El nuevo canal de TDT que el Gobierno concedió a un grupo de empresarios cercanos a Moncloa, accionistas rebeldes de Prisa, ya tiene nombre oficial, imagen de marca y fecha de lanzamiento: La Séptima comenzará sus emisiones el próximo 5 de noviembre de 2026 con el propósito de competir directamente con Cuatro y laSexta.
La presentación del canal ha dejado claro desde el primer momento cuál es su posicionamiento. Su logotipo y su imagen corporativa emplean prácticamente los mismos colores que el PSOE, un coral muy distintivo que remite directamente al partido del presidente del Gobierno. Sin disimulos. Sin matices cromáticos que permitan argumentar coincidencia casual. Sin el menor esfuerzo por crear distancia visual entre el canal y el partido al que sirve.
El primer mensaje promocional lo confirma: «No ha sido fácil, pero ya estamos aquí. Toda la actualidad. Todos los días. En directo. El 5 de noviembre de 2026 en todas tus pantallas». Junto a ese mensaje, un vídeo con la declaración de intenciones: «Avanzar no es pensar igual, es saber escucharse». La televisión del Gobierno que se presenta como el canal del diálogo y la apertura.
La licencia fue adjudicada por el Gobierno a un grupo de empresarios próximos a Moncloa y vinculados a accionistas críticos de Prisa. Entre sus socios principales figuran Andrés Varela Entrecanales, Adolfo Utor, Diego Prieto y el empresario argentino José Luis Manzano.
El proyecto está impulsado por José Miguel Contreras, figura clave en el pasado de La Sexta y actual asesor mediático del Gobierno, y nace con la ambición de competir directamente contra Cuatro y laSexta. Contreras es el mismo hombre que estuvo al frente del lanzamiento de La Sexta bajo el Gobierno de Zapatero. El círculo se cierra sobre sí mismo con una coherencia que nadie ha intentado ocultar.
Hugo Écija ha encabezado la compra de Toboggan Group, la compañía que se encargará de toda la infraestructura técnica del nuevo canal, en una operación valorada entre 40 y 50 millones de euros. Écija, fundador del despacho especializado en derecho audiovisual, fue secretario general de La Sexta en sus primeros años.
El resultado de esa constelación de nombres es una cadena donde los mismos actores que construyeron el ecosistema mediático del zapaterismo están ahora construyendo el del sanchismo, con el dinero de inversores próximos a Moncloa y una licencia concedida por el Gobierno al que esos inversores están próximos.
La inversión y las expectativas
SIETE invertirá más de 25 millones de euros en el nuevo canal de TDT, 10 de esos millones el primer año. Contreras ha establecido unas expectativas de audiencia realistas: «si hacemos un 5% nos coronamos, pasamos a la historia, y si hacemos un 3% nos va de maravilla».
Esa franqueza sobre las expectativas de audiencia revela que el modelo de negocio de La Séptima no se sostiene únicamente sobre los ingresos publicitarios que puede generar un canal del 3 al 5% de cuota. Se sostiene también sobre otra cosa: la influencia. La capacidad de marcar agenda, amplificar los mensajes del Ejecutivo, gestionar las crisis comunicativas del Gobierno y presionar a la oposición desde un flanco televisivo adicional en el período que antecede a las elecciones generales de 2027.
Los fichajes: caras conocidas del ecosistema sanchista
Entre los posibles fichajes de La Séptima suenan Silvia Intxaurrondo, Javier Ruiz y Àngels Barceló.
Los tres nombres tienen en común su pertenencia al ecosistema mediático afín al Gobierno. Javier Ruiz conduce Mañaneros 360 en TVE y cenó con Zapatero el 14 de abril de 2026, un mes antes del registro de la UCO en Ferraz, en un encuentro que quedó recogido en el sumario del caso Plus Ultra. Silvia Intxaurrondo es una de las caras más reconocibles de TVE y figura habitual en los análisis sobre el sesgo de la cadena pública hacia el Gobierno. Àngels Barceló ha sido durante años la voz más influyente de La Cadena SER en el espacio de la izquierda mediática.
Si esos fichajes se confirman, La Séptima no solo habrá heredado los colores del PSOE y la filosofía de laSexta de Zapatero. Habrá absorbido también a algunas de las figuras más identificadas con la cobertura favorable al sanchismo en los medios públicos y privados existentes.
El 5 de noviembre y el «día R»
La fecha de lanzamiento no es aleatoria. El 5 de noviembre es el mismo día en que tendrá lugar la reubicación de todas las cadenas televisivas en el espectro radioeléctrico, el llamado «día R», que impedía salir antes.
La sede estará en San Sebastián de los Reyes, el municipio madrileño donde también están las instalaciones del grupo Atresmedia, matriz de Antena 3 y La Sexta. La Séptima llegará literalmente puerta con puerta con uno de sus competidores directos.
Analizado el conjunto, La Séptima no es simplemente un nuevo canal de televisión. Es la pieza más visible de una estrategia mediática que el Gobierno de Sánchez ha ido construyendo durante años: control de RTVE a través de la dirección afín, influencia sobre La Sexta y la SER a través de las relaciones con Prisa, y ahora una cadena nueva con licencia concedida por el propio Gobierno a inversores de su órbita.
La diferencia con los medios anteriores es que La Séptima no oculta su filiación ni siquiera en el logotipo. Ha elegido los colores del PSOE con la misma naturalidad con que Contreras habla de competir con Cuatro y La Sexta sin mencionar que el canal existe gracias a una licencia que el Gobierno de Sánchez concedió a gente próxima a Sánchez.
En el ecosistema mediático español de 2026, eso ya no es una anomalía que escandaliza. Es simplemente el sistema funcionando con normalidad.
Y La Séptima llega a ese sistema el 5 de noviembre de 2026 sin disimular nada.
