Entre 2013 y 2017 fue abogada jefe del Estado en el País Vasco

Macarena Olona (VOX): homenaje en sus propios ‘zascas’ a la mejor parlamentaria del Congreso de los Diputados

Es sólo una breve muestra, porque hay muchísimo más, pero el homenaje era obligado.

Macarena Olona anunció este 29 de julio de 2022 que deja la política, apenas tres años después de entrar a formar parte de las filas de VOX.

Lo ha hecho discretamente, como todo lo relacionado con su vida privada, publicando un breve comunicado en el que explica que se marcha por «razones de salud».

No sabemos todavía la naturaleza de la enfermedad, pero debe ser grave. En cualquier caso, es un pérdida seria para VOX, para la política en general y para España, porque durante tres años ha sido la mejor parlamentaria española.

Pone así Macarena, que acaba de cumplir 43 años y tiene un hijo de tres años llamado Diego, punto y final a una etapa en la que parecía estar llamada a convertirse en ministra de un futuro Gobierno de centroderecha.

Olona obtuvo la licenciatura en Derecho con premio extraordinario por la Universidad de Alicante en 2003 e ingresó en el Cuerpo de Abogados del Estado en 2009.

Entre 2013 y 2017 fue abogada jefe del Estado en el País Vasco.

Después llegó VOX y ese Congreso de los Diputados donde se agigantó su figura.

Sus intervenciones parlamentarias y su labor jurídica la convirtieron en uno de los principales activos delm partido de Santiago Abascal y uno de los rostros más conocidos de la política.

Olona supo aprovechar como nadie los 53 escaños de VOX, ¡ interponiendo decenas de recursos contra las leyes aprobadas por el Gobierno Sánchez: los estados de alarma, el cierre del Parlamento, las leyes lingüísticas, las leyes de género…así hasta rondar la treintena, algunos de ellos con resultado muy satisfactorio para el partido y los españoles, aunque no para el Ejecutivo.

Musa por excelencia de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a los que siempre ha defendido ante los ataques de la izquierda, fueron muy conocidos sus duros enfrentamientos con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al que advirtió de que «caería por sus subordinados» en pleno escándalo por el cese de Pérez de los Cobos.

De él cuestionó incluso su etapa como juez en Bilbao cuando dijo que «su odio a la Guardia Civil» provenía de aquellos años.

«El hombre no mata, mata un asesino; el hombre no maltrata, maltrata un maltratador; y el hombre no humilla, humilla un cobarde», dijo desde la tribuna del Congreso en uno de los discursos que más se recuerdan contra el actual feminismo.

«Como mujer digo que la violencia no tiene género», gritó para combatir las leyes aprobadas por el ministerio de Igualdad de Irene Montero.

Especialmente crítica con el PNV por haberle padecido cuando vivió en el País Vasco, su llegada al Congreso supuso un auténtico baño de realidad para un partido acostumbrado al buen trato que hasta ese momento le había dado la mayoría de la Cámara.

«ETA no sería nada sin la complicidad del País Vasco», gritó a pleno pulmón frente a un Aitor Esteban perplejo que la atacó varias veces, intentando minusvalorar su papel en la lucha contra la corrupción en esta comunidad.

Sus últimas intervenciones en las sesiones de control al Gobierno tuvieron como principales objetivos a Yolanda Díaz, «la ministra comunista» a la que incluso escribió una dedicatoria:

«Para Yoli, que aspiró a ser lideresa mundial y no pasó de Fashionaria».

Y Félix Bolaños, al que llamaba «ministro Perejil».

Con una simple pregunta, «¿y?», desmontó el supuesto agravio a los golpistas catalanes por ser espiados por el CNI con el sistema Pegasus.

Una gran pérdida para la política española.

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