Una mano de palos monumental

Arturo Pérez-Reverte da estopa de la buena a Rufián y Cañamero

El escritor carga contra la "asombrosa estolidez intelectual" del catalán y "soez condición populista" del andaluz

Arturo Pérez-Reverte da estopa de la buena a Rufián y Cañamero
Arturo Pérez-Reverte y Gabriel Rufián. PD

No debe de ser fácil lidiar, por ejemplo, con la soez condición populista del diputado Cañamero, que suele confundir la carrera de San Jerónimo con una feria de animales y gañanes, o con la asombrosa estolidez intelectual del diputado Rufián

Cada semana, el escritor Arturo Pérez-Reverte tiene una cita en Twitter con los asiduos al virtual ‘Bar de Lola’ y otra matinal con sus lectores a través de la columna Patente de corso, que publica en la revista XL Semanal.

Este 4 de junio de 2017, su pluma afilada, sin melindres, ha ido dirigida -como ocurre cada poco- contra nuestra clase política y, en particular, contra algunas figuras del actual Congreso de los Diputados.

Unos se han llevado mandobles; otros, piropos. Su queja negro sobre blanco se ha convertido este lunes en un fenómeno en Twitter, con multitud de adhesiones a sus comentarios.

¿Pero qué es lo que dice esta vez el académico cartagenero? Pues bajo el título Claro que nos representan, explica que a los parlamentarios y políticos «los hemos llevado hasta allí ustedes y yo» y que si entre los españoles «hay ciudadanos dignos y honorables, pero también gentuza», pues lo mismo entre los legisladores.

Entonces es cuando habla de la manera de vestir y de comportarse de los diputados de hoy.

«Al final acabarán subiendo a la tribuna del Parlamento en pantalón corto y chanclas. Y de algo estoy seguro: nadie se atreverá a prohibirlo. Ni siquiera a reprochárselo».

Para poner ejemplos de lo que quiere decir, recurre a dos de las figuras más zarrapastrosas del actual Congreso: el diputado de Podemos Diego Cañamero y el de ERC, Gabriel Rufián.

«No debe de ser fácil lidiar, por ejemplo, con la soez condición populista del diputado Cañamero, que suele confundir la carrera de San Jerónimo con una feria de animales y gañanes», dice sobre el primero.

Y sobre el segundo:

«(…) o con la asombrosa estolidez intelectual del diputado Rufián, cuyo oportunismo y desvergüenza crean verdaderas obras maestras para YouTube». Pérez-Reverte matiza, pero para ampliar el foco: «Aunque es justo reconocer que no se trata de elementos aislados, sino que forman parte de un conjunto o una tendencia. De unas maneras nuevas, pintorescas, dispuestas, como hacen los chuchos, a mear territorio. A hacerse también su hueco y su clientela. A darle un aspecto nuevo al viejo negocio de medrar y trincar».

Todo este pensamiento, explica el afamado autor, le vino a la cabeza viendo un pleno municipal en el que aparecía un político en camiseta y calzonas y que, al parecer, no guardaba ciertas normas de decoro.

Eso le llevó a pensar en los «problemas de protocolo» que debe tener la presidenta del Congreso, la popular Ana Pastor, que es a la que salva de la hoguera. De ella dice que le cae «bien», que la cree «eficaz y honorable» y que se «enternece» al verla tratando de apaciguar las Cortes.

Aguardando las críticas de quienes se queden sólo en la alusión a una manera de vestir por parte de determinados políticos, Pérez-Reverte pone la venda antes de la herida.

«Y no se me cuelguen de lo fácil. Hay gente en camiseta perfectamente honrada, y corbatas llevadas por desvergonzados ladrones de traje a medida, gentuza atildada que ha robado sin escrúpulos. Naturalmente. Pero hoy hablo menos de honradez, aunque también, que de educación y maneras. Y de nuestra responsabilidad en todo eso, pues todos nosotros, por acción u omisión, somos causa de que unos y otros estén allí».

 

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