La escena resume, mejor que cualquier estadística, lo vivido en Ceuta la larga noche del 31 de julio de 2026: viviendas asaltadas a martillazos, vecinos encerrados por miedo, negocios con la persiana bajada, mucho miedo, sensación de abandono, la sesnsación de ser tratados como españoles de tercera, un Gobierno ajenp, distante y asustado y una respuesta policial y militar que llegó, según los propios sindicatos policiales, 38 horas tarde.
Un vídeo grabado cerca del colegio Andrés Manjón, en la zona de la calle Linares y de la calle Alcalde Juan García de la Torre, se ha hecho viral en las últimas horas: se ve a un grupo de personas corriendo en medio del caos, un forcejeo y, acto seguido, un hombre que apuñala a otro en cuello.
La víctima cae al suelo sangrando mientras los que la rodean intentan socorrerla; el agresor huye entre la confusión.
Según fuentes policiales, se trató de una pelea entre dos migrantes marroquíes recién llegados tras la avalancha masiva de esos días, no de una agresión contra la población local: el herido fue evacuado al Hospital Universitario y el atacante logró escapar antes de que llegaran los agentes.
La escena, brutal por sí sola, no es un episodio aislado: es solo el fotograma más difundido de una noche que Ceuta llevará tiempo en olvidar.
Un invasor apuñala a un ingeniero en el cuello.
Si esa gentuza es capaz de matarse entre ellos, ¿qué no harán esas turbas de criminales a los ciudadanos indefensos de Ceuta?
Cualquier desgracia que ocurra es responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez.https://t.co/LCgmiRZ9Jx
— Guaje Salvaje (@GuajeSalvaje) July 31, 2026
Pisos okupados a patadas y a martillazos
En el Barrio del Príncipe y en la zona de Loma Colmenar, decenas de personas que habían cruzado a nado la frontera del Tarajal optaron por okupar viviendas ante la falta de sitio para dormir.
Los vídeos lo documentan: en uno, una muchedumbre se agolpa contra una puerta hasta forzarla; en otro, grabado a escondidas por un vecino de Loma Colmenar, un hombre sube por una escalera armado con un martillo, golpea una ventana una y otra vez hasta reventarla y, tras él, empieza a subir más gente, incluida una mujer y un hombre que sostiene a un bebé con un solo brazo mientras se aferra a los peldaños con el otro. Los vecinos lo presenciaron todo con impotencia: «No hay derecho», resumía uno de ellos.
🚨🚨🚨DEL ESPAÑOL 🚨🚨🚨🚨🚨
En Ceuta no había un banco libre durante la pasada madrugada 😱🛏️❌ y algunos inmigrantes han optado por okupar viviendas 🏠💥 tras cruzar a nado la frontera del Tarajal 🏊♂️🌊
“En el Barrio del Príncipe y en la zona de Loma Colmenar han ocupado… pic.twitter.com/JUbY5GqBL1— Christian Arias (@ChristianariasF) July 31, 2026
Fuentes policiales explican que «los parques estaban llenos, había gente durmiendo por las avenidas de la Marina o Benítez», y que hasta los columpios de los parques infantiles sirvieron de cama esa noche.
🚨 Reports from Ceuta claim that some newly arrived migrants have attempted to force their way into occupied residential properties in an apparent effort to squat in homes.
The allegations have intensified concerns over Spain's long-running "okupa" phenomenon, with critics… pic.twitter.com/Oag9ysdUeo
— Kailash Vashi (@KailashVashi) July 31, 2026
Vecinos encerrados en sus casas y comercios a cal y canto
El miedo se ha instalado en la ciudad autónoma. Vecinos y comerciantes describen noches en vela por temor a robos, dificultades para hacer la compra y calles que preferían no pisar.
La mayoría de los comercios de Ceuta amanecieron con la persiana bajada, y muchos ni siquiera abrieron durante el resto del día: no había ni cafeterías para desayunar en buena parte del centro. En el Mercadona de la avenida de España tuvieron que movilizarse seis agentes de la Policía Nacional solo para organizar la cola de cientos de personas que esperaban para comprar agua y comida.
Las pocas tiendas de productos musulmanes que permanecieron abiertas en la calle Real tuvieron que racionar la entrada de clientes: «les puede entrar un grupo de veinte personas de una tacada y le desvalijan el negocio», relatan fuentes policiales.
No todo ha sido ocupación de inmuebles o aglomeraciones: también se han producido robos, como el de una joven a la que sustrajeron la maleta cuando iba a coger un ferry, en una ciudad donde el reguero de chanclas y ropa abandonada en el espigón del Tarajal se ha convertido en la imagen más repetida de estos días.
La Comisaría de Policía Nacional ha reconocido haber recibido unas 40 llamadas en una sola noche por riñas y peleas, tanto entre distintos grupos de migrantes como entre migrantes y población local.
Esto es brutal https://t.co/yEiUp3wdac
— Lucia Etxebarria (@LaEtxebarria) August 1, 2026
Ejército y policía, la reacción que llegó tarde
Los sindicatos policiales SUP (Sindicato Unificado de Policía), UFP (Unión Federal de Policía) y JUPOL coinciden en que la respuesta oficial fue lenta e insuficiente, hasta el punto de que SUP y UFP han anunciado que pedirán la dimisión del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, al que acusan de no haber reforzado la ciudad pese a las advertencias previas sobre el «efecto llamada» de la sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones en caliente.
«No ha traído ni un refuerzo a Ceuta, a pesar de que en una semana ya habíamos recibido a 1.500 personas», denuncia un portavoz de UFP. El malestar entre los agentes desplegados sobre el terreno se agravó aún más al conocerse que buena parte del contingente reforzado se empleó, en plena crisis, para escoltar la visita a Ceuta de Pedro Sánchez y del ministro Fernando Grande-Marlaska: «la principal misión encomendada a numerosos efectivos ha sido proteger la comitiva del presidente del Gobierno», trasladan fuentes de JUPOL, con «profundo malestar e indignación».
Las cifras dan la medida del desbordamiento: el Ministerio del Interior calcula que unas 50.000 personas de nacionalidad marroquí y argelina cruzaron a nado la frontera entre el jueves y el viernes, lo que llevaría el padrón teórico de Ceuta de 83.595 a más de 133.000 habitantes de golpe. El número de fallecidos en el intento de cruzar a nado no ha dejado de crecer desde entonces, superando ya varias decenas. «Se ha superado con creces lo sucedido en 2021», coinciden UFP y SUP: «esto es una invasión en toda regla».
Entre el martillazo que revienta una ventana en Loma Colmenar y la puñalada grabada junto al colegio Andrés Manjón, Ceuta ha pasado en 48 horas de ser una ciudad tranquila del sur de España a un escenario que sus propios vecinos ya no reconocen: persianas bajadas al mediodía, columpios convertidos en camas y una pregunta que nadie en Moncloa ha sabido responder todavía: quién manda, de verdad, esta noche, en las calles de una ciudad española.
