Dios los cría y los bulos los juntan.
Y cuando los bulos los fabrican ellos mismos en directo y luego los desmontan los audios y los informes forenses, el ridículo alcanza niveles antológicos.
Javier Ruiz —ya ‘Javierito’ para media España— y su pareja Sarah Santaolalla, con su inseparable cabestrillo, forman la dupla perfecta del victimismo mediático que tanto divierte al país.
El último capítulo lo protagonizó el propio Ruiz hace apenas dos días en ‘Mañaneros 360‘ (TVE). El excomisario José Manuel Villarejo, a la salida del juicio de la ‘trama Kitchen’, mandó recuerdos al presentador y le recordó que habían sido «buenos amigos». La reacción de Javierito fue inmediata y explosiva: se puso nervioso, cortó la conexión y negó con vehemencia cualquier relación:
No, no, no… ¿buenos amigos usted y yo? Ni nos conocemos, nunca en la vida. Usted es amigo de otros presentadores. Se está equivocando usted. No nos hemos tomado ni un café. No nos hemos visto en la vida. ¡Absolutamente falso! Miente Villarejo. Jamás hemos tenido esa conversación. Es un embustero que además trabaja para quien trabaja.
Solemne mentira. Horas después saltó el audio filtrado de una conversación telefónica entre ambos cuando Ruiz presentaba ‘Las mañanas de Cuatro‘. En él se les oye hablar con total familiaridad, tutearse, coordinar información y hasta bromear sobre la competencia con el «hijo de puta» de Antonio García Ferreras. Ruiz llegó a decirle a Villarejo cosas como «no me das el coñazo» y le ofrecía avisarle si iban a sacar algo.
Al día siguiente, acorralado por la evidencia, Ruiz reculó:
Sinceramente, ni yo recordaba haber mantenido esa conversación.
De «jamás hemos tenido esa conversación» y «es un embustero» a «no lo recordaba». El clásico «no era mentira, era olvido». Javier Ruiz, que tanto acusa a otros de bulos y fake news, fue pillado en directo fabricando su propio bulo para negar un contacto que existió. Y lo hizo con la misma indignación moral que ahora emplea cuando alguien cuestiona el cabestrillo de su pareja.
El esperpento del cabestrillo
Precisamente ese cabestrillo es la otra gran estrella del dúo. Todo empezó con el incidente con Vito Quiles a la salida del Senado. Santaolalla denunció agresión, «matones» y un brazo que requirió inmovilización durante semanas. La jueza no vio riesgo ni lesiones objetivables de gravedad, pero el accesorio se convirtió en seña de identidad: aparecía y desaparecía según el plató, acompañado de lágrimas, pastillas para dormir y denuncias de «acoso fascista».
‘Javierito’ Ruiz y su ‘cabestrillo’ Santaolalla son el tándem ideal del periodismo progresista actual en RTVE: él, que miente sobre sus contactos con Villarejo y luego lo llama «embustero», defiende a ultranza el brazo dolorido de su novia; ella, con su narrativa de víctima perpetua y su accesorio estrella. Juntos han logrado unir en una sola carcajada a espectadores de todo el espectro político. No por su rigor informativo, sino por la acumulación de pifias, victimismo profesional y bulos propios que luego les estallan en la cara.
Las redes, evidentemente, se partieron la caja:
Por cosas así estoy en X.
Javierito y Sarah Santaolalla 😂😂 pic.twitter.com/egzOyajM2b— Capitán General de los Tercios (@capTercio) April 7, 2026
Javierito Villarejo.😂🤣😂🤣😂 pic.twitter.com/sdWhqhx6Ee
— Dante (@Canelo3302082) April 7, 2026
— jaioso (@jaioso1794) April 7, 2026
— Manuel Romero (@ManuelR73055848) April 7, 2026
¡Javieritooooo! ¡Que te han pillado! Que resulta que el embustero eres tú. Que sí que te hablabas con Villarejo.
Un día han tardado en sacarte la grabación. Ya hay que ser tonto, Javierito, para negar algo así sabiendo que Villarejo lo graba todo.
Vaya pareja formáis la…
— Froilán I de España 🇪🇸 (@FroilLannister) April 7, 2026

