FERRER MOLINA, EN EL ESPAÑOL, SE DEDICA A PONER EN TELA DE JUICIO LA INFORMACIÓN DE THE OBJECTIVO SOBRE EL EXMINISTRO DE TRANSPORTES

La envidia de Pedrojota es enfermiza: recurre a un columnista para despreciar el ‘scoop’ de Ketty Garat sobre Ábalos

"Si lo que Ketty Garat y The Objective pretendían con su artículo era dejar una muestra de periodismo de investigación, mucho me temo que han hecho méritos para ser recordados como ejemplo a evitar"

La envidia de Pedrojota es enfermiza: recurre a un columnista para despreciar el 'scoop' de Ketty Garat sobre Ábalos
Pedrojota y Ketty Garat.

Hay que machacar al triunfador.

En España esa es una máxima que se aplica hasta la náusea y más en una profesión como la periodística donde hay auténticos envidiosos de los éxitos ajenos.

Desde el 3 de noviembre de 2021 viene siendo una referencia obligada el ‘scoop’ que Ketty Garat está sacando en The Objective sobre las andanzas de José Luis Ábalos, el exministro de Transportes.

Si bien es cierto que algunos medios, entre ellos Periodista Digital, se ha hecho eco de la exclusiva obtenida por la que fuera también periodista de esRadio y Libertad Digital, otros diarios de papel, digitales, radios y televisiones se ha puesto de perfil.

O, peor aún, han preferido no hacer seguidismo de esa noticia, pero sí aprovechar la ocasión para intentar desacreditar al medio que dirige Álvaro Nieto.

Un ejemplo claro lo conforma El Español de Pedrojota Ramírez. Envidioso hasta la médula por no haber sido él quien lleve en primicia la vida disoluta de Ábalos, ha optado por poner en tela de juicio la exclusiva y para ello se ha parapetado en Ferrer Molina para zurrarlela badana tanto a The Objective como a Ketty Garat.

El arranque del texto ya es toda una declaración de intenciones:

Tenemos ejemplos a diario. Y no hay cabecera, cadena de radio o televisión que se libre. Pero el de la «exclusiva» de la supuesta «falta de decoro» y «vida disoluta» de José Luis Ábalos creo que obliga a hacer como en los edificios de tantas ciudades que sufrieron inundaciones: pintar una marca en la pared que indique «hasta aquí llegó la riada». Hasta aquí alcanzó el descrédito, en nuestro caso.

De hecho, llegar a poner en tela de juicio que el trabajo de Garat en el medio de Álvaro Nieto pueda ser considerado como periodismo:

Lo digo con tristeza y tentándome la ropa, porque en tres décadas de ejercicio profesional he patinado muchas veces, seguro. Esto no va de guerra de medios ni cipotudismos. Pero si lo que Ketty Garat y The Objective pretendían con su artículo era dejar una muestra de periodismo de investigación, mucho me temo que han hecho méritos para ser recordados (lo que duren las Facultades) como ejemplo a evitar.

Según el articulista del diario de Pedrojota, es asunto mucho menos que menor que todo un ministro en ejercicio se dedique a estar de fiestas con mujeres y mucho más en pleno confinamiento:

No creo que sea relevante si el ministro acude en su tiempo libre a «fiestas con mujeres», ni siquiera si de ello ha dejado constancia un «presunto vídeo» (sic), salvo que al hacerlo se salte alguna norma, extremo que la información no aclara.

Se le atribuye a Ábalos una juerga «en un parador», donde la habitación «quedó destrozada y con restos de todo». No se aportan fechas, lugar o un solo documento que corrobore tal relato. Sólo habladurías. Entonces ¿cuál es la diferencia entre un chisme y una noticia?

Pone en duda, asimismo, la aseveración de que Ábalos llegase hecho unos zorros al Congreso de los Diputados o a las reuniones en los Consejos de Ministros:

También se dice que la hipotética conducta desordenada del exministro le condujo a estar permanentemente «cansado» y «dormido», por lo que habría llegado tarde a reuniones, «bostezaba» y no controlaba los asuntos de su departamento. Y esto, sin un solo dato objetivo, contrastable, constituye «la punta del iceberg del caso Ábalos», del que se anuncian nuevos capítulos.

Esta versión de un Ábalos negligente contrasta, por lo demás, con la realidad de un ministro y líder del PSOE expuesto permanentemente a la fiscalización del Parlamento y de los medios, sin que haya dejado muestras de estar ausente o ser desconocedor de los asuntos de su competencia cada vez que se le preguntó, que fueron centenares.

Para Ferrer Molina, la información dada por Ketty Garat viene a reducirse a comentarios más propios de una barra de bar:

Odio profundamente este papel, y ya dije en una ocasión que hay gente mucho más entrenada en dar lecciones y en teorizar sobre el oficio, a la que no aspiro precisamente a parecerme. Pero cuánto hemos bajado el listón si los chismorreos de barra de bar quedan estampados en un titular. Y qué barato estamos poniendo la destrucción del honor, la intimidad y la imagen de las personas.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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