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José Manuel Soria.

El gran negocio de Abertis

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Lo que hay detrás de la nueva antenización

MassMedia Assistants, 20 de septiembre de 2012 a las 18:42
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José Manuel Soria en el bosque

  • José Manuel Soria en el bosque

Los usuarios llevamos "adaptando" las antenas de recepción de una manera inusualmente frecuente, con la repercusión económica que ello conlleva.

Lo que durante años solo fue preciso para contados "hitos" (implantación de canales autonómicos en los años 80 y las privadas en el comienzo de los 90), últimamente se ha convertido en algo usual y recurrente. Así, solo desde el año 2005 vamos ya por el tercer gasto de adaptación:

  • El inicio de emisiones de La Sexta en analógico en el 2005-2006.
  • La implantación de la TDT y consiguiente apagón analógico entre el 2009 y 2010.
  • La primera fase del "primer" dividendo digital hace solo un año escaso.

A los anteriores se sume el acordado ahora; uno nuevo que, con seguridad, no será el último pues aun no hay ninguna previsión oficial desde el Ministerio de Industria para la "migración" de los servicios autonómicos y locales afectados por las mismas circunstancias que ahora exigen los nuevos cambios.

Todo esto trae causa de una negligente actuación pública que se explica por la concurrencia de tres factores:

  • La influencia del operador de red dominante -Abertis Telecom- para influir en el Gobierno a la hora de adoptar políticas en la materia.
  • El cambio de Gobierno.
  • La situación crítica de las finanzas nacionales.

En este país y desde que se privatizó la red de difusión de Retevisión al inicio del nuevo milenio y se entregó al grupo Abertis Telecom, la políticas nacionales en la materia, sean del gobierno que sean, siempre han acabado beneficiando de forma directa o indirecta a esa empresa privada y han reforzado su posición de dominio, como se verá a continuación.

En 2005 se planificó el nuevo escenario de la TDT privada nacional sobre la misma red de difusión de la extinta plataforma "QUIERO TV", permitiendo de este modo el Ministerio de Industria darle una salida a la red técnica de Abertis Telecom (principal accionista de esa fallida aventura empresarial).

Así, desde el Ministerio de Industria se planificaron los mismos canales radioeléctricos (múltiplex) devueltos por QUIERO TV al nuevo proyecto de fomento de la TDT del año 2005. Curiosamente, mientras en España se decidía poner en marcha esta operación, desde Europa ya se hablaba y planificaba la liberación de esa concreta banda de frecuencias para destinarla a usos de telecomunicaciones de última generación.

Una vez aprobada la "Política Común Comunitaria" para liberalizar parte del espectro destinado tradicionalmente a la televisión, el anterior gobierno socialista planificó un procedimiento para abordar el compromiso europeo de reasignación de espectro radioeléctrico que solo ejecutó a medias, dejando en la "Caja" de la administración unos ingresos que el Gobierno de Mariano Rajoy no quiere gastar o destinar a ese fin, con la excusa de la situación de las arcas nacionales, pero también, de nuevo, podría interpretarse que también se decide esto por el interés particular de Abertis Telecom en que no se destinen al fin que, desde Europa, se han condicionado, tal como mas adelante se explica.

El compromiso europeo de reasignación de espectro (traspasarlo de las TV que lo tenían tradicionalmente asignado, a las comunicaciones inalámbricas "de banda ancha") está previsto que afecte a los canales 61 al 69.

Estos canales se utilizan en la actualidad, sobre todo, por los servicios de TDT nacionales privados que "viajan" en los múltiplex 66, 67, 68 y 69 (los que usó la extinta "QUIERO TV" tal como se ha explicado más arriba).

La anterior administración ideó un procedimiento en dos fases con objeto de, con la primera, recaudar los recursos económicos con los que financiar la más masiva e importante que se realizaría en una segunda fase, la que tenemos en ciernes.

La primera se desarrolló entre los meses de enero a junio de 2011 y consistió en "apagar" uno de los canales afectados: el canal radioeléctrico 66, con la consiguiente redistribución de los servicios de TDT que "viajaban" en él (Intereconomía, Teledeporte, Veo TV...) entre otros multiplex activos: principalmente los canales 67, 68 y 69.

Esta fue la primera "resintonización" a la que los televidentes tuvieron que hacer frente tan solo un año después de acometer la propia de la implantación de la TDT, aunque con el fin ya expuesto de recaudar recursos con los que financiar la corrección de la desafortunada planificación inicial de la TDT.

Inmediatamente después, las frecuencias del canal 66 "liberalizado" se subastaron entre las operadoras de telecomunicaciones interesadas entre julio y octubre de 2011 y se obtuvieron los ingresos correspondientes.

Con parte de esos ingresos obtenidos, se pretendió financiar los costes de la segunda fase, la actual, que consiste, principalmente, en repetir el proceso anteriormente explicado referente al canal 66, pero con los canales 67, 68 y 69:

  • Encender nuevos multiplex dentro de la banda de espectro que se conserva para servicios de televisión (canales 21 al 61) a los que trasladar los servicios de TDT que ahora "viajan" en los canales 67, 68 y 69;
  • Durante unos meses duplicar la difusión de los nuevos multiplex con los antiguos (67, 68 y 69)
  • Acabar "apagando" éstas emisiones duplicadas en los canales 67, 68 y 69 en enero de 2014.

Esos costes se determinaros en tres categorías:

Los de publicidad e información pública del proceso a la ciudadanía en general. Estos costes se aprobaron sin objeciones.

Los propios de la doble difusión mientras durase la etapa de "simultcast". Estos costes fueron vetados y prohibidos por la UE por considerarlos ayudas indirectas al operador de red (Abertis) y obligó a los radiodifusores (Antena 3, Tele 5, etc...) a asumiros directamente.

Los de readaptación de las antenas colectivas por parte de los usuarios. Estos costes se declararon pertinentes, pero condicionados a que esas ayudas no solo fueran destinadas a la readaptación de las antenas TDT, sino que fuesen extensibles a cualquier otra plataforma de distribución de contenidos digitales (ADSL, fibra óptica o satélite).

De este modo, desde la Comisión Europea de Competencia se trataba de corregir el atípico y excepcional mercado español dominado por una sola tecnología en cuanto a distribución de contenidos audiovisuales: la TDT, cuyo operador técnico, Abertis Telecom, controla el mercado de servicios de comunicaciones electrónicas soporte de los servicios audiovisuales.

Sin embargo, estas últimas ayudas destinadas a los usuarios no se pondrán en marcha por el nuevo Ejecutivo Popular que, con la excusa de la coyuntura económica, acabará "quedándose" con la totalidad de los fondos obtenidos por la subasta de la primera fase del dividendo (el correspondiente al múltiplex 66 de hace un año), obligando a los usuarios a sufragar una nueva antenización, lo que podría interpretarse como una torpeza del Ministerio de Industria en la elaboración de planes técnicos.

Desde diversos sectores se critica dicha medida: por un lado, a la vista de lo sucedido cualquiera puede plantearse la ausencia de legitimidad del actual Gobierno para cambiar el destino y fin con que fueron recaudados los fondos obtenidos de la subasta del canal 66 (legalmente no podrá impugnarse, pero moral y éticamente es reprochable); por otro, nuevamente puede interpretarse que Abertis Telecom vuelve a salir beneficiada, pues las condiciones impuestas por la Comisión Europea para las ayudas a las comunidades de vecinos permitiría que se fomenten en igualdad de condiciones la introducción de otras plataformas de distribución de contenidos audiovisuales digitales como el cable, la fibra óptica o el satélite, competencia directa de la distribución terrestre TDT donde ese grupo privado acapara el 85 % del mercado.

Analizando toda esta secuencia temporal de hechos con perspectiva, se llega a la conclusión de que España tenía que haber esperado un tiempo y no tratar de ser pionera como lo fue del proceso de adaptación a la TDT en Europa.

La adaptación fue una muestra de la reprochable gestión publica de la materia, donde al final da la sensación de que intereses privados impusieron las políticas públicas.

A modo de ejemplo, basta vivir en la costa española para comprender que la planificación de los servicios en frecuencia única fue un craso error que van rectificando poco a poco y con el menor ruido mediático posible: los nuevos múltiplex ya no se planifican en frecuencia única (un canal privado nacional hasta ahora "viaja" en el mismo múltiplex en toda España), sino que los nuevos múltiplex planificados que sustituyen al 67, 68 y 69 son distintos según la zona.

Mirando al futuro, desde MASSMEDIA ASSISTANTS somos profundamente pesimistas, pues tenemos el "miedo" y a la vez la "certeza" de que de cara al futuro el Ministerio de Industria se limite a aceptar los planteamientos que le haga el operador dominante y vaya adoptando decisiones en función de las directrices que dicha empresa vaya marcando.

Es significativo que, siendo un sector liberalizado y de libre competencia, Abertis Telecom sea el único operador de red de difusión que esté representado de manera permanente en el Consejo Consultivo del Ministerio de Industria para Telecomunicaciones y Sociedad de la Información.

Lo que consideramos evidente es que ésta no será la última adaptación. El compromiso a futuro es liberar los canales 62 al 69; no quedarse solo en los canales 67, 68 y 69 por donde ahora "viaja" la mayoría de la oferta de canales privados nacionales. Hay canales autonómicos, locales y hasta públicos nacionales afectados en mayor o menos medida. Por ejemplo, Telemadrid usa el múltiplex 63 dentro del rango a liberalizar, y antes o después el Ministerio tendrá que trasladarlo a otro más bajo con la consecuente resintonización (por enésima vez) de todos los receptores de esa comunidad autónoma.

Por último, y respecto a si la reantenización afectará a la cantidad y calidad de canales disponibles, parece ser que sí se mantendrá la oferta de canales actual, pero no con la misma calidad.

De hecho, al contrario de lo anunciado, la verdadera HD será la que se vea más afectada, quedándose solo en una "definición mejorada". Esto es así porque el nuevo gobierno no habilitará todos los nuevos múltiplex previstos inicialmente, por lo que la actual oferta tendrá que "comprimirse" aun más en menos múltiplex disponibles, con la consiguiente pérdida de definición y calidad.

Este argumento podrá rebatirse diciendo que las nuevas mejoras tecnológicas y algoritmos de comprensión evitarán esa degradación, lo cual podría defenderse pensando a muy largo plazo, pero no a corto-medio plazo, e indefectiblemente será necesario volver a cambiar la mayoría de receptores para poder beneficiarse de las nuevas normas y adelantos técnicos, lo cual volverá a generara nuevos gastos que probablemente tendrán que afrontar nuevamente los particulares.

Aparte de lo explicado, recomendamos leer este artículo publicado en la web de MassMedia Assistants, explicando todo el proceso de adopción de la TDT en España.



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