Luis Ventoso, en su columna de hoy en El Debate, ha titulado Imágenes de una democracia deteriorada.
En sus palabras, «es raro el día en España que no se produce un hecho que evidencie que el poder se encuentra desconectado de las normas elementales del juego limpio».
En su artículo, publicado el 28 de marzo de 2026, el autor señala la inclinación sectaria del Gobierno de Pedro Sánchez, presentando ejemplos que minan la confianza en la democracia.
Ventoso inicia su crítica mencionando el nombramiento de Luis Acayro Sánchez, un juez condenado por prevaricación, como presidente de la Comisión de la Verdad del Consejo de Memoria Democrática.
En sus propias palabras: «Así las cosas, Sánchez ha otorgado un cargo público a quien fue un juez prevaricador, colocándolo al frente de la Comisión de la Verdad del Consejo de Memoria Democrática. Es decir: un comisario político para las leyes sectarias y maniqueas sobre memoria histórica. Todo esto mientras su esposa, Dolores Delgado, ocupa el cargo de fiscal de Memoria Democrática.». Este episodio, según el columnista, pone de manifiesto cómo se recompensa la prevaricación con posiciones relevantes, mientras su pareja desempeña un papel relacionado en el Gobierno.
Un punto crucial del texto aborda la liberación de la etarra Anboto: «En cumplimiento de los acuerdos firmados por Sánchez con el partido proetarra, esta semana una consejera del Gobierno vasco, militante del PSOE, ha permitido que la brutal asesina etarra Anboto, condenada a 645 años desde 2019, salga a la calle. Esto supone una ofensa lacerante para las víctimas y sus familias.». Ventoso considera esta acción como una traición hacia aquellos que sufrieron a manos de ETA, incluidos socialistas asesinados, con tal de mantener alianzas con independentistas y herederos del terrorismo.
Más adelante, Ventoso defiende al periodista Vito Quiles, quien ha sido objeto de acoso por cuestionar al PSOE: «Vito Quiles es más un animador televisivo que un periodista. Su estilo recuerda a los reporteros del programa Caiga quien caiga durante la era Aznar: se acerca a los políticos y les lanza preguntas incómodas o ingeniosas. Sin embargo, mientras esos periodistas eran aclamados por trabajar para la izquierda acosando a figuras conservadoras, Quiles hace lo contrario y es señalado incluso por colegas supuestamente alineados a la derecha, simplemente por resultar incómodo para el Gobierno y sus aliados. Esta semana, Quiles planteó una pregunta muy pertinente a Pachi López, portavoz parlamentario del PSOE. Le inquirió sobre su contradicción al haber portado en su día el féretro de su compañero Isaías Carrasco mientras ahora guarda silencio ante la liberación de la terrorista Anboto. ¿Y cuál fue la respuesta de López? Un insulto grosero.».
Ventoso concluye mencionando situaciones como la rectificación realizada por la Junta Electoral tras alertas enviadas por El Debate sobre problemas con el DNI electrónico para votar, advertencias inicialmente desestimadas por ministros y allegados. Estas situaciones interconectadas ofrecen una visión clara del poder desconectado, donde los hechos periodísticos chocan con los insultos provenientes del Gobierno.
La columna cobra relevancia en un contexto donde se producen procesamientos como el del hermano de Sánchez por prevaricación en Badajoz o el del fiscal general, lo que refuerza una percepción generalizada sobre favoritismos. Ventoso entrelaza estos elementos en un retrato vívido de instituciones bajo tensión.
- Nombramientos polémicos: Juez prevaricador convertido en comisario.
- Alianzas con exetarras: Liberación de Anboto hiere a las víctimas.
- Hostigamiento a periodistas: Quiles agredido verbalmente por López.
- Rectificaciones institucionales: Junta Electoral responde ante denuncias verídicas.
España vive momentos que ponen en entredicho el estado democrático, con Sánchez ocupando el centro del escenario.
