LA SEGUNDA DOSIS

Alfonso Rojo: “La OTAN no intervendrá ni aunque Rusia invada Ucrania, así que Sánchez puede dejar ya de hacer el memo”

La crisis internacional ha servido para exhibir los estragos que esa nefasta coalición provoca a la imagen de España en el mundo

José Manuel Albares, ese ministro de Exteriores con pinta de pasmado que se ha agenciado Sánchez, ha comparecido con nocturnidad ante la comisión correspondiente del Congreso, para explicar su visión de la crisis entre Rusia y Ucrania.

Y la verdad es que no ha aclarado nada, al margen de repetir que las exigencias rusas son inaceptables porque atacan la legalidad internacional, que Ucrania es soberana y que el PSOE y sus comparsas apuestan por el diálogo.

Albares, fiel al guion, pidió unidad política y lo primero que hay que preguntarse es: ¿cómo puede el ministro exhibir semejante caradura cuando su jefe ni habla por teléfono con líder de la oposición y la mitad del Consejo de Ministros apoya a Putin y hasta la reimplantación de la Cheka?

Eso no pasa en un país normal, pero España no lo es, porque ni siquiera tiene al frente del ejecutivo a un tipo normal.

No seré yo quien diga que Sánchez es un psicópata, pero resulta imposible negar que posee un ego enfermizo y que vive obsesionado por seguir chupando del frasco y dispuesto a pagar el precio que sea por conseguirlo.

Los tambores de guerra entre Ucrania y Rusia han tenido puesto en evidencia otra vez la ineptitud de Sánchez y la estrambótica composición de su Gabinete.

Si la amalgama de sectarios socialistas con comunistas de salón, proetarras e independentistas ha provocado en España un sinfín de desafueros domésticos, la crisis internacional ha servido para exhibir los estragos que esa nefasta coalición provoca a la imagen de España en el mundo.

La OTAN no intervendrá ni aunque Rusia invada Ucrania, así que Sánchez puede dejar ya de hacer el memo.

Aunque Putin ordene a sus tropas cruzar la frontera y avanzar hacia Kiev, no hay posibilidad alguna -en mi opinión- de que Occidente recoja el guante y despliegue tropas sobre el terreno para impedirlo.

En ese sentido, el riesgo de que mueran soldados españoles en combate es inexistente, porque lo único que hará la opulenta y reblandecida Unión Europea es imponer sanciones financieras, bloquear cuentas bancarias, emitir llorosos comunicados y jugar en las Bolsas, pero España ya ha pagado un precio. Y muy alto.

El presidente del país que va a organizar en junio la cumbre de la OTAN se quedó fuera de la reunión montada por Biden, porque una parte de su propio Consejo de Ministros simpatiza con Putin, considera a EEUU la fuente de todos los males y abraza a todos los mangantes, tiranos, fanáticos y torturadores del Planeta.

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