"¿Vamos, de la mano de nuestros propios jueces, a enterrar definitivamente el Estado de Derecho en España?"

Losantos arremete contra la juez Medel por la chapuza de imputar a Franco en vez de a Simón

"Si se leen las 45 páginas de la juez sobre las negligencias de Franco lo único inexplicable es que dé carpetazo al caso, lo sobresea o lo digiera con bicarbonato "Tecnical", la ayuda de la cal para las buenas digestiones"

Losantos arremete contra la juez Medel por la chapuza de imputar a Franco en vez de a Simón
Federico Jiménez Losantos y la juez Carmen Rodríguez-Medel.

No le coge ya nada por sorpresa, pero aún así siempre encuentra motivos para indignarse.

Y lo cierto es que razón no le falta a Federico Jiménez Losantos cuando, al igual que el resto de los españoles de bien, ha presenciado otro esperpento valle-inclanesco en las instancias judiciales a cuenta del proceso por el 8-M.

El director de ‘Es la Mañana de Federico’ (esRadio) ya se olía la tostada el 11 de junio de 2020 cuando iba a prestar declaración como investigado el delegado del Gobierno de Madrid, José Manuel Franco, para dirimir posibles responsabilidades en la no suspensión de la marcha feminista.

Losantos consideraba que Franco no era más que el último eslabón y que había que elevar el tiro. Y precisamente así lo cuenta este 14 de junio de 2020 en su tribuna en Libertad Digital:

En el juicio al Delegado del Gobierno y el experto Simón por la juez Medel cabe plantearse lo mismo: si no lo tenía claro, ¿por qué imputó a Franco? ¿Y por qué descartó la imputación de Simón, que tenía mucho más material probatorio en contra? En ese momento, ha contado Miguel Ángel Pérez en LD, los peritos en lidias de presiones judiciales dieron el caso por perdido.

Losantos estalla ante las infinitas excusas de la juez Medel:

Si se leen las 45 páginas de la juez sobre las negligencias de Franco lo único inexplicable es que dé carpetazo al caso, lo sobresea o lo digiera con bicarbonato «Tecnical», la ayuda de la cal para las buenas digestiones. Me recordó el penúltimo discurso sobre el Estado de Alarma de Casado, tan inapelable, brillante e indiscutible que lo único incomprensible es que al final votara sí a lo que tan brillantemente explicó que se debía votar no. Medel parece disculparse ante los medios que tanto confiaron en ella, pero el efecto es el contrario. Si no ha sido capaz de mantener la imputación, al menos podía haberse impuesto cierta brevedad. Cuanto más acusa a Franco folio tras folio, más se inculpa ella. Ni eficiente ni frugal. Una calamidad.

Para el columnista, la principal derrotada es la Guardia Civil:

Pero el caso no lo pierde la juez Medel, que se tapa en el burladero del carácter provisional del sobreseimiento y hay medios que se lo quieren creer, sino la Guardia Civil, depurada por el Gobierno al servirla, el forense que de forma inequívoca apuntaló la responsabilidad de Franco, y, sobre todo, las 47.000 víctimas de la criminal negligencia de un Gobierno en el que Franco era el último eslabón. La sensación generalizada en la opinión pública es que los jueces garantizarán la impunidad absoluta de Sánchez e Iglesias en la crisis sanitaria, porque ni el Gobierno vacila en presionar a los jueces con ferocidad ni éstos en dejarse presionar con pareja docilidad.

Jiménez Losantos tiene la sensación de estar viviendo con el 8-M la misma sensación que ya tuvo cuando el juicio del 1-O y como las ilusiones que se había hecho con el juez Marchena se desvanecieron:

Si traigo a colación el carácter marchenil de la decisión de Medel es porque abunda en la misma sensación que produjo la sentencia del 1-O en el Supremo: nuestros jueces no se atreven a defendernos del Gobierno. Y si no se atreven con una pieza menor como Franco Pardo, ¿cómo se van a atrever a frenar ese «proceso constituyente» en marcha, que busca liquidar la Constitución «constitucionalmente», pero sin acudir a los medios legales y democráticos de reforma de la propia Constitución? Antes de los Reyes Católicos era famosa en Castilla la frase «allá van leyes do quieren reyes». Aquí y ahora, nuestra monarquía constitucional parece seguir la misma vía muerta de la Ley: de una discreta anulación a una pomposa liquidación. No les será fácil a las bandas socialistas y comunistas, si la Oposición se resiste, pero ese es, inequívocamente, el The End del «proceso constituyente».

Y, aunque duda bastante de que se pueda revertir la situación, invita al juez Marchena, al que le llega ahora una buena patata caliente con un recurso contra todo el Gobierno a cuenta de los muertos por el coronavirus, a redimirse de los fallos anteriores:

Marchena tiene talento suficiente, quizás demasiado, para saber que su sentencia del 1-O fue una paletada de fango sobre la monarquía parlamentaria. No sé si Medel sabe tanto, aunque de valor anda igual. Pero en la situación española, cada paso atrás de la justicia es un paso más hacia el abismo. Como siempre en Justicia hay alguna instancia de apelación, el Supremo tiene la posibilidad de remediar la sensación de injusticia de su sentencia ensoñatoria, semejante a la que ahora se cierne sobre los miles de víctimas de la letal gestión de la crisis sanitaria: hay pendiente un recurso de Jaime Ignacio del Burgo contra todo el Gobierno, no el Franquillo, por los presuntos delitos que tantas vidas han costado. ¿Se atreverá a redimirse el Supremo de lo de Franco y el 1-O? ¿O vamos, de la mano de nuestros propios jueces, a enterrar definitivamente el Estado de Derecho en España?

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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