POLÉMICA COLUMNA EN 'EL CONFIDENCIAL'

Federico Quevedo se ‘talegoniza’: «Me lincharán por esto, pero Oriol Junqueras debería estar libre»

"Aunque los jueces se muevan en el tablero jurídico, la realidad es que todo lo que está pasando se mueve en el terreno político"

Federico Quevedo se 'talegoniza': "Me lincharán por esto, pero Oriol Junqueras debería estar libre"

No se asusten. Federico Quevedo no se ha convertido al separatismo. Lo cual no siginifca que sus posiciones en el tema catalán dejen mucho que desear, como las de su amiguito Fernando Jáuregui.

El columnista de El Confidencial y comentarista de la COPE, cada vez más ‘telgonizado’, pide la libertad para Oriol Junqueras no porque sea un preso político sino porque cree que la prisión preventiva en este caso tiene un tufillo político.

Así lo argumenta en su columna en El Confidencial titulada ‘Me lincharán por esto, pero Junqueras debería estar libre’:

Tanto a Junqueras como al resto de sus compañeros en prisión preventiva les asiste el mismo derecho a la presunción de inocencia que nos asiste a todos los españoles. Este es un dato esencial porque en España, en mi opinión, se abusa de manera cuestionable del uso de la prisión preventiva. Y se hace, además, no sin cierto agravio comparativo en el sentido de que presuntos delincuentes con delitos graves son puestos en libertad mientras otros, cuyos delitos tienen un evidente componente político, son enviados a prisión sobre la base, además, de un argumento tan subjetivo como el de que hay riesgo de que vuelvan a incidir en los mismos delitos.

Y ahi es donde Quevedo se ha metido en un lio morrocutudo. Porque si el auto judicial está bien argumentado, como admite el periodista, ¿por qué entonces hay que sacarlo de prisión?

Con consecuencias penales, sin duda, pero actos políticos al fin y al cabo. Y en esa borrosa línea divisoria es en la que los jueces se han movido pero aplicando solo una visión estrictamente jurídica, y es aquí donde me parece que se han equivocado, porque una cosa es la aplicación de una sentencia judicial que se sostiene sobre fundamentos de derecho que incluso pueden ser recurridos, y otra muy distinta la decisión subjetiva de aplicar una prisión preventiva que puede estar fundamentada en argumentos mucho más prosaicos.

Quevedo comete el mismo error que critica: hay que sacarlo por motivos políticos. «Presuntos delincuentes con delitos graves son puestos en libertad mientras otros cuyos delitos tienen un componente político son encarcelados».

¿Y qué hacemos, Federico? ¿Lo soltamos porque nos conviene políticamente o cambiamos las leyes para que sean más justas con los investigados? La solución no es pasarse la separación de poderes por el forro, porque para eso ya están los golpistas y por eso lo están pagando.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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