En los últimos meses prácticamente todos los miembros de la familia real, por un motivo u otro, han sido objeto de fuertes críticas en los medios de comunicación. Además del príncipe Felipe, la otra persona que parecía estar a salvo de los comentarios negativos era la reina Sofia. El 12 de abril de 2013 ha dejado de ser una de las excepciones. Salvador Sostres le ha dedicado un duro artículo en su blog de El Mundo —La Reina–.
El periodista catalán es duro con ella desde el primer párrafo:
Entre los comentarios más mezquinos sobre el Rey y sus actuales circunstancias destacan los que le critican por el trato que da a su esposa. La reina Sofía tiene un prestigio completamente inmerecido y su «profesionalidad» es más que discutible.
Cuenta una anécdota referida al príncipe:
Cuando el Príncipe se obsesionó con Eva Sanum, su madre no supo cómo frenarle, y fue el Rey quien, para disuadirle, tuvo la idea de mandarle a ver a José María Aznar, entonces presidente del Gobierno, para que le pidiera «permiso» para casarse.
Cuando el príncipe llegó al despacho de Aznar en La Moncloa e iba ya a sentarse, el presidente le soltó: «Alteza, pienso que por la extrema importancia de esta conversación es mejor que la tengamos de pie». Los detalles de la charla no los conozco, pero sí que feneció el romance con Eva Sanum y que Felipe le dijo aquella misma noche a su padre que no quería volver a hablar nunca más con ese hombre. Cumplir con el deber de gobernar bien deja, en muchas ocasiones, poco margen para ser simpático.
Luego lo de Letizia no pudo evitarse.
Sostres dice que la reina vive en Londres y que «su desconexión con España es total». Compara con su marido:
El Rey, con todos sus errores y todos los defectos que se le puedan atribuir, ha vivido siempre en su país y al lado de su pueblo. Todo el mundo le agradece su papel durante el 23-F, que fue sin duda extraordinario, pero su labor como monarca ha ido mucho más allá y un gran número de empresarios españoles han podido hacer negocios en el mundo gracias a la intermediación del Rey, y de ello lógicamente se ha beneficiado la economía española.
Lanza dardos muy duros:
Presentar a la Reina como a una víctima es ridículo y falsario. La Reina ha vivido su vida como ha querido, sin implicarse lo más mínimo en la realidad española y fallando estrepitosamente a la hora de educar a sus hijos y de casarles.
En lo fundamental, la Reina ha fracasado. La infanta Elena tiene el dudoso honor de ser la primera en divorciarse, lo de Cristina a la vista está de todos y no hace falta comentarlo, y si alguien cree que Letizia da la talla como futura reina es que no tiene ni idea de qué va la monarquía. Ello tiene poderosamente que ver con una Reina ausente, ajena a la vida española y que no ha sido capaz de procurar a sus hijos un entorno razonable en el que podrían haber hallado amistades solventes que les dieran consejos mejores de los que les han dado los personajes de los que se han rodeado.
Finaliza:
La Reina, simplemente, no ha estado. Si su argumento son los deslices de su esposo, hay que recordarle que se casó con un heredero al trono, con un futuro rey, y que cualquier persona instruida y mínimamente audaz tiene que saber que los reyes cazan.
Lo que en definitiva cuenta es el balance. ¿Cuál ha sido la aportación de Sofía? ¿Cuál ha sido su obra? Sólo sé responder con silencio, y con zozobra.


