"Cuando en España se celebre el día del orgullo del gilipollas no vamos a caber en las calles"

Arturo Pérez-Reverte sacude una patada en la boca a los cretinos que le tachan de machista: «Leed mis textos, idiotas»

"Cuando en España se celebre el día del orgullo del gilipollas no vamos a caber en las calles"

Arturo Pérez-Reverte sacude una patada en la boca a los cretinos que le tachan de machista: "Leed mis textos, idiotas"
Arturo Pérez-Reverte. PD

No acepto el folclorismo estúpido, ultrarradical, fanático y analfabeto de algunos sectores que se dicen feministas

Es el más internacional de nuestros novelitas, ex reportero de guerra audaz y uno de los escritores más populares de España por sus novelas trepidantes, pero también por su modo de expresar sus opiniones sin tapujos, que le ha granjeado enemistades en determinados sectores como el feminista («Esperaré a Podemos atrincherado con la escopeta de postas loberas»).

Esta cruzada contra él sigue no soprende a Pérez-Reverte, que tiene las pelotas ya negras del humo de mil combates y se ha tomado apenas un respiro para repartir leña a los cretinos («Cuando en España se celebre el día del orgullo del gilipollas no vamos a caber en las calles»).

Se encuentra estos días el ilustre académico ahora en plena promoción de su última novela Falcó, un espía español de los años 30 (Pérez-Reverte: «¿Es menos idealista un falangista de 18 años que un comunista de 18 años?»).

«Cuando me burlo de algo es fácil decir: ‘Mira Reverte, qué machista’. Leed mis textos, idiotas», ha recomendado para zafarse de las acusaciones de estos sectores sociales aprovechando una entrevista en la publicación Papel, de El Mundo (‘Barbijaputa’, la feminista radical de Ignacio Escolar, inicia ahora una cruzada contra Pérez-Reverte). 

Reverte alude a su hija, una mujer de 32 años para quien desea «un mundo en el que se reconozcan sus derechos y sus deberes y que esté en un plano de igualdad con los hombres» («Cuando no soporto más a España, la miro a través de una biblioteca para comprenderla y detestarla»).

Tacha de «feminismo de la estupidez» a los sectores que se enzarzan en controversias por sus personajes, o por la burla retierada del novelista a la corrección política e ideológica actual.

«A mí nadie tiene que darme lecciones de cómo tratar a los hombres y a las mujeres. No acepto el folclorismo estúpido, ultrarradical, fanático y analfabeto de algunos sectores que se dicen feministas».

El escritor se ha mostrado muy crítico igualmente con la situación de la cultura en España y cómo los años de gobierno del Partido Popular han arremetido de gravedad contra ella:

«Es una agresión que no tiene precedentes».

Reverte ha expresado su preocupación por la educación, que solo ha quedado en manos de los colegios donde ha quedado en manos de «demagogos, psicopedagogos e irresponsables».

«La enseñanza está hecha para machacar a un niño, no para que brille».

En el plano internacional, le quita el sueño la guerra contra el terrorismo islamista, que ve perdida para los occidentales.

«Van a ganar. Los derrotarán en Irak o Siria pero no van a triunfar, porque son jóvenes, tienen hambre, un rencor histórico acumulado y comprensible, desesperación, cojones, fuerza demográfica…».

«Occidente y Europa, en cambio, son viejos y cobardes, no se atreven a defenderse».

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