La portavoz de Más Madrid lo volvió a hacer, un ridículo más en el Pleno de la Asamblea de Madrid, aunque este es de mayores dimensiones. Otra vez, el jueves se convierte en el día más negro de la semana de la médica y política Mónica García. Un episodio que comenta y analiza el adjunto al director de Periodista Digital TV, Hugo Pereira.
Esta vez, el contexto es el acuerdo al que llegaron Vox y PP con el objetivo de reducir, en 45, el número de diputados, lo que resultaría en un menor gasto público en sueldos de funcionarios y políticos, que en el caso de partidos de izquierdas como este, solo sirve para calentar la silla. Partidos que realmente no tienen una concepción real de los españoles de a pie, que se centran en temas como el enfoque de género cuando hay personas que no pueden llegar a fin de mes, pagar la electricidad o hacer frente a la inflación, pero eso es lo de menos si los chiringuitos siguen llenándose los bolsillos, y los políticos social comunistas la boca.
Sobre el tema principal del Pleno, la reducción del número de diputados que participan, fue donde comenzó la bochornosa palabrería de García, y la esperada respuesta de la presidenta de la capital que no se haría esperar, una intervención que venía precedida por el rencor de la política de Más Madrid hacia Ayuso, donde le recordaba «el otro día nos mandó callar en nombre del feminismo, y mire, le cuento, el feminismo no manda callar, el feminismo escucha, así que escuche».
Al resto de políticos presentes en el Pleno les costó mantener la compostura ante unas palabras llenas de despecho y revanchismo, el resto de palabras de García no vale la pena ni comentarlas, aunque terminó con una acusación, a los recientes socios en Castilla y León, Vox y PP, quienes acordaron ahorrar 45 diputados en la próxima legislatura, para reducir el gasto público.

No se le pueden pedir peras al olmo
Aquí fue donde metió la pata hasta el fondo García, cayendo en un ridículo casi inevitable para esta izquierda cada vez que se posiciona y habla sobre el gasto público, sus chiringuitos, tramas y demás, la izquierda que aconseja a toda España que reduzca su consumo de carne por mejorar el medio ambiente, mientras el presidente de su Gobierno a parches, viaja en Falcon hasta a comprar el pan. Estas fueron las grotescas palabras que profirió la médica, madre, pistolera y ‘portavoza’, si me apuras:
«Sea sincera, usted no quiere ahorrar dinero, quiere ahorrar democracia, quiere ahorrarse estas preguntas de control, quiere ahorrarse que le fiscalicemos los chanchullos… Si quiere ahorrar dinero público a los madrileños, váyase usted pero con la democracia ni se juega ni se menudea».
Ante la incredulidad del resto de diputados y asistentes, Ayuso respondió simple y eficazmente:
«Hay que ajustarse el cinturón y si en la siguiente legislatura somos menos diputados, seamos coherentes, esto es así».
Es vergonzoso y preocupante como entiende esta izquierda el juego de la política, donde personas que no han trabajado en su vida, tratan de pedirle a trabajadores que llevan cotizados 35 años, que oye, se tienen que apretar el cinturón y comprender que es de vital importancia llevar a cabo un gasto público en «estudio sobre el impacto de género en el soterramiento de la M-30» como llevó a cabo Carmena, o los 20.000 millones de Irene Montero.