CARADURAS Y REDES SOCIALES

Beatriz Talegón se hincha como una croqueta cuando la prensa enumera sus cambios de chaqueta

Beatriz Talegón se hincha como una croqueta cuando la prensa enumera sus cambios de chaqueta
Beatriz Talegón con Gabriel Rufián (ERC) y Albano Dante Fachín. EP

Se ha hinchado Beatriz Talegón como una croqueta, pero no de euforia sino de cabreo (Puigdemont mete en su lista a las europeas a dos que se odian a muerte: la ‘tragabulos’ Talegón y el exterrorista Boye ).

Y todo porque en El Periódico de Catalunya, tan blandito con el independentismo y tan entregado al sanchismo, hayan tenido la osadía de hacer un repaso por su sonrojante trayectoria política (‘Aprovechategui’ Talegón o cómo vender sus principios políticos para seguir chupando del bote).

Fuera de si, la groupie Talegón, quien hasta poco cobraba como columnista de OKdiario a las órdenes de Eduado Inda, ha declarado la guerra al diario que el Grupo ZETA acaba de vender a Prensa Ibérica (Los aragoneses de Prensa Ibérica compran el Grupo Zeta y alejan a ‘El Periódico’ del independentismo ).

Y todo por un reportaje en la que el rotativo repasa y pone negro sobre blanco todos los cambios de chaqueta de la abogada y tertuliana (Talegón, la que compra todos los bulos, da lecciones de periodismo a los medios de comunicación en el programa de Risto y de propina, ataca a PD).

La fugaz candidata de Junts Per Catalunya a las elecciones europeas montó en cólera al leer un artículo titulado Las 7 vidas políticas de Beatriz Talegón que describía con cierta coña su «largo periplo político«:

«Que ha llevado a esta abogada reconvertida en periodista a militar en el PSOE, rechazar ser diputada por Podemos, plantear una candidatura de izquierdas con Baltasar Garzón en la que duró una semana, ensalzar a Josep Borrell o Albert Rivera y participar en actos de UPyD y ERC, haciendo campaña en las últimas catalanas para los republicanos, a los que ahora echa en cara que no hayan querido una lista unitaria para el 26-M».

El artículo desempolva varios tuits del pleistoceno político de Talegón que no la dejan en muy buen lugar.

Tras leerlo, Talegón cargó en el programa de Cuatro Todo es mentira y en Twitter contra el director de El Periódico porque según ella casi todo lo publicado es «falso» y le ha adelantado que redactará «una carta pública ejercitando mi derecho a que ustedes corrijan semejante escrito».

A lo que Enric Hernández, todavía director del periódico pero en el alero, contestó:

«Leída su sugerencia. Pero, antes de atenderla, la prudencia aconseja esperar a ver si ese criterio se consolida, dada la volubilidad de sus opiniones en el pasado. Dicho sea esto con toda consideración y respeto, aunque no sean recíprocos».

Lo Talegón es para hacérselo mirar. La conocimos en febrero de 2013 como secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas (IUSY) en Cascais, Portugal, donde regañó con vehemencia a sus mayores por supuestamente  traicionar los valores del socialismo y en realidad porque los veteranos dormían en hoteles de cinco estrellas y a ella y los imberbes los habían mandado a pensiones de dos.

Desde entonces, su evolución vital –no ideológica porque no tiene la señora contenido político alguno digno de ese nombre– dibuja un rastro zizgueante: se enfrentó a Pedro Sánchez como jefa de campaña de José Antonio Pérez Tapias, abandonó el PSOE, volvió a creer en Pedro Sánchez, desertó de nuevo cuando no le dieron un puesto y fundó Somos Izquierda.

A partir de ahí, se unió a la menguante Convocatoria Cívica de Baltasar Garzón y la abandonó siete días después, al ver que no hacía carrera.

Desde entonces, no ha militado en oficialmente en partido alguno aunque se ha sumado con entusiasmo a la causa del golpismo catalán y la hemos visto cerrando la campaña de ERC en las pasadas elecciones del 21-D.

La poliédrica figura de Talegón, casi da risa, pero ahí anda ella de plató en plató y pillando donde puede.

En Twitter arremete contra el PP, el Tribunal Constitucional, el PSOE y hasta contra Pablo Iglesias, si se tercia.

Seducida aparentemente por el prófugo Puigdemont, opera como una patética quintacolumnista del independentismo catalán en Madrid y algunos malintencionados se preguntan si ocupar tan apasionadamente el espacio que dejó Julian Assange se debe a que esté recibiendo dinero de alguna entidad soberanista.

Dice Beatriz Talegón trabajó como profesora de piano, dependienta en un McDonald’s y como técnico de vivienda hasta que se licenció en Derecho en 2007 por la Universidad de Alcalá de Henares.

Lo que si está comprobado es que desde muy pronto se apuntó a la mamandurria en la que suelen propserar bastantes políticos de medio pelo: estuvo dos años como concejal en Cabanillas del Campo -donde hoy vive con su familia- y de Guadalajara saltó a Europa, primero en Bruselas y después en Viena, siempre usando el socialismo para colocarse y pegándose viajes a cuenta del presupuesto.

 Tras romper con el PSOE, se dedicó por entero a su primer hijo, Mateo. Después llegaría Lucía. Beatriz vive con sus niños y su pareja, Carlos -músico de jazz, ingeniero de sonido y profesor de música-, en el mismo pueblecito en que hace diez años fue concejal.

Hoy ha dejado la política activa para ser columnista, tertuliana y directora de opinión en Diario 16.

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