Son más culpables que Judas. Lo sabían, mintieron porque tenían montado el aquelarre feminista del 8-M y su ineptitud, su estupidez y su sectarismo hizo que la peste se llevará por delante a decenas de miles de españoles.
Por culpa de Sánchez y sus compinches, la mejor generación de las últimas décadas, la que levantó el país, trabajo de sol a sol y cimentó la democracia en España, murió en masa sin respiradores, sin sitio en las UCIs y en soledad. Y tienen que pagar por ello.
Si hubiera una Fiscalía a la altura de su misión, ya habría incoado diligencias para investigar la ‘delación’ de Yolanda Díaz, la primera que ‘canta’ en del Gobierno PSOE-Podemos.
La denuncia de la comunista Díaz llega tarde para los muertos, pero no para exigir responsabilidades a Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Irene Montero y compinches, porque las víctimas tienen derecho a querellarse contra ellos.
Hay un viejo aforismo español, según el cual no se debe atribuir a la maldad lo que solo es producto de la estupidez, pero en este turbio asunto coinciden ambos pecados.