Luis Ventoso titula hoy su columna con una expresión tan clara como incómoda: una bofetada política que proviene de Washington, la cual, según su análisis, pone de manifiesto la fragilidad del discurso oficial acerca de Ceuta y Melilla.
El artículo se publicó en El Debate el 8 de agosto de 2026 y parte de una idea contundente: la Administración estadounidense ha transmitido con una claridad que, a juicio del autor, se ha eludido en España demasiado tiempo.
La premisa del texto es directa: la capital estadounidense apoya sin reservas la españolidad de las dos ciudades autónomas y, al mismo tiempo, critica al Gobierno de Sánchez por su inacción frente a una presión en la frontera que considera alarmante. La argumentación de Ventoso se basa en la contundencia del lenguaje de Tommy Pigott, portavoz de la Secretaría de Estado, y en la interpretación política que el columnista hace de esa postura. El enlace al artículo original está disponible aquí: Certera bofetada, y así es.
La posición de Washington
En el corazón de la pieza hay una afirmación que el autor señala como especialmente significativa por proceder de Estados Unidos: “Los Estados Unidos apoyan de manera inequívoca la soberanía española de Ceuta y Melilla”. Esta declaración, resumida por Ventoso como un respaldo sin matices, refuerza la idea de que el debate sobre el estatus de ambas ciudades no permite ambigüedades en el ámbito internacional.
A partir de ese punto, el texto subraya la crítica política. Ventoso destaca que el portavoz norteamericano califica como “nefastos” a los responsables del informe promarroquí del Congreso estadounidense y les atribuye la intención de “distraer sobre la vergonzosa negativa del Gobierno de España a defender a su gente ante una invasión de inmigrantes en Ceuta”. Esta expresión es contundente y el articulista la utiliza como evidencia de que el debate ha trascendido del ámbito diplomático al de la seguridad y la legitimidad del Ejecutivo.
Además, menciona que lo acontecido en Ceuta no fue un hecho aislado, sino que Washington lo vincula de forma explícita con la actuación del Estado español. El Gobierno de EE.UU. lo expresa así: “es consecuencia directa de la renuncia del Gobierno de España a defender su soberanía, la seguridad de sus fronteras y la protección de su gente”. En la misma línea, se describe la invasión como un reflejo de la vulnerabilidad de las dos ciudades del norte de África y se la califica de “ataque híbrido”, añadiendo que la fragilidad de Ceuta y Melilla representa “una amenaza a la seguridad europea”.
La lectura política de Ventoso
Ventoso transforma ese pronunciamiento en una crítica profunda hacia el Ejecutivo español. Su argumento, en suma, es que la potencia más influyente del planeta termina diciendo en voz alta lo que muchos ya consideraban evidente desde el inicio: que una ciudad española experimentó una presión coordinada con pautas propias de una guerra híbrida y que el Gobierno no reaccionó con la firmeza necesaria. Este análisis no es solo una cuestión diplomática; se presenta también como una acusación de abandono político.
El autor enfatiza el contraste entre la claridad de Washington y la ambigüedad que, a su parecer, ha caracterizado la respuesta del Gobierno de Sánchez. Esta comparación le permite destacar una idea central del artículo: cuando la distancia geográfica ofrece perspectiva, el diagnóstico se torna más claro, y en este caso, la conclusión estadounidense coincide con la evaluación más crítica sobre la gestión española de la frontera sur.
En el texto se encuentran, además, varias afirmaciones que condensan ese tono de reproche y que Ventoso utiliza como soporte argumental:
- “Los Estados Unidos apoyan de manera inequívoca la soberanía española de Ceuta y Melilla”
- “Los nefastos autores de ese informe” buscaban “distraer sobre la vergonzosa negativa del Gobierno de España”
- “Es consecuencia directa de la renuncia del Gobierno de España” a proteger su soberanía y sus fronteras
- “Ataque híbrido” y “amenaza a la seguridad europea”
Lo que queda detrás del gesto diplomático
Más allá del impacto inmediato, el texto sugiere una consecuencia más amplia: la situación de Ceuta y Melilla ya no puede interpretarse únicamente como una tensión bilateral o un problema de gestión migratoria. La alusión a la seguridad europea abre una dimensión estratégica que, en la práctica, obliga a situar la frontera sur de España en un contexto de defensa continental.
La observación de Ventoso, por tanto, fusiona denuncia política y análisis geoestratégico. Su énfasis no reside solo en el respaldo de Estados Unidos, sino en el efecto simbólico que este respaldo conlleva: pone de relieve una debilidad que, según el autor, el propio Gobierno español no ha querido aceptar con la claridad necesaria. La conclusión es tan incómoda como evidente: si incluso desde el exterior se lanza una acusación tan grave, el problema ya no es simplemente una cuestión de percepción, sino de responsabilidad.
Algunos matices curiosos del episodio
- El lenguaje utilizado por Tommy Pigott es inusualmente contundente para ser una referencia pública de este tipo.
- La frase “ataque híbrido” establece el caso en un campo donde se cruzan presión migratoria, consideraciones políticas y estrategia territorial.
- Que el debate llegue desde Washington refuerza la importancia internacional de Ceuta y Melilla más allá del ámbito interno.
- La diferencia entre la distancia de la diplomacia estadounidense y la cercanía del conflicto español es, precisamente, lo que hace más inquietante el mensaje.
