La guerra por el control del Grupo Prisa ha alcanzado un nuevo nivel de intensidad. Joseph Oughourlian, presidente y máximo accionista de la compañía, ha lanzado una ofensiva para mantener su posición de poder frente a los accionistas afines al Gobierno de Pedro Sánchez. En un consejo de administración marcado por la alta tensión, Oughourlian ha aprobado una ampliación de capital de 40 millones de euros que amenaza con diluir la participación de sus rivales.
Un movimiento estratégico en plena batalla accionarial
La decisión de ampliar el capital de Prisa en 40 millones de euros no es una simple maniobra financiera. Se trata de un golpe maestro por parte de Oughourlian para frenar el intento de asalto al control de la compañía por parte de los accionistas críticos, muchos de ellos cercanos a Moncloa. La ampliación se realizará mediante la emisión de hasta 108 millones de nuevas acciones, lo que representa aproximadamente el 9,95% del capital social actual de la empresa.
Lo más llamativo de esta operación es que se llevará a cabo sin derecho de suscripción preferente y a través de un proceso de colocación acelerada entre inversores cualificados. Esto significa que los actuales accionistas, especialmente aquellos afines al Gobierno, se verán obligados a desembolsar importantes sumas de dinero si no quieren ver diluida su participación en el grupo.
Rebelión en el consejo y acusaciones cruzadas
La tensión en el seno de Prisa ha alcanzado cotas máximas durante el consejo de administración en el que se aprobó la ampliación de capital. Según fuentes cercanas a la compañía, parte de los consejeros próximos al PSOE se rebelaron contra la medida, considerándola una maniobra de Oughourlian para dinamitar sus intentos de destitución.
Los accionistas críticos, liderados por Global Alconaba y otros empresarios españoles, han acusado al presidente de Prisa de actuar de forma unilateral y sin tener en cuenta los intereses de todos los socios. Por su parte, el entorno de Oughourlian defiende la legalidad y necesidad de la ampliación para reducir la deuda del grupo y mejorar su situación financiera.
Las consecuencias de la ampliación
La ampliación de capital tendrá importantes repercusiones para el futuro de Prisa:
- Dilución de accionistas críticos: Si los accionistas afines a Moncloa no acuden a la ampliación, verán reducido su peso en el accionariado.
- Entrada de nuevos inversores: La colocación acelerada podría dar entrada a fondos que apoyen a Oughourlian en su pugna por mantener el control.
- Reducción de deuda: Los 40 millones captados se destinarán a cancelar parte de la deuda junior del grupo, mejorando su situación financiera.
- Posible litigiosidad: Los accionistas críticos ya han anunciado que estudian emprender acciones legales contra la operación.
Un pulso que trasciende lo empresarial
La batalla por el control de Prisa va más allá de una simple disputa empresarial. El grupo, propietario de medios tan influyentes como El País o la Cadena SER, es considerado un activo estratégico en el panorama mediático español. La pugna entre Oughourlian y los accionistas afines al Gobierno de Sánchez refleja la importancia que el poder político otorga al control de los grandes grupos de comunicación.
En este contexto, la ampliación de capital aprobada por Oughourlian supone un desafío directo a los intentos de Moncloa por influir en la línea editorial de Prisa. El empresario franco-armenio, que ya comparó a Sánchez con Franco en un polémico artículo, parece dispuesto a defender su posición hasta las últimas consecuencias.
El futuro incierto de Prisa
La ampliación de capital marca un punto de inflexión en la guerra por el control de Prisa, pero está lejos de ser el capítulo final. Los próximos meses serán cruciales para determinar el futuro del grupo:
- Se espera una intensa batalla legal, con posibles recursos ante la CNMV y los tribunales.
- La entrada de nuevos inversores podría alterar los equilibrios de poder en el accionariado.
- La refinanciación de la deuda, pendiente de formalización, será clave para la estabilidad financiera del grupo.
En definitiva, el movimiento de Oughourlian ha elevado la tensión en Prisa a niveles sin precedentes. La resolución de este conflicto no solo determinará el futuro de uno de los principales grupos de comunicación de España, sino que también podría tener importantes implicaciones en el panorama mediático y político del país.
