Las puñaladas han comenzado a asomar la patita a medida que se acerca la cita clave para el PSOE

El ‘boñigazo’ de Pedro Sánchez, el ‘plagio’ de Eduardo Madina y el divorcio de Cebrián

Algunas "jugadas" empiezan a levantar sospechas

El 'boñigazo' de Pedro Sánchez, el 'plagio' de Eduardo Madina y el divorcio de Cebrián
Juan Luis Cebrián. PD

Preferisteis el deshonor a la guerra, pues tendréis deshonor y tendréis guerra

Jornada de viernes, recta final hacia las primarias del PSOE de este domingo y todas las miradas puestas hacia los candidatos. Cada uno se lleva lo suyo y copan titulares, juntos o por separado.

El que se ha llevado la palma en las últimas horas, muy a su pesar, ha sido Pedro Sánchez, al que se le ha complicado algo la existencia con la salida a la luz de su «secretillo» curricular. Si es que no se puede escupir para arriba…

Ya lo dice Emilio Campmany en Libertad Digital:

«Cuando Sánchez grabó aquel vídeo-respuesta a Pablo Iglesias reconociendo que era de la casta no sabía cuánta razón tenía y el daño que le iba a hacer admitirlo. Así que, a vuelta de correo, le han tirado ese boñigazo consistente en recordarle que, en efecto, pertenece a la casta, tal y como prueba el haber formado parte durante cinco años de la Asamblea de Caja Madrid. Pedro Sánchez, por su parte, se ha defendido como ha podido, diciendo que él no tenía nada que ver con las decisiones que allí se tomaban. Sin embargo, la Asamblea General era el máximo órgano de dirección de la caja, y sin su aprobación Miguel Blesa no podría haber perpetrado ninguno de sus entuertos. Sánchez podía haber dicho lo que probablemente sea la verdad, que él no se enteró de nada y que votó a favor de lo que venía de arriba sin preocuparse de más porque no estaba allí más que para eso y para cobrar y para que le dieran, a ser posible, un préstamo blando. Pero, claro, eso no lo puede decir, mucho menos siendo economista y teniendo por lo tanto la formación suficiente para haberse enterado de todo a poco que hubiera querido. Por eso, prudentemente prefirió no reflejar aquella peripecia vital en su biografía».

Claro que a Vicente A.C.M. lo que le hace sospechar la filtración de esta información es que hay guerra sucia interna entre los candidatos. Así lo manifiesta en Periodista Digital:

«Si entre ellos se tratan como tiburones ¿Qué podemos esperar del trato a los demás? Ni Eduardo Madina, ni Pedro Sánchez están demostrando tener el «fair play» que debería haber entre dos «camaradas» que pugnan por alcanzar el máximo honor dentro de su partido político, el cargo de Secretario General. Su actitud es más propia de dos gladiadores dispuestos a combatir a muerte esperando salir triunfantes y obtener el favor, en este caso del resto de camaradas del partido que son espectadores obligados de esta pugna fratricida. No es de extrañar que en este combate se use cualquier estrategia o como dice el propio Sánchez, «malas artes» con tal de obtener la victoria».

En cualquier caso, Luis Arroyo les envía una advertencia desde Infolibre:

«Si el liderazgo no funciona la culpa no es de la gente, sino del líder. El que resulte ganador el domingo va a tener una enorme oportunidad para demostrar que sabe cantar y para salir al escenario sin complejos».

Por si acaso, los partidarios de Eduardo Madina han creado un plataforma de apoyo y han elegido como imagen un dibujo de la parte superior del rostro del candidato en la que se pueden ver las gafas y el peinado del candidato vasco. Todo muy bien y muy bonito… pero nada innovador.

De hecho, según El Chau Chau de El Confidencial Digital, está inspirada «en el logo de una famosa cafetería estadounidense denominada Gregorys Coffee»:

«Esa compañía cuenta con varios establecimientos en pleno centro de Nueva York. La imagen de sus tiendas es, como ocurre en el caso de Madina, las gafas y el peinado de su fundador». Los parecidos son más que razonables…».

Mientras los socialistas se «pelean», Mariano Rajoy y Artur Mas juegan al ratón y el gato, lo que les ha valido algún que otro dardo envenenado desde las columnas de opinión de los digitales.

Leopoldo Abadía se lo toma a cachondeo en El Confidencial y le pone un poco de guasa al asunto:

«Mariano y Artur, Artur y Mariano, como pareja cómica, son de lo mejorcito, porque, al estilo de Tip y Coll, hablan muy serios. Que me perdonen los herederos de Tip y los de Coll por la comparación, pero no tengo otra a mano. Ahora estamos en lo de «que no me llamas». Sí te llamo. Te he pedido una cita. No he recibido la petición. Iré, pero será una pérdida de tiempo. Ven, ven, que no te haré caso. Me voy a independizar. De eso, na, moreno. Que hago la consulta. Que la va a hacer tu padre. Que se lo diré a Oriol Junqueras, que es mi jefe. Díselo a tu tía. Ya verás el cacho de manifestación que montarán el 11 de septiembre, y que yo me pondré delante y diré que la he montado yo. ¡Anda Caperucita, a otro lobo con esos cuentos!».

En la misma línea se manifiesta, algo cansada, Rosa Paz en Eldiario.es:

«Hace meses que se asiste con asombro a ese tonto espectáculo representado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, a esa cosa adolescente de «no, llámame tú», «no, anda, mejor tú», que desemboca, por un lado, por el de Rajoy, en el inmovilismo y, por otro, por el de Mas, en un callejón sin salida. Porque a día de hoy parece que tanto Rajoy como Mas, los dirigentes de los partidos que ellos dirigen y los del resto de las fuerzas políticas, son más que conscientes de que el polvorín catalán puede estallar este otoño, si antes no se sientan a dialogar para tratar de impedirlo».

Y mientras este viernes salían a la luz nuevos datos de los chanchullos de Luis Bárcenas (mentado por la mafia napolitana), José Luis González Quirós clamaba en VozPópuli por la dignidad de la política y contra la corrupción:

«Es inevitable recordar lo que Churchill le dijo a Chamberlain ante los intentos de éste para convivir con Hitler: «preferisteis el deshonor a la guerra, pues tendréis deshonor y tendréis guerra». En su impavidez estratégica, Rajoy parece preferir el deshonor de un PP que no hace nada por sacudirse las lacras de la corrupción, ante el miedo de que el PP pudiera perderse irremisiblemente si se llega a saber todo lo que haría falta explicar para poder empezar de nuevo. Con este deshonor impávido se trata, al parecer, de evitar el desastre, pero, una vez más, la sabiduría del viejo Churchill apunta a lo obvio: habrá deshonor y habrá desastre. Cuanto antes se convenzan los que estén limpios de que no se trata de corregir la representación política, sino de ser dignos de ser votados, antes acabará este prolongado calvario del gran partido de la derecha y, tal vez se pueda empezar a pensar que quepa poner en píe una derecha liberal y decente capaz de organizar un mercado libre y competitivo y de alumbrar una política distinta, algo a lo que los españoles que trabajan y no roban a nadie tienen perfecto derecho».

El caso es que Rajoy tiene la mirada puesta en las autonómicas y municipales. Según Antonio Martín Beaumont en El Semanal Digital:

«Todos en el PP dan por perdida la mayoría absoluta tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento de Madrid. Todos, también, hablan abiertamente de la necesidad de presentar una figura con suficiente tirón electoral que permita a los populares tener opciones. Tal es el quid de la cuestión. Siendo así, lógicamente muchas miradas se han posado sobre Soraya Sáenz de Santamaría. A favor del salto al circo madrileño de la gladiadora más próxima a Rajoy juega su condición de ser uno de los miembros del Gobierno mejor valorados, según los sondeos. Además de ser una referencia para el centro-derecha político y social, es percibida como mujer seria, eficaz y trabajadora».

El que está atravesando una fase delicada es Juan Luis Cebrián, según señala El Chivato de El Confidencial Digital.

Se tiene que ver las caras en el Juzgado su todavía esposa Teresa Aranda para resolver su divorcio:

«Aranda ha tenido que recurrir al juzgado para exigir que Juan Luis Cebrián le abone una pensión, ante la situación económica por la que atraviesa. La todavía mujer de Cebrián denuncia que el máximo ejecutivo de Prisa no ha ofrecido una pensión compensatoria a quien, además, es la madre de sus dos últimos hijos. Teresa Aranda, con quien Cebrián se casó en 1988, está encontrando serios problemas para abonar la factura de la luz o del agua de la que ha sido la vivienda del matrimonio, ubicada en la lujosa urbanización La Moraleja. Fuentes cercanas a Cebrián cuentan que el litigio está causando muchos disgustos al presidente de Prisa. Por lo visto, él mismo ha reconocido, a personas de su entorno, que la disputa con su mujer no ha hecho nada más que empezar, y que divorciarse de su esposa le va a suponer unos costes muy elevados».

 

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