ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DEBATE

Antonio R. Naranjo sacude a los pardillos que siguen votando a Sánchez, a quienes el PSOE mea encima y dicen que llueve

El columnista y tertuliano contrapone la lectura política del marido de Begoña con el desgaste electoral y el avance de PP y Vox

Antonio R. Naranjo
Antonio R. Naranjo. PD

Antonio R. Naranjo titula hoy su columna, publicada en El Debate, de la siguiente manera: ¿Por qué apoyas a Sánchez, hijo mío?.

La pieza se mueve en un tono de reproche político y mira de frente al liderazgo de Pedro Sánchez, al que sitúa en el centro de un desgaste que también arrastra a la izquierda parlamentaria.

Naranjo lleva semanas sacudiendo con la contundencia del que ya ha perdido la paciencia con los que mean y dicen que llueve. Su tesis es tan sencilla como demoledora: que haya todavía millones de españoles dispuestos a votar al PSOE después de Ábalos condenado a 24 años, Zapatero imputado por seis delitos, Begoña camino del juicio oral, las cloacas de Ferraz, los 90.000 euros en efectivo en la sede del partido y la libreta de Leire con nombres de jueces y fiscales como objetivos, desafía cualquier lógica racional y cualquier definición honesta del sentido común.

Que eso ocurra no se explica con argumentos políticos convencionales. Se explica con el sectarismo, esa forma particular de miopía ideológica que hace que una parte del electorado prefiera ignorar lo que tiene delante de los ojos antes que admitir que el partido al que lleva décadas votando se ha convertido en una organización que usa el poder del Estado para enriquecerse, presionar jueces y fabricar votantes.

Naranjo lo dice sin eufemismos: los que siguen votando a Sánchez sabiendo lo que saben no son víctimas del engaño. Son cómplices voluntarios de un sistema que funciona exactamente como ellos permiten que funcione.

El texto, fechado en El Debate el 11 de julio de 2026, conecta con un clima de fondo que los sondeos reflejan con nitidez: el bloque del PP y VOX aparece fortalecido, mientras el PSOE pierde apoyos y margen de maniobra. En esa lectura, la columna no solo apunta a la figura del presidente, sino al coste de sostenerlo en un contexto que se ha vuelto abiertamente hostil para su espacio político.

Hay una parte de ese heterogéneo apoyo al crápula que nace del mero interés, algo ignorante pero práctico: se ha convencido de que con él al frente tendrá más fácil lograr un subsidio, subir su pensión y ser tratado, lo sea o no, como un vulnerable. A Sánchez le da igual, incluso puede parecerle un inútil y un sinvergüenza, pero lo mantiene ahí por mero egoísmo zángano e insolidario, pero también suicida: nada peor para garantizar un Estado de bienestar viable que engordar en 800.000 millones la deuda pública; atacar a las empresas hasta asfixiarlas; exprimir fiscalmente las nóminas con ímpetu feudal y generar un ecosistema asistencial a costa de una población activa menguante y cada vez más pobre.

Luego está el seguidor emocional, el que es del PSOE aunque el PSOE ya no sea del PSOE; el que es de Sánchez como lo es del Real Madrid o del Barça, de una manera inevitable e identitaria, más allá de méritos, logros o bochornos: es el nicho más digno, aunque también el menos instruido. Se parece a los seguidores del reverendo Jim Jones, que lograba aplausos mientras daba de beber cicuta a los suyos.

Y finalmente está el guerrero, que es una mezcla de todo lo anterior, pero en un formato activo: no solo se cree las milongas del Doctor Fraude, a veces extrae dividendos de ellas o en todo caso forma parte de su epidermis emocional. También asume una actitud combativa, convencido de que efectivamente existe una conspiración reaccionaria contra un buen hombre perseguido por fuerzas malignas sincronizadas para echarle y, a ser posible, encarcelarle.

La tesis de fondo

Naranjo construye su argumento sobre una idea simple: apoyar a Sánchez ya no es una postura neutral ni cómoda, sino una apuesta que exige justificar el balance político del presidente y sus alianzas. La columna coloca el foco en la erosión acumulada y en la sensación de que el relato institucional se ha desgastado frente a los datos electorales y la percepción pública.

La línea de fondo se apoya, además, en la fotografía que ofrecen los estudios demoscópicos recientes: el PSOE se mantiene por debajo del umbral que le permitiría disputar con fuerza una mayoría, mientras PP y Vox rozan o superan conjuntamente la barrera de los 200 escaños en algunas proyecciones. Ese contraste sirve para reforzar la idea de fondo de la columna: la legitimidad política ya no se discute solo en el Parlamento, sino también en la aritmética de las encuestas.

El tono de la columna

En el arranque, el columnista apela a la ironía y al golpe retórico, un recurso que busca incomodar al lector y sintetizar en una sola pregunta la discusión sobre lealtades políticas. Ese procedimiento encaja con su estilo habitual: frase corta, acusación directa y voluntad de convertir el debate sobre Sánchez en una discusión moral y estratégica a la vez.

El contexto externo refuerza esa estrategia. El sondeo de Ipsos citado por distintos medios sitúa al PP en torno a 132 escaños y al PSOE en 111, con Vox en 64, lo que dibuja una mayoría amplia para el bloque conservador. Otras encuestas recientes, como la de 40dB, también muestran al PP por delante y a la suma de la izquierda lejos de una mayoría sólida. Esa coincidencia ayuda a entender por qué la columna insiste en el deterioro del espacio socialista.

Las piezas que sostienen el argumento

El artículo de Naranjo puede leerse como una suma de tres planos:

  • la desconfianza hacia la gestión política de Pedro Sánchez,
  • el deterioro de la base electoral socialista,
  • y la consolidación de un escenario favorable para PP y Vox.

En esa secuencia, el autor no necesita un desarrollo excesivamente largo: le basta con sugerir que el apoyo al presidente ya no se justifica por inercia, sino por convicción, y que esa convicción debe resistir el choque con los datos. La columna se alinea así con una corriente de opinión que interpreta la política española como una carrera de desgaste permanente, donde cada encuesta funciona como una prueba de resistencia.

Fragmentos esenciales del texto

A falta de reproducir el artículo completo, estos son algunos pasajes que condensan bien su respiración interna y su tono:

  • «¿Por qué apoyas a Sánchez, hijo mío?»
  • «A Vito no le quería detener Sánchez.»
  • «Lo hizo un juez, como haría con cualquiera que no cumpla sus instrucciones.»
  • «También a Begoña de no haber acudido a la cita…»
  • «la izquierda se desangra entre la pérdida de apoyos.»

Esos fragmentos, leídos junto con el contexto demoscópico, dibujan una columna de combate: menos interesada en el matiz que en la denuncia, y más orientada a fijar una idea que a desplegar una tesis académica.

Lo que dicen las encuestas que acompasan la columna

IndicadorLectura dominante
PPPrimera fuerza en la mayoría de sondeos recientes
PSOEPérdida de apoyos y retroceso en intención de voto
VoxCrecimiento o consolidación, según el estudio
Bloque conservadorVentaja amplia en varias proyecciones

La utilidad de esta comparación no está solo en los números, sino en el marco que ofrecen: la columna de Naranjo no aparece aislada, sino incrustada en un ciclo de noticias donde el futuro político de Sánchez se mide tanto por la crítica periodística como por la evolución del voto.

Curiosidades

El título de la columna juega con una fórmula casi de conversación doméstica, pero la carga política es muy calculada: convierte una cuestión de estrategia en una pregunta de lealtad personal. También es llamativo que el eco de la pieza se vea amplificado por la coincidencia con sondeos que, día tras día, dibujan un tablero más favorable al centro-derecha.

En ese contraste entre ironía y estadística está buena parte de la fuerza del texto: Antonio R. Naranjo no solo opina, sino que dramatiza el momento político para que el lector lo lea como un punto de inflexión.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído