Por mucho menos de lo que han escrito María Ramírez y Eduardo Suárez, pusieron a Frechoso en la calle

Casimiro, Pedrojota, el despiporre tuitero de los hijos, Frechoso y la autoridad en ‘El Mundo’

Un barullo que empezó con Ana Romero y en el que se han metido de cabeza las dos hijas del antiguo director y fundador

La bronca entre la especialista en Casa Real y el director del periódico de Unidad Editorial desató a los corresponsales de Nueva York, cuyo gesto ha sentado fatal en Madrid

Cósima Ramírez, hija de Pedrojota Ramírez y Ágatha Ruiz de la Prada, a quien promociona como si fuera una experta mundial en moda el diario que antaño dirigió su padre, eligió el mejor momento para publicar este miércoles 4 junio 2014 una entrada en su blog en la edición digital de El Mundo titulada ‘Censurada por Pedrojota’.

La joven, haciendo gala de crítica hacia la Monarquía, no la escatimaba tampoco contra la melaza vertida sobre la figura del Rey y, de forma especial, por una cadena en particular:

«Personalmente me pareció casi físicamente insoportable permanecer demasiado tiempo acoplada a La Primera, cuya arenga de alabanzas a su altísima majestad suponía un chirrido de uñas sobre una pizarra garabateada por sus muchas ineptitudes».

El problema es que también explayó sus comentarios en redes sociales como Facebook o Twitter, lo que generó cierta angustia familiar:

«Al poco rato tenía a mi madre llamando histérica por teléfono, prediciendo mi despido y diciendo que me iban a mandar a la cárcel. Parece ser que no se puede hablar tan francamente en los tuits, tomando en cuenta la reciente controversia sobre este extraño espacio publico de expresión».

Sin embargo, fue Pedrojota y su «censura» lo que le hicieron entrar en razón:

«Por fin, tuve que hacerle caso a la sensatez mas madura de mi padre que me recordó sobriamente por SMS: Hay que distinguir una opinión por extrema que sea de la imputación de delitos. Borré mis comentarios de mala gana, supuestamente España no estaba preparada para afrontar aquel tabú».

En plena polémica

La entrada del blog de Cósima Ramírez llegaba justo en plena polémica por la presunta «censura» ejercida por Casimiro García Abadillo sobre una pieza de la abdicación de Don Juan Carlos escrita por Ana Romero, según puso en circulación Periodista Digital (La hija de Pedrojota acusa a Casimiro de haber implantado la censura en ‘El Mundo’).

Y es que los acontecimientos se han precipitado generando una intensa tormenta interna dentro de El Mundo.

La situación ha sacado a flote los malos rollos y el Juego de Tronos que se vive desde hace meses en el periódico.

La entrada en liza de los corresponsales neoyorquinos del diario, María Ramírez y Eduardo Suárez -matrimonio e hija y yerno, respectivamente, del exdirector Pedrojota Ramírez- ha roto la débil tregua que mantenía la pareja con el nuevo director.

La hija de Ramírez y su esposo contribuyeron a divulgar la bronca que habrían mantenido Romero y Casimiro por la crónica de marras a través de sus cuentas de Twitter, en las que expresaban tristeza por la «censura«.

La situación se enconaba después de que buena parte de los integrantes de la sección de Nacional divulgara un escrito negando haber sido objeto de censura en sus informaciones.

La carta, firmada por pesos pesados de la redacción muy respetados como Marisa Cruz o Fernando Lázaro, fue difundida por el propio Casimiro a través de su cuenta de Twitter.

Una corresponsalía polémica

Lo que no ha sentado nada bien en la redacción madrileña ha sido la actitud de Ramírez y Suárez, lo que ha hecho aflorar comentarios muy negativos sobre su posición.

Algunos redactores, de forma muy educada, enviaron el enlace de la carta firmada a sus dos compañeros neoyorquinos.

Unos comentarios que abarcan desde su parentesco con Pedrojota a la actitud mantenida sobre la corresponsalía neoyorquina, que ya era contemplada con resquemor en Madrid por el estatus que mantiene.

Fuentes de El Mundo señalan que la corresponsalía neoyorquina mantiene a dos periodistas cuando con anterioridad se cubría con sólo uno -Carlos Fresneda- en un momento en que Unidad Editorial está apretándose el cinturón.

De hecho, ciertas fuentes apuntan a que Casimiro intentó cambiar el estatus de Nueva York pero para no abrir brechas en pleno cambio de directores prefirió tomar un tiempo prudencial a la espera de resolver ese nudo gordiano.

En la redacción, en caliente, no faltan quienes abogan por «cortar las alas» al matrimonio, recordando cómo se las gastó Pedrojota con «díscolos» como Francisco Frechoso o Jesús Cacho.

 

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