Esto es periodismo de alto vuelo, ladren lo que ladren los de la izquierda rancia de este país.
Porque si lo hubiera hecho ‘Caiga quien caiga’ aplaudirían como focas.
Bertrand Ndongo ‘pilló’ al juez Peinado después de un trabajo incansable de toda la jornada en el mismo día en que el magistrado citó a Begoña Gómez. Y el lugar en el que lo encontró no va a dejarles indiferentes.
En la parada del bus, sin escolta, sin coche, sin chófer.
El juez, prudente, no quiso responder ni atender al reportero, que después de lanzarle algunas preguntas, se retiró. Así de simple es todo.
Begoña, ante el juez Peinado
Ayer, 16 de junio de 2026, tras concluir la decisiva cita judicial de la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, el conocido periodista Bertrand Ndongo localizó de manera totalmente imprevista al magistrado Juan Carlos Peinado.
Para sorpresa de los transeúntes y de la opinión pública, el hombre que instruye una de las causas penalmente más sensibles para el Ejecutivo central se encontraba solo, esperando pacientemente en una parada de autobús urbano como cualquier otro ciudadano de a pie, desprovisto de cualquier tipo de escolta o despliegue de seguridad visible. El reportero de Periodista Digital captó las imágenes en exclusiva, que hoy están pidiendo varias televisiones y otros medios digitales para poder emitir en sus espacios.
El encuentro se produjo en un contexto de máxima hostilidad hacia la figura del instructor, quien viene sufriendo una durísima campaña de desprestigio y asedio mediático por parte de los sectores más acérrimos defensores del Gobierno. Durante el breve tiempo en el que Ndongo acompañó al magistrado en la marquesina del autobús, el reportero le interrogó directamente sobre cómo estaba gestionando el constante acoso, las persistentes amenazas y las numerosas invenciones vertidas contra él y su entorno más cercano.
Ndongo hizo hincapié en la gravedad de los ataques personales procedentes de plataformas digitales y medios afines al oficialismo, citando de manera explícita bulos que se han difundido recientemente, como la estrambótica acusación de que el magistrado posee presuntamente dos documentos nacionales de identidad distintos . A pesar de la insistencia del periodista, que buscaba conocer si el juez Peinado se sentía coaccionado o inseguro ante semejante nivel de presión mediática y política por el simple hecho de ejercer sus funciones constitucionales, la autoridad judicial decidió no responder y subirse al transporte público para alejarse del foco de la prensa.
Esta insólita estampa del juez Peinado viajando desprotegido en la red de transportes de Madrid ha encendido todas las alarmas sobre los límites del señalamiento público a los servidores del poder judicial en España. Mientras los sectores alineados con Moncloa intensifican sus críticas acusando a la instrucción de ser una supuesta «causa política» impulsada por motivaciones ajenas al derecho, la oposición y diversas asociaciones de jueces y magistrados han denunciado el desamparo institucional al que se está sometiendo a los encargados de vigilar la legalidad. La escena grabada por Bertrand Ndongo no solo refleja la normalidad y cotidianidad con la que el veterano magistrado afronta su día a día a pesar de estar en el ojo del huracán, sino que también pone de manifiesto la preocupante desprotección física y moral de quienes se atreven a investigar los presuntos casos de corrupción que salpican al entorno más íntimo de la presidencia del Gobierno, dejando una profunda reflexión sobre la alarmante polarización que vive el país.