El secreto menos conocido de la Reina Sofía sale a la luz mientras toman fuerza las especulaciones maritales

Zapatero con ‘coleta’ y lo que no se contó del fracaso de la Selección Española en Brasil

Pablo Iglesias mantiene su cuota de protagonismo y lo comparte con La Roja

Zapatero con 'coleta' y lo que no se contó del fracaso de la Selección Española en Brasil
José Luis Rodríguez Zapatero. EP

Se acabó la tregua para el Rey Felipe VI apenas una semana después de su proclamación con la imputación de su hermana Cristina.

Parece que el paréntesis de buen rollo ha llegado a su fin y se abrió la veda para hablar sin tapujos de la Corona. Tema que sigue siendo recurrente en las columnas de opinión de los digitales, por cierto.

Wyoming defiende desde Infolibre la república y critica a los que criminalizan este modelo de Estado:

«La criminalización de la república como sistema, además de una estrategia ridícula, refleja el posicionamiento filofranquista de la cúpula del partido del Gobierno. No nos explican por qué los alemanes, cuyo modelo seguimos a pies juntillas y cuyas órdenes cumplimos de forma automática, aun siendo republicanos, no terminan con el Ejército en la calle, ni por qué Rajoy cuando se reúne con la muy republicana señora Merkel no porta un collar de cabezas de ajo. La bandera tricolor representa a un sistema democrático y constitucional, como la roja y gualda que regalaban en las calles. La otra, la del águila imperial, la que no perturba a las autoridades de «centro», es anticonstitucional y es la enseña del autoritarismo».

Claro que si algo está haciendo correr ríos de tinta digital es el aforamiento exprés de Juan Carlos I para mantenerle inviolable ante la ley.

Juan Carlos Escudier carga desde Público contra el Ejecutivo:

«En cuestión de retorcer las leyes, hay que reconocer al Gobierno una habilidad especial para que canten flamenco y hasta para ganar, si se ponen, el Festival Internacional de las Minas. Algo parecido han logrado con el aforamiento del exjefe del Estado, que al parecer urgía porque Su Enormidad ya no es inviolable y puede desmelenarse ahora que ya está jubilado. La reforma tiene la virtud de pasarse por el arco del triunfo la propia arquitectura legal del Estado, lo que da idea del tamaño del arco. De entrada, se vulnera el derecho al juez natural predeterminado por la ley».

Vicente Torres tampoco entiende a qué viene ahora tanto jaleo y así lo expresa en Periodista Digital:

«Sería una vergüenza para los españoles que Juan Carlos I empezara a recibir demandas, una tras otra, con razón o sin ella. Y todavía sería más vergonzoso que resultara condenado en alguna de ellas. Durante todo su reinado se le consintió todo, y han estado en el gobierno varios partidos, algunos de ellos en coalición con el que formaba gobierno. Y si durante ese tiempo las cosas han sido así, no hay ningún motivo para que cambien ahora. Fue anteriormente cuando debieron sentarse las bases para que no pudiera cometer todo ese cúmulo de despropósitos que finalmente le han obligado a abdicar».

Claro que si el PP se ha dado tanta prisa para aforar al Rey jubilado no ha sido solo por iniciativa propia. Según Federico Castaño en VozPópuli:

«La presión de Juan Carlos obliga al PP a cerrar su rápido aforamiento con la oposición de uñas. Dos semanas antes de la proclamación de Felipe VI como Rey, la doctrina del Partido Popular sobre el aforamiento no dejaba lugar a dudas: «No debe hacerse en caliente». Las prisas que posteriormente le han entrado al Gobierno para dar este paso solo se explican, según la oposición, por presiones de la Casa Real».

Y encima el asunto ha provocado una nueva quiebra en el PSOE, que ya no gana para disgustos. División que ha sorprendido mucho a Antonio Casado, tal como señala en El Confidencial:

«Confieso que me ha descolocado la posición del PSOE respecto al aforamiento de don Juan Carlos de Borbón. Un efecto visible de la desorientación reinante en un partido descabezado. Con Rubalcaba en la cuenta atrás se entiende mejor esta decisión de abstenerse ante el paso de las enmiendas del PP por el pleno de mañana en el Congreso de los Diputados. Y eso significa que el aforamiento del rey que abdicó (sólo podrá ser juzgado ante el Tribunal Supremo) lleva camino de acabar en el BOE sólo con los votos del PP. Son suficientes en número, pero la decisión queda coja sin el inequívoco apoyo de uno de los dos pilares de nuestro sistema de representación política. Es como romper con la novia de siempre por una falta de puntualidad en la última cita. Aquí no hay ruptura, sino inesperado afán de marcar distancias, con lo cual se queda en un no pero sí, o un sí pero no».

A vueltas con el aforamiento del Juan Carlos ya se especula con el futuro no muy lejano que les espera a los Reyes jubilados.

El Buscón de VozPópuli insinúa que no tardarán en dejar de compartir techo y se centra en una faceta no muy conocida de Doña Sofía:

«Aunque menos numerosa y menos conocida, da la casualidad de que acumular pares de zapatos es también la pasión secreta de Sofía de Grecia, hasta hace unos días reina titular de España. En efecto, en el ala de Zarzuela ocupada por la reina -la otra pertenece al espacio privado del Rey Juan Carlos, separadas ambas por el cuerpo central del palacete, plagado de despachos y oficinas- cientos de pares de zapatos se apilan en los armarios de las dependencias de ´la Señora´, cientos de zapatos y miles de trajes y vestidos, piezas de ropa que se amontonaban sin mucho orden, más bien ninguno, al decir de los conocedores, porque una de las señas de identidad de Sofía de Grecia ha sido el absoluto desorden que ha presidido siempre sus aposentos. De modo que tenían que ser las doncellas las que cada mañana se dedicaran en silencio a poner orden en la ´leonera´ de la Reina, con prendas tiradas por los pasillos, zapatos aquí y allá… Su pasión era y es acumular cosas sin orden ni concierto, «y eso que ella ha sido siempre muy pesetera, que la fama se la lleva el rey pero ella es de la cofradía del puño», asegura alguien que dice conocerla bien, que añade, «aunque yo destacaría como rasgo distintivo de la reina Sofía, que en mi opinión es una mujer de buen corazón, su falta de gusto para las cosas. Ella no tiene ni idea de lo que es bueno o malo -a la hora de comprar desde un vestido hasta una mesa de despacho, por ejemplo-, ni idea de lo que cuestan las cosas, ni gusto para comprarlas. Eso sí, todo lo que entraba se guardaba, aunque no sirviera para nada. Allí no se tiraba nada, ni el papel de envolver un simple regalo…».

Al margen de la Familia Real si hay alguien que puede seguir copando titulares semanas y semanas después, ese es Pablo Iglesias.

Rosa María Artal se encarga de él este miércoles en Eldiario.es par partir una lanza a su favor:

«Nada ha concitado más unánime odio y miedo en los últimos tiempos que el triunfo electoral de Podemos. Mentes preclaras como las de los populares Floriano, Aguirre o Cifuentes han liderado los exabruptos a la formación que consiguió 5 escaños en los comicios europeos cuando ellos no lo esperaban. El cabeza de lista, Pablo Iglesias, es el enemigo a abatir en las altas esferas políticas y mediáticas. Expurgan su vida presente y pasada como lo harían fuerzas especiales conjuntas del MOSSAD, la CIA y la KGB. Cuando ya el dinero y los recortes amenazan la supervivencia hay poco que perder. Cuando uno teme el desastre que deja a sus hijos, se vence el miedo. Cuando ya el asco por tanto atropello y tanta injusticia no cabe en el estómago, se está para muy pocas bromas».

Claro que no tiene tan buena opinión de él Jaime Campmany, como deja claro en Libertad Digital:

«Al día siguiente de las europeas, creí que la izquierda desilusionada con el PSOE, en vez de elegir opciones regeneradoras, había preferido echarse al monte. No es del todo verdad. Lo que está reclamando ese electorado harto de la cara de vinagre de Rubalcaba y su supuesto sentido del Estado no es un Lenin, sino un Zapatero. Y la Divina Providencia, que aprieta pero no ahoga, les regaló un Pablo Iglesias. Lo de la coleta no es más que apariencia. En lo demás, es Zapatero. Me convencí cuando le oí hablar del terrorismo vasco. Dice la nueva estrella: «Diría que ha producido un enorme dolor pero también diría que tiene explicaciones políticas». Y luego añadió: «Si no tuviera bases políticas, no se entendería que González y Aznar se sentaran a negociar». Y tiene toda la razón, salvo que quien más cosas negoció con ETA no fue Aznar o González, sino Zapatero. Ustedes pueden pensar que, porque haya una coincidencia en el tema de ETA, no hay por qué aceptar que Iglesias sea algo así como un Zapatero a lo bestia. El caso es que no es la única. En política exterior, Iglesias quiere llevarse bien con Cuba y las repúblicas bolivarianas y mal con Estados Unidos. Zapatero defendió lo mismo».

Montoro enfada al PP

Mientras tanto, el Gobierno anuncia una bajada de impuestos sin demasiado éxito de crítica ni de público. Ya lo dice Antonio Martín Beaumont en El Semanal Digital:

«Se nos ha mojado la pólvora justo cuando más fuerte necesitamos disparar». Así de explícito se mostraba un alto mandatario del PP refiriéndose a la reforma fiscal presentada el lunes por Cristóbal Montoro. Había muchas expectativas puestas sobre el «tirón» que supondría cumplir (después de dos años de impedimentos) el programa del PP de la mayoría absoluta, o sea: bajar los impuestos. A estas horas, en los bares se habla más de que el ministro de Hacienda quiere chuparle la sangre a los españoles despedidos que van camino de los lunes al sol, que de la rebaja de impuestos».

Quizá por eso habla El Confidente de El Confidencial del mutis por el foro que se está marcando el ministro últimamente en los medios de comunicación:

«Será coincidencia, pero lo cierto es que los últimos dos años Montoro ha ejercido como azote de algunos periodistas a quienes el fisco ha perseguido para que regularicen su situación tributaria. Y por eso sorprende ahora su ausencia en unos momentos en los que toca hablar de bajar los impuestos. Y eso que, como dice gente de su entorno, Montoro está harto de ser el malo de la película, el ministro a quien le toca bailar siempre con la más fea mientras que algunos de sus colegas sólo se apuntan a las noticias positivas. Y ahora que puede lucirse se bate en retirada».

Claro que para mutis por el foro el que se marcaron los jugadores de La Roja al llegar a España tras fracasar por todo lo alto en el Mundial de Brasil y salir por la puerta de atrás dejando con dos palmos de narices a los 300 aficionados que se habían acercado al aeropuerto para darles ánimos.

Javier Fumero está indignado en El Confidencial Digital:

«No es que sean discretos, no es que les guste el perfil bajo. No es que lleven años dando muestras de ser personas reservadas o tímidas. De eso nada: bien que se apuntaron a recorrer Madrid en autobús descubierto nada más llegar a España tras las dos Eurocopas y el Mundial. Estaban encantados y montaron hasta un show en la Cibeles, cantando, saltando, gritando, bebiendo, manteando… ¿Se acuerdan de Pepe Reina? ¡Camarero! ¡Qué! ¡Camarero! ¡Qué! ¡Camarero! ¡Qué! ¡Una de champiñones! ¡Champiñooooones, champiñooooones, oé, oé, oé! Ahora, no. Ahora, cuando realmente toca dar la cara, nos vamos de tapadillo, con la cabeza gacha, faltando el respeto a todos los aficionados y seguidores. No es de recibo. Vergonzoso mutis el de La Roja».

Pablo Molina ha optado en Libertad Digital por echarle guasa al asunto y ver el lado positivo de todo esto, el lado pedagógico:

«El encargado de pinchar la burbuja futbolística ha sido Vicente del Bosque, un hombre eminentemente progresista y, en consecuencia, contrario a los abusos de los poderosos que agravan las desigualdades de la humanidad. De acuerdo, tal vez no fuera esa su intención al principio del Mundial, pero intuitivamente es seguro que por la mente de nuestro seleccionador y sus colaboradores ha pasado la idea de que, hombre, también es que estábamos abusando demasiado de los demás y convenía ya parar. Este ha sido un Mundial para ver en familia. Los padres con hijos adolescentes hemos tenido el privilegio de acompañarlos en directo en su primer cabreo monumental con la Selección, y nada une más a un padre y un hijo que vivir juntos una derrota de semejante calibre. Ahí es nada, eliminados en la primera fase como los grandes; nada de cuartos de final, como era tradición. Cuando nosotros éramos chicos, el dilema en un Mundial era saber si íbamos a llegar a cuartos, en el bien entendido de que ahí se acababa la competición, mientras que los jóvenes de ahora sólo discutían acerca de qué selección iba a tocarnos en la final. Gracias a del Bosque y a la Roja, los adolescentes han empezado a curtirse en la derrota como hicimos los mayores, experiencia imprescindible para forjar adecuadamente la personalidad de los hombres del mañana».

A todo esto empiezan a salir los detalles ocultos de lo que pasó en Brasil entre bambalinas y El Confidencial Digital recoge «lo que no se ha contado del fracaso de la Selección»:

«El vestuario estaba dividido desde el principio entre los ´catalanes´ y el resto. David Villa lloró porque se sintió traicionado por Del Bosque. La selección española acaba de regresar a España tras su dolorosa eliminación del Mundial de Brasil. El combinado nacional llegó tocado a la concentración no sólo física, sino también mentalmente. De hecho, los jugadores no recuerdan un ambiente tan cargado y un vestuario tan dividido. Esto es lo que pasó entre bastidores en la concentración más tensa desde 2006».

 

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