Marta Gómez Montero protagonizó un momento de máxima tensión televisiva en la noche de este sábado 11 de julio en TVE.
La tertuliana, habitual del programa infecto ‘Malas lenguas’, entre muchos otros, no aguantó más y se dignó a abandonar el programa en pleno directo tras un enfrentamiento con el presentador Jesús Cintora.
Ya saben ustedes que este periodista es un mamporrero perfecto al servicio del sanchismo, palanganero como pocos y que utiliza, además, su posición, para humillar a los tertulianos. Algo que hace especialmente con los del sector ideológico de la derecha, y lo hizo hace apenas unos días con el abogado Joaquín Moeckel.
Jesús Cintora humilla a la periodista Marta Gómez Montero que abandona el plató entre lágrimas.
No solo no intenta consolarla, sino que se ríe. pic.twitter.com/pgJu19FaAB
— David Santos (@davidsantosvlog) July 11, 2026
La periodista se sintió afligida cuanto el presentador le daba paso y estalló entre sollozos:
«No voy a contestar, Jesús, lo siento, no me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada. He aguantado por pagar las facturas, he aguantado por mis hijos, pero ya no aguanto más».
En un momento especialmente emotivo, la colaboradora recurrió a la literatura para expresar su situación.
Citó ‘El coronel no tiene quien le escriba‘ de Gabriel García Márquez, recordando el pasaje donde el protagonista, ante la pregunta de su mujer sobre qué van a comer, responde con crudeza: «Mierda».
«Pues yo, sin torera, prefiero comer mierda», sentenció Gómez Montero antes de abandonar el plató, dejando al presentador con esa cara de panoli tan característica suya.
Tras la marcha de la colaboradora, Cintora intentó minimizar el incidente con un escueto pero amenazante «ella sabrá«, que repitió en varias ocasiones. Muy de su estilo.
Lo que acabamos de ver en el programa de @JesusCintora no es propio de la @rtve pública. Esto sí que es acoso y humillación a una tertuliana como @martagmontero 👇 pic.twitter.com/PTP1MrX1Ml
— Plataforma TVE Libre (@TvPlataforma) July 11, 2026
Hay momentos de televisión que dicen más sobre el estado de la televisión pública española que cualquier informe del Consejo de Informativos. Lo que ocurrió en la noche del sábado 11 de julio en Malas Lenguas Noche de La 2 de TVE es uno de esos momentos: una colaboradora que lleva meses aguantando las humillaciones de un presentador sanchista, que en un momento dado no puede más, que rompe a llorar en directo, que cita a García Márquez y que abandona el plató diciéndole a su presentador que prefiere «comer mierda» antes que seguir soportando el trato que recibe.
Marta Gómez Montero hizo exactamente eso. Y la imagen de Jesús Cintora con su cara de panoli mirando cómo la colaboradora se quitaba el micrófono, recogía sus papeles y se marchaba mientras el plató quedaba en silencio durante cinco eternos segundos es el resumen perfecto de lo que Malas Lenguas es en realidad: un programa de telebasura ideológica financiado con el dinero de todos los españoles donde un mamporrero del sanchismo ejerce su pequeño poder humillando a quienes no comparten su línea editorial.
De este tipo de cosas se cansó @martagmontero ver cómo se le humilla en el plató de la TVE y que el presentador Jesús Cintora, en vez de poner orden, le reía las gracias y humillaciones. Hacía ella hay más democracia en la Televisión Norcoreana que en Televisión Española. pic.twitter.com/JPyKZnJlid
— Usuario de X (@usuari0dx) July 11, 2026
El incidente: lo que pasó y lo que significa
El programa debatía sobre las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo sobre el absentismo laboral y las bajas injustificadas. Cintora le dio el turno de palabra a Marta Gómez Montero, y ella, en lugar de responder sobre el tema, dijo lo que llevaba meses pensando.
«No voy a contestar, Jesús. No me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada», comenzó con la voz ya quebrada. «He aguantado mucho tiempo por mis hijos y porque tengo que pagar las facturas, pero ya no aguanto más».
Y entonces llegó García Márquez. «Hay un libro magnífico que se llama El coronel no tiene quien le escriba, en el que al protagonista le pregunta su mujer qué es lo que van a comer y él le responde que mierda. Pues yo, Cintora, prefiero comer mierda».
Se levantó. Recogió sus papeles. Se quitó el micrófono. Y se fue temblando hacia la salida del Estudio 4 de Prado del Rey.
El plató quedó en silencio durante cinco segundos que en televisión son una eternidad. Hasta que Cintora reaccionó con la frase que lo define perfectamente: «Bueno, pues Marta Gómez Montero ha decidido irse. Ella sabrá. Aquí no se humilla a nadie».
«Aquí no se humilla a nadie». Dicho por el presentador al que la colaboradora acaba de acusar de haberla humillado durante meses delante de toda España. La ironía no se puede escribir mejor.
Cintora: el mamporrero perfecto al servicio del sanchismo
Jesús Cintora es el caso más paradigmático de lo que el sanchismo ha hecho con TVE. Un presentador cuya línea editorial es indistinguible de la de la cuenta de Twitter de Ferraz, que trata a los tertulianos de derechas con un desprecio que nunca aplicaría a los de izquierdas, y que utiliza su posición de poder en la cadena pública para humillar a quienes no comparten su visión del mundo.
No es la primera vez que se le pillan esas maneras. Hace apenas unos días repitió la jugada con el abogado Joaquín Moeckel, a quien le faltó el respeto de forma documentada y que no se quedó callado: «Una falta de respeto que no te voy a consentir», le espetó Moeckel al presentador delante de las cámaras.
El patrón es siempre el mismo: un gesto de impaciencia, una interrupción fuera de lugar, un tono condescendiente, una mirada de suficiencia. Todo ello calibrado para transmitir al tertuliano que está en el programa por tolerancia, no por derecho, y que si no sigue la línea que se le marca puede encontrarse con consecuencias. Es la dinámica del abusón con carné de identidad ideológico que utiliza la posición que le ha dado la televisión pública para ejercer un poder que en ningún otro contexto tendría.
Lo más revelador de su comportamiento no es la humillación concreta a Marta Gómez Montero. Es el «ella sabrá» repetido varias veces después de que ella se fuera. Amenazante. Calculado. La advertencia velada del que sabe que controla la contratación y que la colaboradora que acaba de romper el protocolo ha tomado una decisión que tendrá consecuencias.
La respuesta de Cintora: la versión que nadie se creyó
Minutos después de que Marta se marchara, Cintora intentó dar su versión de los hechos ante las cámaras con la expresión de quien sabe perfectamente que está mintiendo pero confía en que la audiencia no tenga la grabación completa:
«Me dicen que se está comentando y mucho, lógicamente, lo que ha ocurrido con Marta Gómez Montero. No entiendo lo que ha ocurrido, sinceramente lo digo. Con todo el cariño y con las disculpas que sean pertinentes si se ha sentido mal, pero solo le he hecho un gesto para que espere su turno. A todos los compañeros se le pide que no corten a los demás, que no hablen por debajo y que respeten los turnos. Únicamente eso, nada más. A partir de ahí, ella ha decidido marcharse. Está invitadísima a volver a este programa cuando quiera».
La versión del gesto inocente para pedir que esperara el turno. Pero Marta Gómez Montero no abandonó el plató llorando y citando a García Márquez porque alguien le pidió que esperara su turno. La gente que lleva meses aguantando y que en un momento determinado no puede más y explota públicamente no lo hace por un gesto de moderación de un presentador comprensivo. Lo hace porque hay una acumulación de cosas que ese presentador prefiere que no se cuenten en televisión.
Esther Palomera y los palanganeros que se salvan entre sí
Esther Palomera, tertuliana habitual del programa y militante de la causa sanchista sin matices, fue la primera en tomar la palabra después de que Marta se fuera. «Nos ha dejado a todos con muy mal cuerpo. No es plato de gusto para ninguno de los que estamos aquí», dijo.
La solidaridad del gremio en su versión más comedida: reconocer que ha pasado algo feo sin señalar al responsable de que haya pasado. Palomera es otra de categoría en el ecosistema de palanganeros de TVE: los palanganeros se salvan el culo entre sí con la misma naturalidad con que coordinan sus líneas editoriales con Ferraz.
Lo que Palomera no dijo, lo que ninguno de los que se quedaron sentados en esa mesa dijo, es lo que cualquier espectador que vio el programa estaba pensando: que Marta Gómez Montero llevaba razón, que lo que describió había ocurrido, y que la única razón por la que no lo verbalizaron es que todos dependen del mismo programa para cobrar a fin de mes.
La telebasura ideológica que pagamos entre todos
Malas Lenguas es el símbolo de lo que TVE se ha convertido bajo el sanchismo: una cadena pública financiada con el dinero de todos los españoles, incluidos los que votan al PP, a VOX o a cualquier otro partido, que produce programas donde los tertulianos de derechas son invitados para ser humillados por presentadores afines al Gobierno y donde la línea editorial es indistinguible de la comunicación institucional de Ferraz.
El Consejo de Informativos de TVE lleva meses denunciando esa situación con una consistencia que no produce ningún efecto porque el Gobierno que debería actuar es el mismo Gobierno que se beneficia de la situación. Los informes sobre sesgo editorial, las denuncias sobre manipulación informativa, las quejas sobre el trato diferencial a tertulianos según su ideología: todo eso queda archivado con la misma velocidad con que el Gobierno contesta que TVE es plural e independiente.
Marta Gómez Montero aguantó meses de humillaciones porque tenía facturas que pagar y hijos que alimentar. Que esa sea la razón por la que un tertuliano de derechas aguanta en un programa de la televisión pública española en 2026 dice todo lo necesario sobre el estado de esa televisión.
El viernes citó a García Márquez y se fue.
Y Cintora se quedó con su cara de panoli repitiendo «ella sabrá».
Ella sabe. Y ahora también lo saben todos los españoles que pagamos la televisión pública que lo hace posible.
