Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar hasta dónde llega su lealtad… pero no hacia España ni hacia su Jefe de Estado. En su entrevista de este lunes en la Cadena SER, el presidente del Gobierno señaló directamente a Felipe VI por no haber visitado Ceuta y Melilla, mientras se esforzaba por limpiar de cualquier sospecha a Marruecos y a su rey Mohamed VI.
Con tono de reproche, Sánchez comparó su propia gestión con la del monarca: “Llevo ocho años gobernando. El Rey lleva reinando más de 20 años. ¿Cuántas veces ha ido a Ceuta y Melilla? No ha ido ninguna vez”. Una afirmación falsa en el dato (Felipe VI reina desde 2014, poco más de 12 años) pero perfectamente calculada para situar a la Corona en el punto de mira de la crítica pública, justo cuando Ceuta sufre las consecuencias de una avalancha migratoria sin precedentes.
Desde la entrega de Ceuta y Melilla en bandeja retórica hasta la cesión en el Sahara, pasando por la permisividad ante las invasiones migratorias y el silencio ante las ofensas a la bandera y al propio Rey, Sánchez parece haber encontrado su verdadera vocación: servir de felpudo real… pero del otro lado del Estrecho.
En resumen: el mismo Sánchez que coloca al Rey español en la diana mediática e institucional por no haber pisado Ceuta, se arrodilla ante Mohamed VI y le absuelve de toda responsabilidad. Primero la sumisión al vecino del sur; después, si queda algo de dignidad institucional, ya se verá.
Para analizar esta y otras cuestiones de calado, Eurico Campano pasa revista a la actualidad del momento en una nueva edición de ‘La Retaguardia’ este martes 1 de septiembre de 2026.