EL PERIODISTA COMPARA LA SITUACIÓN CON GOLPES DE ESTADO Y TSUNAMIS

Joaquín Campos advierte de un inminente estallido social en Ceuta tras la invasión marroquí

El corresponsal con más de 30 años de experiencia internacional afirma que es la primera vez que anticipa un conflicto antes de que suceda

La gravedad de la situación vista desde el terreno

Joaquín Campos, periodista con más de tres décadas de carrera como corresponsal en Asia, África y Europa, ha declarado que tras cubrir golpes de estado, tsunamis, asesinatos y catástrofes naturales, la situación en Ceuta representa algo sin precedentes en su experiencia profesional. «Es la primera vez que me ha ocurrido estar en un lugar anticipando lo que creo que va a ocurrir», afirmó durante una entrevista, añadiendo que le cuesta creer que no haya estallado ya un conflicto social.

El periodista señala que la población ceutí ha perdido por completo su forma de vida cotidiana. «Nadie puede hacer la vida que tenía», explica Campos, quien detalla que actividades básicas como tomar un café, ir al mercado, llevar a los hijos al colegio o que los niños saquen al perro se han vuelto imposibles. Incluso los militares, la policía y la guardia civil han tenido que cancelar sus vacaciones, un hecho del que «se habla muy poco».

La cancelación de la feria y el impacto en la población

La suspensión de la feria anual de Ceuta simboliza para Campos la ruptura de la normalidad. «Algunos graciosillos han dicho que eso no es tan grave. ¿Cómo que no es grave? Se celebra una vez al año», señala el periodista, destacando especialmente el impacto en los niños, que en una ciudad sin parques temáticos esperan este evento como una de las principales actividades estivales.

Los habitantes de Ceuta enfrentan además dilemas existenciales: «Ceutís que te dicen, un momento, yo que me tengo que ir a Jaén ahora. ¿Qué hago? ¿Tengo que vender mi casa? ¿Al precio de una invasión marroquí que va a bajar un 90% la casa?», relata Campos, quien conversó extensamente con Ali Salem y otros residentes sobre sus temores.

Críticas a la gestión política y ausencia de liderazgo

El periodista no escatima críticas hacia Pedro Sánchez, quien se ha ido de vacaciones en medio de la crisis. «Todo el mundo tiene derecho a vacaciones, los militares también», reconoce Campos, «pero un presidente no debería tener la moral de irse de vacaciones en medio de todo este jaleo». El presidente afirmó ayer en una entrevista ser «el que más ha hecho por Ceuta» tras haberla visitado cuatro veces, a lo que Campos responde: «Más veces la visitan los marroquíes».

El corresponsal también señala la ausencia del rey Felipe VI, quien según él «tendría que haber ido ya a Ceuta y a Melilla como algo normal». Recuerda que cuando el rey Juan Carlos visitó Ceuta en 2007, «le sentó muy mal a Marruecos que fuese el rey. Mejor, para eso se hace», argumenta, añadiendo que no hacerlo «da pie a los marroquíes, da pie a Mohamed VI, a que piense que son suyas».

Una invasión organizada, no una crisis migratoria

Joaquín Campos rechaza categóricamente que se trate de una crisis migratoria o humanitaria. «Es una invasión en toda regla», afirma con rotundidad. El periodista describe a los llegados como «jóvenes en edad militar, bien formados, algunos hasta medio guapos, fuertes, que hacen ejercicios en la playa, que se pelean a puñetazos, que juegan al fútbol, que en algunos casos tienen dinero y tarjetas de débito».

Esta situación contrasta radicalmente con las crisis humanitarias reales que ha cubierto: «Yo he visto a gente, a desgraciados subsaharianos que llegaron en una patera, murieron unos cuantos. Ves a personas destruidas, perdidas, que han estado 15 días enganchadas en un barco. Que tienen las rodillas dobladas, los huesos, están en una situación esperpéntica. Esto no tiene nada que ver».

La metáfora del tumor y la previsión del estallido

Para Campos, lo que está ocurriendo «es un tumor que hay que estirpar». Y el problema es que «estamos viendo como el tumor va creciendo y asentándose y no estamos iniciando el proceso médico, el tratamiento para estirparlo». El periodista explica que su seguridad sobre el inminente estallido social se basa en un principio fundamental: «La gente se acostumbra a todo menos a perder su vida. Al hecho de decir, ahora me tengo que ir. Y lo están viendo además a cámara lenta. Y no ven la solución, que es lo más terrible».

Mientras que la población española tolera la corrupción política, el cambio climático o incluso la llegada de pateras, «donde sí se ejerce el derecho a pelear es cuando pierdes tu modus vivendi», señala el corresponsal. Y añade: «Si esto llega a ocurrir en Rusia, en Estados Unidos, en Gibraltar, habría habido, al instante, una reacción del país invadido».

La desconexión de la clase política con la realidad

Campos ilustra la desconexión gubernamental con una propuesta: que Sánchez se ponga «una careta» y se aloje «en la pensión donde yo estaba. Haces una noche y al día siguiente te vas a la calle y empiezas a ver la realidad. Entonces es cuando él se va a dar cuenta de lo que está ocurriendo». El periodista señala que el problema de los políticos «es que no son capaces de ver la realidad. Porque viven a solas, escoltados en palacios. Hacen las vacaciones entre ellos».

Cuando se le pregunta por las declaraciones de Sánchez exonerando a Marruecos y señalando a Rusia, Israel y la ultraderecha como responsables, Campos responde irónicamente: «Le falta hablar de la masonería». Y añade: «La ultraderecha marroquí, que son nacionalistas, ultranacionalistas, ultrarreligiosos, que tienen al pueblo completamente dominado y controlado, y que el sátrapa hace lo que le da la gana. Esa sería la ultraderecha».

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