Nuevo mensaje del actor en Instagram

Dani Rovira: «No me puedo arrancar el pene»

Tras acojonarse y pedir perdón, da una explicación sobre las razones que le motivaron a escribir el tuit del que fue tachado de 'machista'

Dani Rovira: "No me puedo arrancar el pene"
El actor Dani Rovira. EP

El muy pringado creyó que esto no era suficiente y decidió cambiarse de red social

No se aclara el tipo. Y por eso se entiende que vaya y venga, pida perdón como un perro apaleado e intente sacar la cabeza. Todo en función del tiempo que sople y obsesionado por la posibilidad de que los ‘censores de plantilla‘ le quiten puntos del carnet de progre (Dani Rovira sube un tuit sobre lencería y Podemos y las feministas le dan la del pulpo).

Dani Rovira protagonizó este 11 de mayo de 2017 una gran polémica en Twitter por su comentario socarrón y bastante ingenioso sobre el cartel publicitario de Intimissimi, en el que aparece la modelo Irina Shayk.

Lar hordas podemitas y las feministas feroces atrincheradas en Twitter lo categorizaron de «machista» y tras varias horas siendo «treding topic», acongojado y buscando que pasarán de él, intentó aplacar los ánimos pidiendo perdón por su tuit.

Sin embargo, el muy pringado creyó que esto no era suficiente y decidió cambiarse de red social (Los ‘cuatro borrachos de Twitter’ machacan a Dani Rovira por un inocuo comentario sobre una marca de lencería).

Así que, horas después, escogió Instagram para poder ofrecer una explicación más larga y detallada de los motivos que le impulsaron a escribir ese mensaje.

Una marquesina cerca de mi casa. Ayer terminé de correr y de vuelta, me quedé observándola. Esperando el bus, tres personas. Una de ellas, hombre, la miraba como hipnotizado, la segunda lo hizo solo durante un instante, el tiempo justo en el que su pareja la reprendió. (Pareja que, por cierto, también miraba). Me dio qué pensar. Obviamente, la belleza y la sexualidad que derrochaba aquella mujer (su foto, concretamente) era indudable. Cuerpo perfecto, cara divina, pechos preciosos, ojazos y obviamente, un sujetador muy bonito. Suelo ser persona susceptible de muchas luchas y conflictos internos. He crecido en una sociedad machista y obviamente formo parte del «género opresor», no me puedo arrancar el pene por mucho que quiera también una sociedad de igualdad. Pero no quise sentirme ni sucio, ni machista, ni opresor, ni infiel, ni depravado por admirar la belleza de semejante persona. Y ahí puse mi debate interno. ¿Es machista la marca?, ¿la modelo?, ¿el hombre o mujer que la mira? ¿La mujer que lo compra? ¿El director de casting que marca un umbral de belleza elevadísimo? ¿Yo por pararme a verla? ¿Todos? ¿Ninguno? Tengo mil dudas sobre los pequeños gestos, acciones y palabras que puedan ser micro, medio o macro machismos. (Incoherencias y dudas que señaló muy bien mi querida Leticia Dolera en un artículo después de los Goya). ¿Puede lucharse contra el machismo si eres hombre? ¿Contra la pobreza si eres rico? ¿Contra el racismo si eres blanco? Por las respuestas de la sociedad, no lo tengo tan claro. Vuelvo a asumir el error de no haber sabido expresar bien la ironía de mi planteamiento. De hacer una pequeña broma sobre lo que es y no es machismo. Sobre dónde colocar los umbrales. O simplemente el error de no haberme metido el tuit por el «ojal». Es la segunda vez que públicamente me han linchado por intentar «con cierta creatividad y humor» defender la igualdad entre sexos. Y me da pena. Porque, sinceramente, me siento un poco menos libre de unos años a esta parte. La cosa es que siempre lo fui, pero lo sabía menos gente. Yo pienso seguir luchando a vuestro lado… si me dejáis hueco… si me enseñáis cuando me equivoque. Gracias por leerme.

Una publicación compartida de @danirovira el 11 de May de 2017 a la(s) 10:01 PDT

Entre su reflexión destacan frases como: «pechos preciosos»; «no me puedo arrancar el pene» o «¿puede lucharse contra el machismo si eres hombre? ¿Contra la pobreza si eres rico?».

Este es el texto completo:

  • «Una marquesina cerca de mi casa. Ayer terminé de correr y de vuelta, me quedé observándola. Esperando el bus, tres personas. Una de ellas, hombre, la miraba como hipnotizado, la segunda lo hizo solo durante un instante, el tiempo justo en el que su pareja la reprendió. (Pareja que, por cierto, también miraba).
  • Me dio qué pensar. Obviamente, la belleza y la sexualidad que derrochaba aquella mujer (su foto, concretamente) era indudable. Cuerpo perfecto, cara divina, pechos preciosos, ojazos y obviamente, un sujetador muy bonito.
  • Suelo ser persona susceptible de muchas luchas y conflictos internos. He crecido en una sociedad machista y obviamente formo parte del ‘género opresor’, no me puedo arrancar el pene por mucho que quiera también una sociedad de igualdad.
  • Pero no quise sentirme ni sucio, ni machista, ni opresor, ni infiel, ni depravado por admirar la belleza de semejante persona. Y ahí puse mi debate interno. ¿Es machista la marca?, ¿la modelo?, ¿el hombre o mujer que la mira? ¿La mujer que lo compra? ¿El director de casting que marca un umbral de belleza elevadísimo? ¿Yo por pararme a verla? ¿Todos? ¿Ninguno? Tengo mil dudas sobre los pequeños gestos, acciones y palabras que puedan ser micro, medio o macro machismos. (Incoherencias y dudas que señaló muy bien mi querida Leticia Dolera en un artículo después de los Goya). ¿Puede lucharse contra el machismo si eres hombre? ¿Contra la pobreza si eres rico? ¿Contra el racismo si eres blanco? Por las respuestas de la sociedad, no lo tengo tan claro.
  • Vuelvo a asumir el error de no haber sabido expresar bien la ironía de mi planteamiento. De hacer una pequeña broma sobre lo que es y no es machismo. Sobre dónde colocar los umbrales. O simplemente el error de no haberme metido el tuit por el ‘ojal’.
  • Es la segunda vez que públicamente me han linchado por intentar ¡con cierta creatividad y humor’ defender la igualdad entre sexos. Y me da pena. Porque, sinceramente, me siento un poco menos libre de unos años a esta parte. La cosa es que siempre lo fui, pero lo sabía menos gente. Yo pienso seguir luchando a vuestro lado…si me dejáis hueco…si me enseñáis cuando me equivoque.Gracias por leerme».

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