Periodismo
El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte. EP

Es el aryo que no cesa (Pérez-Reverte le propina un zasca de mucho cuidado a una feminista por bocachancla).

La reencarnación tuitera del Capitán Alastrite (El heroismo de unos guardias civiles de 1936 que impresiona a Pérez Reverte y espanta a sectarios y tontos).

Nada más comenzar su columna dominical en el Xl Semanal, Arturo Pérez-Reverte aclara que, en esta ocasión, se trata de un asunto clasificado como «personal» cuyo objetivo es pedir disculpas a Cristina, una de sus fieles lectoras (Pérez-Reverte revela cuál es el principal problema de España y Ussía le corrige sin acritud).

Con el fin de que explicar el contexto, en «La foto que no me hice» el escritor pone en antecedentes a sus demás seguidores. Y allí aclara que se hace instantáneas con todo aquel que se lo solicita (Pérez-Reverte fulmina a López Obrador por exigir al Rey que España que se disculpe por la Conquista de México: "Es un imbécil o un sinvergüenza"):

«No es ninguna molestia, sino un placer. Y también una obligación personal y profesional».

El autor también asevera que se ha mantenido fiel a ese principio en cualquier tiempo y circunstancia (Pérez-Reverte revela cuál es el principal problema de España y Ussía le corrige sin acritud):

«Quienes de ustedes me han abordado por la calle, en restaurantes, en cines, en aeropuertos -incluso estrechándome la mano en urinarios públicos, que tiene huevos- pueden dar fe de ello».

Sin embargo, hace unas semanas, el destino quiso que Cristina y el escritor se cruzaran por las calles de Tánger (La lección de historia y 'genética' de Pérez-Reverte a un tuitero bocazas y peruano que llamó genocida a España ).

El marido de la lectora quiso inmortalizar el momento con el escritor, pero este rehuyó la petición porque no deseaba que se conociera su ubicación exacta en ese momento (Arturo Pérez-Reverte: "Tengo una visión amarga de España").

A la vuelta, Cristina le envió una carta afeándole su conducta y contándole que estaban en la ciudad visitando los escenarios de «Eva», la novela de Pérez-Reverte (Pérez-Reverte revela cuál es el principal problema de España y Ussía le corrige sin acritud).

Al enterarse, el autor reconoce:

«ese día en Tánger metí la pata hasta el corvejón. Que la cosa fue de tierra, trágame» y que «veré de hacerlo mejor la próxima vez, si nos cruzamos de nuevo».