no devore hasta nuestras últimas parcelas de privacidad. Yo quiero vivir en un país en el que, si alguien nos espía y anota las copas que bebemos, sea sólo porque nos las va a pagar.

Y, como remate final, llega a defender esa vida de Ábalos porque considera que es su ámbito privado y que ahí nada tiene que husmear la prensa:

La honorabilidad no tiene nada que ver con los hipotéticos vicios de nadie: la honorabilidad, muy a menudo, tiene que ver con distinguir cuándo merece la pena hablar (sin rebuznos) y cuándo hay que callarse. La honorabilidad es elegir las guerras legítimas. La honorabilidad es huir del fango. En eso consiste el vestirse por los pies.

Me recuerdan estos tiros al poema aquel de Joan Margarit: “Pequeña y faldera, la moral / era una perra de esas que ladran sin cesar, / fea como una rata. Todo el día incordiando, / husmeando al perro lobo de la vida / que, indiferente y fuerte, apenas la miraba”.

Ya saben cómo acaba el cuento: el lobo revienta al perro. Podemos cantarlo en los bares en nuestros instantes disolutos: y si a Ábalos le mola la fiesta, bueno, y qué.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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